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Escape Rooms, un negocio que se multiplica gracias a pequeños emprendedores

En España ya hay 677 empresas, un crecimiento del 451% en dos años

The Rombo Code, una de las más grandes, factura ya 1,3 millones

Un grupo de personas jugando en un escape room de la empresa The Rombo Code.

La gente mira la pantalla de los teléfonos móviles constantemente. En ella, las personas buscan respuestas a una duda, se entretienen, se comunican o comparten su vida entera a una comunidad. En un mundo así, miles de empresas han surgido para responder a las necesidades de las nuevas generaciones: Los millenials, los Z… Es curioso que, en mitad de este nuevo paradigma, un modelo de negocio completamente offline orientado hacia el entretenimiento haya podido crecer y tener éxito. Se trata de los Escape Rooms, unas salas que atraen cada vez a más gente que busca poner a prueba su ingenio con amigos.

El objetivo es salir de una habitación en una determinada cantidad de tiempo, normalmente una hora, siguiendo una serie de pistas. La media de los grupos es de cuatro jugadores por sesión. “Si pones a más gente, hay personas que se desconectan y no siguen todas las pistas. Por eso lo ideal es que sean cuatro”, explican Katia Polenyaka y Marçal Serrallonga, cofundadores de la plataforma Escape Room Lover.

En dos años, el número de empresas dedicadas a este negocio han aumentado un 451%, pasando de 150 compañías a mediados de 2016, a 677 en la actualidad, según datos de la plataforma Escape Room Lover. Según explican fuentes del sector, la gran mayoría son autónomos con un poco de ingenio y creatividad que deciden abrir una sala de escape. “Es un mercado muy atomizado, con muchos pequeños autónomos”, dice Pablo Lapeña, director general de la empresa del sector The Rombo Code. “En 2017 se duplicaron en Madrid el número de compañías de Escape Room. Este año siguen creciendo, pero a un ritmo mucho menor”, añade.

Este negocio aterriza en España en 2013, pero no es hasta el 2016 cuando empiezan a multiplicarse estas salas por todo el territorio nacional. A principios de ese año había 100 empresas dedicadas a este sector en el país y 150 juegos. En dos años, el número de compañías se multiplicó por cinco hasta llegar a inicios de 2018 a las 500 empresas. En la actualidad, ya son 677. “Al principio estaban orientadas a usuarios de entre 20 y 25 años. Ahora hay salas que se abren solo para niños o para empresas o incluso despedidas de soltero”, explica Polenyaka. En lo que va de año se han abierto 177 empresas y 328 juegos, mientras que en ese mismo periodo solo se cerraron 16 y 42, respectivamente.

Esta actividad mueve 20 millones de euros en España y se prevé que siga creciendo los próximos años

Una de las empresas españolas más grande del sector es The Rombo Code. Surgieron en 2015 en Madrid y ya tienen salas también en A Coruña, Sevilla, Bilbao y Barcelona. “Cuando empezamos en la capital apenas había competencia, no como en la Ciudad Condal, donde esta forma de entretenimiento llegó un año antes”, explica Lapeña. Este año esperan facturar entre 1,2 y 1,3 millones de euros. “Estimamos que el tamaño del mercado nacional es de unos 20 millones”, añade.

El directivo asegura que además de llegar a más ciudades de España como Málaga o Valencia, la compañía tiene la intención de expandirse por Norteamérica y Sudamérica, este último un mercado muy poco explotado. “Es un fenómeno que cada día crece más. En Google Trends se puede observar cómo aumenta el interés por el concepto escape room y cómo cada día genera más búsquedas”, añade.

La media de edad de los clientes de The Rombo Code está entre los 30 y los 40 años, ya que los jóvenes muchas veces no tienen dinero para pagar por una hora de entretenimiento que suele costar unos 15 euros de media por persona. La compañía cree que hay un nicho en las ciudades pequeñas y por eso abrirá en octubre una nueva sala en Jaca, Aragón. Sus principales clientes son los grupos de amigos, las empresas y cada vez más el turismo. “Se está generando un movimiento turístico de escape rooms, cada vez se incluyen más actividades de este tipo en los tours de las agencias”, explica.

“Uno de los fenómenos que más auge está teniendo son las reuniones de empresas en un escape room. Muchas compañías deciden celebrar sus reuniones en nuestras salas y una vez terminadas, empiezan a jugar. Genera una energía muy positiva. Siempre tenemos dos o tres empresas por semana”, cuenta. Además, también crecen las empresas que deciden seleccionar a su personal según se comportan en los juegos de escape. Así, se puede observar cómo los posibles candidatos se comportan en equipo, desde la creación de perfiles al ambiente laboral que generan.

Las empresas del sector ofrecen temáticas tan diferentes como Harry Potter, el Quijote o Jurassic Park. “La gente se vuelve loca con Saw. Las de terror suelen tener éxito”, explica Serrallonga. “Al haber cada vez más competencia, van surgiendo nuevas modalidades para ofrecer experiencias diferentes al público, con escape rooms exteriores, teatralizados, portátiles, con realidad virtual e incluso han abierto uno en un parque acuático en Tarragona”, explica Polenyaka.

La historia del juego del momento

Primer local en Europa. El pionero de este juego en el Viejo Continente se llama Attila Gyurkovics, un empresario que abrió la primera sala de Escape Room en 2011 en Budapest, la capital de Hungría. Su compañía se llama Parapark.

Posible influencia nipona. El fundador aseguró que basó el juego en su experiencia profesional como entrenador personal y la teoría del flujo de Mihály Csíkszentmihályi. Pero lo cierto es que en Japón ya había escape rooms desde el año 2007. Estos se fueron expandiendo a otras regiones de Asia como Singapur e, incluso, a San Francisco, Estados Unidos. Su creador fue el guionista y director de anime y cine Takao Kato.

Barcelona, la principal de España. La Ciudad Condal es donde más se ha desarrollado esta actividad. Según el portal Escape Room Lover, cuenta con 100 empresas y 182 salas. A Madrid llegó un año más tarde y tiene 65 compañías y 134 juegos. Les siguen Valencia con 31 y 74, respectivamente.

Cada día más originales. En los últimos años han ido surgiendo salas de escape en parques acuáticos, hoteles e incluso restaurantes, donde el juego consiste en seguir una serie de pistas para encontrar el lugar y, posteriormente, comer en él y lograr escapar.