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Formentera en septiembre es mucho más Formentera

La isla Pitiusa se despide del verano mostrando todo su esplendor

A pie, en bici o en 'llaüt'. Ríndase a los placeres del edén mediterráneo

Trekking alrededor de la isla. Cinco Días

Septiembre: ya ha pasado lo peor. Si no me creen piensen en Formentera. Piensen en calas solitarias con aguas tan trasparentes como siempre ocultas tras bosques de pinos más silenciosos que nunca. Los días aún son largos y los atardeceres preciosos desde los acantilados del Cap de Barbaria o desde Cala Saona.

El calor parece que nos da un respiro y los precios también, y en los pueblos se empieza a sentir esa esencia formenterana que tanto andábamos buscando y que tanto nos había costado encontrar en agosto entre tanto turista. Suerte que ha llegado septiembre y que hemos llegado a Formentera.

Una isla, 69 km y seis días

Aunque le cueste, ya es hora de que aparque la moto y empiece a descubrir la isla a pie. La bici también nos vale.

Largas playas de arena fina, calas ocultas entre bosques de sabinas y acantilados de formas caprichosas dibujan la silueta costera de Formentera, de 69 km. Las rutas verdes proponen 32 itinerarios diferentes para descubrir los rincones más alejados de las masas y el asfalto con más de 100 km de caminos por el litoral y el interior.

Desde la costa agreste de Llevant o la suave tramontana pasando por un paraje interior sembrado de viña y cereal al entorno protegido de Ses Salines al norte.

Las rutas verdes son 32 itinerarios en una red de 100 km para descubrir los rincones más alejados de las masas en el interior y el litoral

Explore el lado más natural y salvaje de Formentera siguiendo la estela de los faros y las fortificaciones defensivas para encontrar playas resguardadas como Cala Saona o clásicas del paraíso como Ses Illetes; bucee las praderas de posidonia oceánica en las piscinas naturales de Can Marroig para adentrarse en las cuevas de la Punta de Sa Pedrera o divisar flamencos en los estanques del Parque Natural de Ses Salines.

¿Una vuelta completa a la isla? La empresa de turismo activo Walking Formentera ofrece un recorrido de trekking de seis días, además de excursiones a la carta.

Faro de Cap de Barbaria. Cinco Días

En busca de la esencia

Un magnetismo especial se apodera de todo el que desembarca en la menor de las Pitiusas. No es solo su naturaleza o su quietud. Hay algo más.

En el extremo oriental de la isla subimos a la meseta que se eleva a más de 120 metros sobre el mar y acantilados de impresión. Desde este enclave, el faro de la Mola, el más antiguo de la isla, guía a los navegantes desde 1861 y a los amantes de la contemplación, que acuden al amanecer a este lugar mágico sobre el Mediterráneo.

Justo al lado, en el Pilar de la Mola, no se pierda el mercado artesanal que se celebra cada miércoles y domingo por la tarde de mayo a octubre. Ambiente hippie del auténtico, artesanía autóctona de lujo, gastronomía original y música en directo. ¿Puede pedir más?

Seguimos rumbo oeste tras la esencia de Formentera. Antes de llegar a Es Caló de Sant Agustí, nos detenemos para contemplar el Molí Vell (molino viejo), construido en 1778, perfectamente conservado y abierto al público.

El peix sec se elabora con rayas, musolas o cazones. Cinco Días

Es Caló es un pequeño pueblo de pescadores de la costa de Llevant. Entre sus casitas blancas, varaderos y lanchas de marineros descubrirá cómo se elabora el peix sec (pescado seco), colgado al sol sobre ramas de sabina. Es el ingrediente estrella de la ensalada payesa, que preparan con fundamento en el restaurante Can Rafalet. Sus arroces y patatas con langosta y huevo frito tampoco tienen desperdicio. De postre apueste por el flaó.

De tanto mirarlo no hemos podido resistirnos: ¡leven anclas! Como no podemos (ni queremos) hacernos con un gigantesco yate para descubrir la isla desde el mar, apostaremos por algo más sencillo y con más encanto. La empresa Sa Barca de Formentera propone excursiones en llaüt desde el puerto de La Savina.

El llaüt es la típica embarcación pesquera de las islas.

Navegue en la típica barca de pesca balear hasta S’Espalmador para zambullirse en el fondo cristalino que rodea este islote, tumbarse al sol o dormir bajo las estrellas. Aquí todo vale.

Ya en tierra firme y antes de que oscurezca, fijamos nuestro punto de mira en el Cap de Barbaria, en el extremo sur. Cuesta encontrar su lado místico entre tanto turista en los atardeceres de agosto, pero ha tenido suerte: septiembre ha llegado. En esta época el lugar, con su icónico faro, su total tranquilidad y paleta de colores que tiñen el cielo con la puesta de sol, ya merece en sí una escapada a Formentera.

A la mesa

Cala en la Punta Alta, junto a Es Pujols. Cinco Días

Chezz Gerdi. Este restaurante es sin duda uno de los mejores legados que la reciente ocupación italiana ha podido dejar en Formentera. Junto al mar, a las afueras de Es Pujols, se asienta este coqueto local con estupenda terraza y mejor producto. Pruebe la pizza caprese, los botones de gorgonzola con uva, piñones y foie gras y el cubo de helado artesanal de postre (para compartir).

Quimera. Si hablamos de cocina mediterránea, este es todo un referente. Situado en un establecimiento elegante y tranquilo a orillas de la laguna de S’Estany des Peix, en La Savina. Empiece con el jardín de remolacha, higos y requesón, siga con huevos clásicos payeses con sobrasada o pulpo trinxat, apueste por el arroz carnalori con carabineros y las fresas en textura con nata fría de postre.

Casbah. Este hotel ubicado en la playa Mitjorn dispone de uno de los mejores restaurantes de la isla. Si quiere saber por qué pruebe su cocina fresca y actual con gusto mediterráneo y el excelente maridaje con vinos de la isla.