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BBVA revoluciona por completo el trabajo por proyectos

La entidad bancaria ha desarrollado un departamento que gestiona todas las ideas de la empresa

Así, todas las iniciativas están alineadas con la estrategia global de la organización

Vista de 'La Vela', sede de BBVA en Madrid.

El modelo del trabajo por proyectos está en auge. Cada vez son más las empresas que animan a sus departamentos y profesionales a encarar el día a día en base a planes cerrados, con una asignación presupuestaria concreta, una fecha límite en el horizonte y un objetivo a conseguir fuertemente marcado. En este contexto, algunas organizaciones han dado un paso adelante, transformando esta forma de trabajar y mejorando los resultados que con ella se obtienen.

Una de ellas es BBVA. La entidad ha creado la agenda única de desarrollo, o SDA por sus siglas en inglés (Single Development Agenda), “un nuevo modelo para la gestión de las inversiones y los gastos asociados a proyectos”, cuenta Luisa Gómez Bravo, directora global de inversión y gestión de costes en BBVA, quien capitanea este departamento. La idea surge de las exigencias que trae consigo la revolución tecnológica y la velocidad del cambio. “El objetivo de ser más ágiles emerge como una necesidad crítica en nuestra transformación y la SDA nace, entre otras cosas, para ayudarnos a tener mejor tiempo de comercialización desde que tenemos una idea hasta que el producto se entrega al cliente”, señala.

Así, mediante este proceso, la entidad asigna los recursos escasos, financieros y de equipo a aquellos proyectos que estén mejor alineados con la estrategia de la compañía y que vayan a tener mayor impacto. “La esencia de la SDA radica en un ejercicio de priorización único y coordinado en el grupo, una forma radicalmente distinta a como lo veníamos haciendo hasta ahora”, prosigue Gómez Bravo. Y es que, añade, en el pasado la visión era muy presupuestaria y financiera. Cada área tenía su presupuesto para hacer cosas todos los años y los proyectos tenían poca visibilidad, además de ejecutarse de forma estática y generar silos. “La SDA rompe con todo eso”.

Ahora, la priorización de cada idea ya no la decide el área que tiene que ejecutarla. Además, los proyectos empiezan y acaban, “otro cambio en la forma de pensar”, y todo se gestiona en ciclos trimestrales, lo que genera una visión muy dinámica de la priorización y la asignación de recursos, “que además resulta más efectiva pues puede ir cambiando de acuerdo a la evolución del proyecto. Para nosotros es muy importante que los recursos se puedan mover y que no estén preasignados, que haya competencia interna por los mismos”, recalca la directiva.

Es importante que haya competencia interna para hacerse con los recursos que la entidad destina a los proyectos

Precisamente por todo esto, quizá lo más complicado para este departamento es decidir la cantidad de recursos, tanto humanos como económicos, que necesita cada idea. “La SDA abarca todo tipo de proyectos en el grupo y tiene un perímetro de máximos. Hay proyectos no solo de transformación, sino también regulatorios, inmobiliarios, de obsolescencia... La SDA es todo. Se trata de priorizar de manera conjunta para saber a qué dedico los recursos del banco”. Así, de forma certera, la entidad puede estar segura de que todos los proyectos están alineados con la estrategia en todas las áreas. Otro reto es el de la gestión de toda esta diversidad a lo largo de varias geografías. Para ello es vital la revisión trimestral, “que nos ayuda a detectar lo que funciona peor y corregirlo de cara al trimestre siguiente”, alega.

A día de hoy, son “muchísimos” los proyectos que están en fase de desarrollo. De ellos, “unos 400 aglutinan cerca del 80% del esfuerzo de inversión del banco. El portafolio está muy concentrado, porque en el momento en que añadimos proyectos inmobiliarios, de redes, expansión de oficinas, normativos... se produce una concentración de la inversión en proyectos realmente relevantes”.