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Hispanitas, casi un siglo a los pies de la mujer por encima de las modas

Tradición, artesanía, innovación y tecnología son las señas de identidad de una empresa totalmente ‘made in Spain’

Exportan a más de 50 países, fabrican unos 300 modelos de zapatos y tienen siete tiendas propias

Vista de las oficinas de Hispanitas en su sede central de Petrer (Alicante). Hispanitas

La historia de Hispanitas empieza por los pies. No es que su fundador, Alfonso Chico de Guzmán, se volviera loco hace casi un siglo y empezara la casa –el negocio– por el tejado. La suya es la historia de unos zapatos o la de un millón de pares que venden anualmente sus sucesores.

Para eso han tenido que pasar 93 años, muchos avatares y cambios, hasta de nombre, porque Hispanitas nace como tal en 1989, casi por casualidad. La providencia o la fatalidad, a veces el azar, tienen mucho que ver también con esta historia de superación, innovación y best sellers con nombre propio, llámense kiowas o francesitas.

En ese entonces –1989– habían pasado 64 años desde que el abuelo de los actuales propietarios, los hermanos Luis y Carlos Chico de Guzmán, fundara Alfama en 1925 en el pueblo alicantino de Petrer. Una modesta empresa familiar de fabricación de calzado de señora en los años previos a la Guerra Civil.

De aquellos primeros tiempos lo único que permanece intacto son la sede (el domicilio social de Hispanitas sigue en Petrer) y “el amor por el trabajo bien hecho, fruto de una relación muy bien avenida entre la experiencia y la elaboración artesanal con la incorporación de nuevas tecnologías”, explica Luis Chico de Guzmán, CEO de Hispanitas y tercera generación de la empresa.

¿Por qué las llamamos francesitas
si son cien por cien españolas?

Francisco Chico de Guzmán, fundador de Hispanitas

Pisadas con garbo

Una declaración de principios. En la fabricación se emplean “pieles blandas y suaves que se adaptan al pie como un guante, hormas –una de las piezas más importantes de la producción de un zapato– pensadas al milímetro porque la comodidad no es un valor a sacrificar para que el diseño encaje”, subraya el CEO.

En sandalias, mocasines, botines, bailarinas, derbies –zapatos de cordones con los orejones cosidos sobre el empeine–, mules –con el talón descubierto–, sneakers –para vestir con aire sport y urbano–; con tacón alto, medio, bajo o cuña; en una gama de colores que van del rojo al amarillo y a los metalizados, rabiosamente actuales, donde el blanco, el negro y el gris son siempre un valor seguro.

La moda y las tendencias dictan la variedad de estilismos para que todas las mujeres que calzan entre un 35 y un 43 de pie pisen con garbo, sean morenas o no. Ningún estilismo está completo sin el complemento de un bolso. Hispanitas fabrica, entre otros, bandoleras, clutch y shopping bag, tan de moda en los últimos años.

“Todo el proceso de diseño y producción está formado por un equipo de creativos, cortadores, guarnecedoras y otros artesanos y profesionales”.

Tienda principal de Hispanitas en la calle Velázquez de Madrid.

Cara y cruz

Hispanitas vive un momento dulce en el que los números le sonríen en ventas, expansión internacional –tiene presencia en Francia, Reino Unido, Alemania, Australia, Canadá, EE UU, Japón, Sudáfrica, China y así hasta 50 países–, facturación –unos 37 millones de euros, según las previsiones para este año–, una plantilla estable y acuerdos en exclusiva desde hace 25 años con siete fábricas para la producción de sus diseños que dan empleo a 500 personas.

“No todo ha sido un camino de rosas en la historia de Hispanitas”, recuerda Luis Chico de Guzmán. La empresa del abuelo Alfonso “fue confiscada durante la guerra y convertida en un polvorín; aún se conserva en Petrer, pero quebró”.

La cifra

Zapatos, botines y bolso de la nueva colección.

1 millón de pares de zapatos vendidos al año en todo el mundo. Hispanitas tiene presencia en más de 50 países en todo el mundo a los que vende el 70% de su producción, mientras que en España el porcentaje de ventas oscila entre el 30% y el 35%. La empresa alcanzó en 2015 una facturación récord de 45 millones de euros y la previsión es llegar a entre 36 y 37 millones en 2018. Cuenta con una plantilla de 75 personas y siete tiendas propias.

A mediados de los cincuenta, su hijo Francisco Chico de Guzmán, ­segunda generación y padre de los actuales dueños, “lo ­vuelve a intentar elaborando calzado a mano, dos fábricas –una nacional y otra internacional– y ­tecnología italiana, importó una máquina que fue una innovación en la época”, recapitula el CEO.

Nace un nuevo tipo de mocasín plano y de piel, los kiowas; el modelo Ye-Yemoc se convierte en un icono para la firma y es un éxito de ventas. Era 1960 y se crea Emboga, se profesionalizan los procesos y herramientas de producción.

La crisis de los setenta les golpea con fuerza, hacen pequeñas colecciones y empiezan a tejer una red de ventas y distribución, pero no será hasta mediados de los ochenta cuando recobren el pulso y den otro gran pelotazo.

Habían nacido las bailarinas, por un error de fábrica no llevan forro, pero al público le encanta la innovación y resultan otro boom de ventas.

En una reunión familiar, Francisco Chico de Guzman lanza una reflexión: “¿Por qué no damos una connotación española a nuestras famosas francesitas? Llamémoslas Hispanitas”. Una nueva marca cien por cien española acababa de nacer.

De los kiowas de siempre a las bailarinas de hoy

Francesitas.

Un mocasín tubular –la piel que envuelve la horma se corta en una sola pieza–, hecho a mano e inspirado en el calzado que llevaban los indios kiowas. El modelo Ye-Yemoc será el primer éxito de ventas. Corría el año 1959. Desde entonces, los kiowas son tendencia y se reeditan al capricho de la moda. Cómodos, flexibles y ligeros. Imbatibles. ¿Una particularidad? La pieza del empeine es muy laboriosa y solo se realizan 3-4 pares por hora.

Planas, flexibles, extremadamente cómodas y ¡sin forro! Las francesitas nacen de penalti en 1988. Por un error de las guarnecedoras, las bailarinas que conocemos hoy salen al mercado sin forro ante las protestas de los clientes, pero se ponen a la venta y son un éxito hasta ahora. Y la pregunta del millón: ¿por qué se llaman francesitas si son 100% españolas? Ellas cambiarían el nombre y la historia de la empresa.

Diseño y calidad españoles para dar la vuelta al mundo

Carlos (izquierda) y Luis (derecha) Chico de Guzmán. En medio, el hijo de Luis, Pablo, del departamento de márketing y cuarta generación de Hispanitas.

Sin prisa, pero sin pausa, los hermanos Luis y Carlos Chico de Guzmán, CEO y director adjunto de Hispanitas, respectivamente, tienen muy claro objetivos y modelo de negocio.

Uno es consolidar y aumentar su presencia internacional “en Australia, llevamos 14 años; en China hemos tenido muy buena acogida y tenemos unas 22 tiendas monomarcas y tenemos un nuevo proyecto en Beijing con 12 puntos de venta”, comenta el CEO.

En su mente está abrir más tiendas propias. Tienen tres en Madrid, de ellas un espectacular flagship store en pleno corazón del barrio de Salamanca junto a las tiendas de lujo de la capital; una en Alicante, Barcelona, Lisboa y Praga.

“Confiamos en crecer y tener un compromiso más estrecho con clientes como El Corte Inglés y las principales cadenas multimarcas”, apunta el CEO.

Lanzan dos colecciones al año y unos 300 modelos cada vez, pero “queremos reducir a 150 modelos por temporada para mejorar resultados y precios sin renunciar a la calidad”.

¿Una pesadilla? “Las copias y la pirateria. No podemos ceder en esta lucha”. ¿Un sueño? “Seguir con la misma intención con que nacimos: hacer diseño y fabricación españoles, de calidad, para vender en todo el mundo”.