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La moda sostenible lucha por desterrar las camisetas de seis lavadas

En tres años se ha duplicado el número de marcas ecológicas

El movimiento tendrá su propio espacio en los salones de Ifema

Las camisetas de cinco euros que duran seis lavados, cuando no menos, están contaminando ríos y mares y propiciando situaciones de explotación laboral. Si bien la producción textil se ha duplicado entre 2000 y 2014 y emplea a más de 75 millones de personas, la moda es, según la ONU, la segunda industria más contaminante después de la petrolera, ya que produce casi el 20% de las aguas residuales y emite más CO2 que todos los vuelos internacionales y barcos de mercancías juntos.

“Las materias sintéticas como el poliéster son tremendamente contaminantes por los microplásticos que dejan en el agua tras el lavado”, confirma Gema Gómez, fundadora de la consultora Slow Fashion Next. “La alternativa serían fibras naturales, como el algodón, lino y cáñamo, y orgánicas, es decir, producidas sin pesticidas”, añade.

Un movimiento dentro de la misma industria está tratando de revertir la tendencia, incorporando este tipo de materiales. Se trata de la moda sostenible, un método de producción respetuoso con el medio ambiente y los derechos laborales que cada vez gana más adeptos entre los diseñadores españoles.

“En los últimos tres años han aparecido muchas marcas que practican esta filosofía, aunque algunas llevan 20 años trabajando, lo que pasa es que antes no se las llamaba así”, comenta Marina López, presidenta de la Asociación de Moda Sostenible de España.

La mayoría son pymes o autónomos, pero tienen en común la confección local y el uso de materiales certificados

La asociación, fundada a inicios de 2015, agrupa a más de 80 empresas de ropa, calzado, bolsos, joyas, bisutería y distribuidores de tejidos orgánicos, si bien López calcula que en España existen unas 1.000 compañías que comparten los mismos principios, cuando hace apenas dos o tres años eran la mitad.

“Es complicado saber cuántas hay exactamente porque todos los años surgen muchas, pero otras tantas cierran. Si mantenerse en el mundo de la moda en general es difícil, en esta lo es aún más porque los materiales son más caros y trabajar de forma ética demanda mucho esfuerzo. No es lo mismo producir en China o Bangladés, donde la mano de obra es más barata, que hacerlo aquí, cerca del diseñador”, explica.

Precisa que la mayoría de sus asociados son pymes o autónomos, si bien entre ellos también se encuentra un gran proveedor de tejidos. Lo que tienen en común es la contratación de talleres locales y el uso de materiales certificados como ecológicos.

Gots (trazabilidad), Textile Exchange (algodón orgánico), Ecolabel (etiqueta de la UE) o Global Recycled Standard (específico para prendas hechas con elementos reciclados) son algunas de las certificaciones más populares.

Las cifras

10% de las emisiones globales de carbono y el 20% de las aguas residuales son generadas por la moda.

2.700 litros de agua requiere hacer una camisa de algodón, lo que una persona bebe en dos años y medio.

“Las fast fashion sacan colecciones cada dos meses, lo cual es insostenible: no hay mercado para tanta ropa y mucha de ella acaba quemándose y contaminando el aire”, denuncia Paula Gorini, presidenta de la Asociación de Moda Sostenible de Murcia. “Eso tiene que cambiar”, insiste.

Gorini se felicita de que el auge que el movimiento ha experimentado en los últimos años haya venido de la mano de un consumidor más consciente e informado. Tanto la asociación nacional como su filial murciana volverán a estar presentes en Momad Metrópolis.

“Desde que el salón abrió sus puertas a la moda sostenible hace cuatro años, participamos”, destaca Gorini, quien considera que es fundamental para el movimiento abrirse al mercado, “que la gente nos conozca y demostrarle que otro modo de hacer las cosas es posible”.

Sustainable Experience

El espacio de Momad dedicado a la moda sostenible, situado en la conexión de los pabellones 12 y 14 de Ifema, suma esta convocatoria 43 empresas, casi un 10% más que en febrero pasado, y un 15% más de superficie.

El movimiento centrará también las conferencias del Foro Momad de mañana sábado. Entre ellas, Marina López, presidenta de la asociación nacional del sector, expondrá sobre la problemática de las etiquetas: “El problema no es lo que dicen (código de fábrica, talla, recomendaciones de lavado), sino lo que omiten, porque el vacío legal así se lo permite”. Por ejemplo, precisa que si menos del 10% de la composición de la prenda no es algodón, el fabricante no está en la obligación de informarlo.

Gema Gómez, de Slow Fashion Next, dará una conferencia sobre materiales que cumplen la condición de sostenibles. “Existen muchas barreras para localizarlos. Por eso, a partir de noviembre vamos a lanzar un showroom de tejidos en pleno centro de Madrid que se llamará B2fabric”, anuncia.