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Los despidos colectivos crecen por tercer mes consecutivo en el sector servicios

Los trabajadores despedidos aumentan en el semestre un 2,4% por primera vez en la recuperación

La industria también se ha anotado dos meses de alzas en las extinciones de contratos

La Encuesta de Población Activa (EPA) en el segundo trimestre del año arrojó unos excepcionales datos sobre la evolución del mercado laboral, recogiendo la creación de casi medio millón de empleos en solo tres meses. Si bien, a primeros de este mes de agosto, las cifras de afiliación a la Seguridad Social fueron peores de lo que se esperaba y reflejaron un enfriamiento del empleo que no era propio del mes de julio.

Ahora el Ministerio de Trabajo ha publicado la estadística de expedientes de regulación de empleo (ERE) correspondiente al primer semestre del año y recogen varios detalles preocupantes. El primero de ellos es que los trabajadores despedidos de forma colectiva en el sector servicios llevan tres meses consecutivos aumentando.

Esto ha provocado que, por primera vez tras el inicio de la recuperación del mercado laboral en 2014, el número de trabajadores despedidos de forma colectiva de sus empresas en el sector servicios durante el primer semestre del año ha aumentado, concretamente un 6% hasta los 8.068 afectados.

Seis de cada diez de estos despedidos trabajaban en empresas del sector financiero o de seguros (con 2.971 despedidos) o en el comercio y reparación de vehículos (1.730 ocupados menos por esta vía).

También la industria ha registrado en este primer semestre dos meses consecutivos de aumentos (febrero y marzo) en el número de trabajadores afectados por despidos colectivos. Aunque a diferencia del sector servicios en las empresas industriales, en el cómputo semestral, este año ha habido 1.544 despedidos menos en un ERE si se comparan con el mismo periodo del año anterior (un 11% menos).

Así, los trabajadores que han sido despedidos en un ERE de extinción de empleo en el conjunto de los sectores económicos se han reducido un 7% en el primer semestre.

La modalidad de expediente más utilizada es la de la suspensión temporal de empleo, que afectó a poco más de la mitad de los ocupados que sufrieron estos ajustes. Le siguieron los despidos colectivos, que representan el 40% del total de afectados y las reducciones de jornada, que se aplicaron al 9% restante.

En términos generales, el recurso de las empresas a realizar expedientes de regulación de empleo, ya sea en su modalidad de despidos colectivos, suspensiones temporales de empleo o reducciones de jornada ha vuelto a reducirse, casi un 13% menos de trabajadores afectados entre enero y junio respecto a este periodo de 2017.

Esta caída se corresponde con la tónica general de descensos en el número total de afectados por todo tipo de ERE que se viene registrando desde 2013. Si bien los ritmos de caída del número de trabajadores afectados por cualquiera de estas medidas de ajuste de plantillas se han reducido notablemente desde el 60% anual en 2014 o el 33% en 2017.

Empresas y conflicto

Y lo mismo ha ocurrido con el número de empresas que deciden llevar a cabo uno de los tres tipos de ERE que existen. En 2012 el número de compañías que tomó medidas de ajuste marcaron un récord: 27.570, un 71% más que las compañías que habían hecho algún ERE en el año anterior. Desde entonces, el número de empresas implicadas ha ido reduciéndose cada año a un menor ritmo hasta las 2.615 compañías al cierre de 2017. En lo que va de año, las compañías que han hecho algún ajuste colectivo se han recortado un 27%.

Dicho todo esto, en los datos facilitados por Trabajo hay otro indicador que refleja un aumento de la conflictividad en la gestión del empleo que hicieron las empresas entre enero y junio pasados. Se trata del hecho de que, aunque la inmensa mayoría de los ajustes de plantilla realizados en el primer semestre (el 90%) contaron con el acuerdo de los trabajadores, los expedientes más conflictivos, en los que no se consiguió el pacto con los trabajadores, experimentaron un importante incremento del 49%, respecto al mismo periodo de 2017.

Más de la mitad de las empresas (el 54%) que inició uno de estos procesos en la primera mitad de este año argumentó causas económicas para llevar a cabo un ERE. Y de todas ellas, la inmensa mayoría (el 70%) dijo tener pérdidas en la actualidad y el 18% preveía tenerlas próximamente.