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Macro y microeconomía, juntas en Jackson Hole

Aunar ambos conceptos puede costarle el puesto al presidente de la Fed, Jerome Powell

De izquierda a derecha, la presidenta de la Fed de Kansas, Esther George, su homónimo en Nueva York, John Williams, y el presidente de la Fed de EE UU, Jerome Powell. REUTERS

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed). Amazon y grandes corporaciones que dominan mercados con muy pocos jugadores, afectando substancialmente la economía. Los nuevos retos para la economía.

Estos han sido los grandes protagonistas de la reunión anual más importante de banqueros centrales y economistas celebrada en Jackson Hole, Wyoming, entre el 23 y el 25 de agosto. Esta reunión ha sido la más importante del simposio desde la celebrada en 2003, cuando Alan Greenspan, entonces presidente de la Fed afirmó que “la incertidumbre es el factor que más caracteriza la economía y los mercados en la época que hemos denominado como la Gran Moderación”.

Powell ha reconocido que, durante la Gran Recesión (2007-2009) y posterior recuperación económica que ha durado nueve años, las palabras de Greenspan siguen siendo ciertas. Aunque las circunstancias han cambiado. No sé si Jerome Powell será renovado en el cargo cuando acabe su primer mandato. Ha sido muy directo, claro y sincero hablando en Jackson Hole.
Donald Trump está ocupado con su fiscal general, Jeff Sessions, a quien su conciencia cristiana le impide intervenir en el devenir de los tribunales por la trama rusa que afecta al presidente, desatando las iras del presidente y generando las portadas de Time, Newsweek y The Economist, que se preguntan si la Justicia aguantará el envite de Trump: Sessions se ha recusado (apartado) de la causa de la trama rusa para garantizar la independencia judicial. El presidente le exige que interfiera y le defienda. Sessions dice “no” y Trump quiere despedirle.

Cuando acabe ese sainete, empezará otro: el relevo en la presidencia de la Reserva Federal. Jerome Powell ha destacado no solo el buen desempeño de la economía americana: crecimiento anual del 3,1%, crecimiento trimestral del PIB anualizado del 4,1%. Los mercados de valores (Dow Jones Industrial Average, Nasdaq, SP 500, etc) viven el más largo bull run desde el que protagonizó la presidencia de Ronald Reagan, entre 1981 hasta el crac de 1987. El desempleo ha alcanzado lo que la Reserva Federal denomina en su lenguaje “su tasa natural de crecimiento”: el paro en Estados Unidos es del 3,9%, y, como dice Powell, “casi todo el que busca un trabajo, lo encuentra”. La inflación está en los niveles que la Fed busca desde que Ben Bernanke fue nombrado presidente, en 2006, como explica en The courage to act. A memoir of a crisis and its aftermath. Los beneficios empresariales son sólidos y constantes y prolongados en el tiempo. El estímulo fiscal animará los ya boyantes consumo de los hogares e inversión de las empresas.

Visto así, parece que todo es Jauja y América es el paraíso del que habla Trump, desde que él es presidente. Pero Powell ha tenido los arrestos, por primera vez en Jackson Hole por boca del presidente de la Fed, de poner negro sobre blanco los retos a los que se enfrenta la economía americana y, además, el resto de economías occidentales. Powell no solo destaca la fortaleza de la economía americana. Pone énfasis en que, los hasta ahora muy bajos tipos de interés han afectado a los salarios, especialmente de la clase media baja y las clases sociales más pobres, cuyos salarios bien han ido a la baja, bien se han mantenido en niveles previos a la crisis, bien han aumentado un magro 2,7% en nueve años de recuperación: los economistas reunidos en Jackson Hole han remarcado que los salarios deberían haber aumentado entre un 1% y un 1,5% más de lo que han aumentado en estos años.

Powell destaca la baja productividad. Está en sus niveles más bajos y no debiera ser así. Aumenta hoy un 3,4% cuando lo hacía al 5,7% con el presidente Bill Clinton, en los años noventa. En aquel momento, fue la computación quien espoleó la productividad. Ahora es la digitalización. Sin embargo, como decía en broma el Nobel de economía Robert Solow, “la productividad fruto del uso de las nuevas tecnologías se ve en cualquier sitio excepto en las estadísticas “. En realidad, las estadísticas nos dicen (Estudio Advice de Éxito Empresarial) que la transformación digital de las empresas aumenta su productividad un 22% y la competitividad un 30%. Esto sucede especialmente en las pymes, 99% y 99,88%, respectivamente, del tejido empresarial norteamericano y español.

De hecho, la Fed dice que las empresas han invertido más en “activos intangibles como software de gestión empresarial, big data, cloud computing y otras tecnologías de la información que en máquinas o material de equipo”. Por eso es más difícil detectar la productividad empresarial. Powell, además y, con él, la mayoría de los asistentes a Jackson, están de acuerdo en que la excesiva concentración corporativa en los sectores de actividad es contraproducente para los salarios y la productividad de los trabajadores. En Jackson Hole se ha acuñado un nuevo término, monopsony, que va más alla de la formación de monopolios u oligopolios que anticiparon Schumpeter y Samuelson, ambos Nobeles de economía, el primero, quien acuñó la teoría de la destrucción creativa del capitalismo y el segundo, la concentración empresarial como culmen del capitalismo. El problema hoy es que el dominio de un mercado concreto por una sola empresa afecta a la macroeconomía en su conjunto. Crecimiento económico, productividad, salarios y, destacó Powell, movilidad económica y social, en su nivel más bajo en América en las dos ultimas décadas.

En Jackson Hole se ha analizado el caso de Amazon, como anticipamos hace unos días en estas páginas y antes de que se supiera la agenda y contenidos del encuentro. Amazon domina el comercio en Occidente. No solo el comercio electrónico sino el comercio de las grandes superficies y el comercio retail. En Estados Unidos está hundiendo a Macy’s, Sacks y Nordstrom, similares a El Corte Inglés en España, ha destrozado a Borders y a Barnes&Noble vendiendo libros online y está hincando el diente al comercio de Walmart, Target, Tesco, Home Depot, etc. Y, toda vez que Amazon domina el comercio en el ciberespacio, se lanza a abrir sus propias tiendas fisicas. Ya hablamos de la compra de Whole Foods y de la acelerada expansión de sus librerías físicas. El algoritmo de Amazon que le permite ajustar los precios a la demanda de manera inmediata afecta a la fijación de precios, a la inflación. Los comercios tradicionales tardan más tiempo en fijar nuevos precios y, cuando lo hacen, dejan de ser competitivos.

Si Amazon en Occidente y Alibaba en Oriente dominan el comercio, si Facebook, Google, Amazon, Microsoft y Apple dominan las tecnologías de la digitalización, si los cinco primeros bancos de inversión controlan activos financieros equivalentes al 56% del PIB, etc, la resultante final es que muy pocos actores controlan los principales sectores de actividad. Esto es microeconomía, que no es objeto de los bancos centrales, pero por vez primera en un foro de tal categoría como Jackson Hole se han acercado tanto microeconomía y macroeconomía. Tres ejemplos de las consecuencias económicas de la concentración empresarial son la fijación de precios que afecta a la inflación y, por tanto, a la política monetaria que dirime el establecimiento de tipos de interés, la tendencia a la baja de los salarios, porque los trabajadores tienen menos potenciales empleadores entre los que elegir y tienen que contentarse con el salario que se les ofrece y, en tercer lugar, la concesión de créditos a pymes y autónomos.

Esther George, anfitriona del encuentro de Jackson Hole y presidenta de la Fed de Kansas City, ha hecho estudios que establecen una correlación entre la concentración del sistema financiero en muy pocas manos y la exigua concesión de créditos a pymes y autónomos durante los años de crisis. Y este fenómeno se ha dado tanto en Estados Unidos como en España, donde hace diez años había 95 entidades financieras y hoy hay 17, concentradas en cinco, como en Estados Unidos. El líder en el mercado ibérico, CaixaBank –perteneciente a la Fundación Bancaria La Caixa– Banco Santander, BBVA, Bankinter y Banco Sabadell. Durante los años de la crisis, tanto el BCE como en Banco de España han detectado que la concesión de créditos a pymes y autónomos era la principal preocupación de éstos, como el Estudio Advice de Éxito Empresarial refleja en la radiografía de SAGE o en el Observatorio de la digitalización empresarial de Vodafone España.

Powell, como anticipamos, cree que la fortaleza económica permite aumentar poco a poco los tipos de interés, en contra del criterio de Trump. La sinceridad de Powell, que puede costarle el puesto y el haber aunado microeconomía y macroeconomía, por vez primera en Jackson Hole, harán que Powell pase a la historia, aunque su mandato sea breve.

Jorge Díaz Cardiel es socio director en Advice Strategic Consultants y autor de Hillary vs Trump y Trump, año uno