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El pacto EE UU-México es solo el comienzo de un camino difícil para Nafta

Si se llega a un acuerdo entre los tres, la presión la tendrá el Congreso de EE UU, donde muchos demócratas siguen criticando el TLCAN

Trump, hablando con Peña Nieto, el lunes en la Casa Blanca.

El acuerdo del lunes entre EE UU y México es solo el comienzo de un camino difícil para renegociar Nafta. Canadá volverá ahora a las conversaciones, pero sigue habiendo obstáculos como los paneles de disputas.

EE UU y México han acordado que el 75% de los bienes debía fabricarse en sus territorios para que quedaran exentos de aranceles, frente al 62,5% actual. También acordaron un requisito más bajo, del 40%-45%, para los vehículos fabricados por empleados que ganan al menos 16 dólares por hora, casi el doble del promedio del sector en México.

Pero el trato deja poco tiempo para resolver los desacuerdos pendientes con Canadá y México. Por los plazos legales, el acuerdo del TLCAN debe cerrarse el viernes si el presidente de México, Enrique Peña Nieto, quiere firmarlo antes de que el populista de izquierdas Andrés Manuel López Obrador asuma el poder el 1 de diciembre.

Trump calentó la situación al decir que el acuerdo cambiaría su nombre por el de acuerdo comercial entre México y EE UU y amenazó con imponer aranceles a Canadá si este no capitulaba. Ottawa ya no estaba de humor para compromisos tras haber sido excluido de las conversaciones durante semanas. El Ministerio de Exteriores dijo que “la firma de Canadá es necesaria”. Eso también vale técnicamente para el Congreso de EE UU.

Canadá y México se oponen a varias demandas de Washington, como una cláusula de extinción de cinco años. Un alto funcionario de la administración estadounidense dijo que una alternativa podría ser una revisión cada 6 años de lo que será un acuerdo de 16. La Casa Blanca también quiere eliminar paneles de disputas sobre cuotas compensatorias y antidumping. Y Canadá será reacio a reducir sus elevados aranceles sobre importaciones de lácteos.

Si se llega a un acuerdo entre los tres, la presión la tendrá el Congreso de EE UU, donde muchos demócratas siguen criticando el TLCAN. También hace falta un análisis de la Comisión de Comercio Internacional del país, que puede tardar hasta 105 días. El apalancamiento de las otras partes pondrá a prueba el planteamiento de Trump.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.