X
Privacidad y Cookies

Utilizamos Cookies propias y de terceros para ofrecer un mejor servicio y experiencia de usuario.

¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?

Una política económica que tenga en cuenta las primeras señales de fatiga

El empleo, el turismo y las ventas empresariales advierten ya de una posible desaceleración

Los últimos datos sobre empleo, hechos públicos ayer por el Ministerio de Trabajo, apuntan a una cierta desaceleración en el mercado laboral. Las cifras de afiliación a la Seguridad Social registradas en agosto son las peores desde 2008. Incluso una vez corregido el efecto de calendario, los datos confirman un retroceso, el primero desde 2015. Se trata del segundo mes consecutivo en el que se aprecia una ralentización de la actividad en el mercado también en términos desestacionalizados. Los datos son malos en todas las áreas excepto en una: la del sector público. El empleo crece tanto en la Administración estatal como en la autonómica y la local, aunque en esta última a un ritmo sustancialmente menor.

Estas primeras señales de fatiga del mercado laboral no son las únicas pistas que advierten de una posible desaceleración en la recuperación económica. Los datos de julio en el sector turístico muestran el ajuste más severo producido en ese mes desde 2009 y confirman las advertencias repetidas en los últimos años sobre el agotamiento de los extraordinarios años de bonanza que propició el estallido de la primavera árabe en 2011. A todo ello se unen algunos indicadores de coyuntura que también registran ya un leve enfriamiento, como es el caso de las ventas empresariales.

Pese a que estas primeras advertencias no deben entenderse de forma alarmista ni son lo suficientemente sólidas como para apuntar a un cambio de tendencia, sí deben tenerse en cuenta a la hora de abordar el diseño de la política económica. Ello incluye la conveniencia por parte del Gobierno de sopesar con rigor y sin tentaciones electoralistas las decisiones de gasto público, así como de gestionar los compromisos de consolidación fiscal bajo criterios de prudencia y responsabilidad. España ha dado ejemplo a toda Europa en cuanto a su capacidad de recuperación tras una durísima crisis que hizo necesario aplicar una severa cura; tal vez haya llegado la hora de prepararse para ser un ejemplo también en materia de prevención.