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McCain era un disidente en las finanzas (para ser republicano)

Se le echará de menos, ahora que sus compañeros del Congreso y la Casa Blanca toman medidas celebradas por Wall Street

John McCain, en un mítin en 2008.

John McCain era un disidente financiero, para ser republicano. El senador por Arizona, que murió el sábado de cáncer cerebral, era famoso por su independencia. Su última gran contribución en el Congreso fue ayudar a bloquear la derogación del Obamacare. McCain se negó a seguir la línea de Wall Street, y apostó por controlar empresas como Goldman Sachs y Credit Suisse.

Hasta finales de 2014, fue la mano derecha del exsenador demócrata Carl Levin en la investigación de las irregularidades de Wall Street tras el crac­ de 2008. La participación de McCain le daba un importantísimo apoyo bipartidista que concedía más credibilidad a la subcomisión pertinente.

El veterano de la guerra de Vietnam no era tan hábil como Levin ante los ejecutivos bancarios, pero nunca se anduvo con rodeos. Durante una audiencia en 2010 sobre el conflicto de intereses de Goldman al apostar contra el mercado inmobiliario, dijo que no había duda de que su comportamiento era “poco ético”.

Para la irritación de Wall Street, también copatrocinó un proyecto de ley con la demócrata Elizabeth Warren para restablecer la ley Glass-Steagall de 1933. La propuesta nunca llegó lejos, pero mantuvo viva la cuestión de la separación de las actividades bancarias comerciales y de inversión. Votó en contra de la ley Dodd-Frank en 2010, pero porque, argumentó, consagraba los rescates de Wall Street.

Su carrera no fue impecable. Su reputación se vio afectada a finales de la década de 1980 al verse envuelto en el escándalo de la Lincoln Savings and Loan Association. Acabó absuelto por el Senado, pero fue reprendido por participar en los esfuerzos fallidos de la entidad para defenderse de los reguladores.

Se recuperó. Perdió las primarias de 2000 a manos de George W. Bush y luego fue candidato contra Barack Obama en 2008. Pero su elección de la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como compañera de candidatura, abrió las puertas al Tea Party y otras voces populistas. Probablemente será recordado por su independencia. Se echará de menos, ahora que sus compañeros del Congreso y la Casa Blanca toman medidas celebradas por la industria financiera.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.