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Novartis negociará con cada país de la UE el precio de la primera terapia celular oncológica

Bruselas da la autorización definitiva al producto Kymriah

En EE UU, el importe se sitúa entre 320.000 y 405.000 euros

Kymriah, la primera terapia celular aprobada en Europa

La Comisión Europea ha aprobado la primera terapia celular contra el cáncer, un producto llamado Kymriah, de Novartis, según anunció este lunes el laboratorio suizo. No sólo se trata de un avance científico y para los pacientes, sino un reto para los sistemas sanitarios ya que se prevé que tenga un elevado coste, como ya sucede en EE UU, el primer mercado donde se autorizó.

Ya en junio la Agencia Europea del Medicamento (EMA) había dado la preaprobación a este tratamiento. Ahora llega el momento de que la multinacional negocie con cada país el precio de esta costosísimo fármaco.

La farmacéutica debe negociar ahora con cada país el precio para los sistemas sanitarios. En EE UU, un mercado libre, ese medicamento se vende con un precio de entre 320.000 y 405.000 euros. “Novartis continúa colaborando con las autoridades sanitarias y de reembolso en Europa con un enfoque de determinación de precios justo, basado en el valor, sostenible para los sistemas sanitarios nacionales”, aseguraron desde el laboratorio.

“Novartis está buscando activamente opciones para ampliar la capacidad de fabricación”, apuntó en el comunicado el laboratorio, tanto en EE UU, en Japón y, por su puesto, en Europa. Además de un acuerdo con el fabricante para terceros Cell for Cure (célula para curación, en castellano), con sede en Francia, la multinacional invertirá alrededor de 80 millones en ampliar sus instalaciones en Suiza, según recogió Financial Times.

Kymriah se trata de una terapia personalizada. A diferencia de la quimioterapia oral o las inyecciones de fármacos biológicos, más que un producto, las farmacéuticas venden un proceso en este tipo de tratamientos. Primero, al paciente se le extraen linfocitos y se envían después a un laboratorio externo donde se modifican genéticamente para incluir un nuevo gen que contiene una proteína específica (un receptor de antígeno) que dirige a las llamadas células T a acabar con las leucémicas.

Una vez que las células son modificadas, el producto vuelve al hospital y se inyecta de nuevo en el enfermo para que actúe contra las células cancerígenas.

“Los plazos para la disponibilidad del fármaco en cada país europeo dependerán de múltiples factores, incluyendo la inclusión de centros de tratamiento certificados para las indicaciones apropiadas, así como la finalización de los procedimientos de reembolso nacionales”, se señala desde la multinacional suiza, la tercera mayor farmacéutica del mundo tras Roche y Pfizer, y con 22.060 millones de ingresos en los primeros seis meses del año. “La formación ya está en curso en los centros de tratamiento certificados para facilitar que se administra de forma segura y adecuada a los pacientes”, indican.

Las indicaciones aprobadas están dirigidas al tratamiento de pacientes pediátricos y adultos jóvenes hasta 25 años con leucemia linfoblástica aguda.