Ryanair llega a un principio de acuerdo con sus pilotos en Irlanda

El sindicato de pilotos Forsa someterá a votación las condiciones

Las negociaciones se retomaron el 13 de agosto, después de cinco huelgas

Viajeros facturando maletas en los mostradores de Ryanair.
Viajeros facturando maletas en los mostradores de Ryanair.

Ryanair ha comenzado a solucionar los conflictos internos que están marcando su verano. La aerolínea ha llegado a un acuerdo este jueves con el sindicato de pilotos de la compañía en Irlanda, Fórsa, después de las cinco huelgas convocadas por este colectivo entre los meses de julio y agosto.

Por el momento, la compañía aérea de bajo coste ha comentado que no hará público los comentarios sobre los términos del pacto firmado este jueves en Dublín hasta que la Asociación de Pilotos Irlandeses de Aerolíneas (Ialpa), representados por Fórsa, lo someta a votación. Lo que sí ha asegurado es que si este grupo de pilotos, en torno a un centenar contratados directamente por Ryanair, acepta el acuerdo, la aerolínea lo presentará después a su junta directiva para incluirlo en un futuro convenio colectivo.

Ambas partes retomaron sus negociaciones el 13 de agosto, después de que la compañía aceptase la presencia de un moderador independiente, como había pedido Ialpa para superar la parálisis en el proceso de diálogo.

Sus demandas giraban en torno a once puntos relacionados con las promociones por antigüedad y con la introducción de un sistema más transparente de transferencias de pilotos entre las bases de Ryanair en Europa, así como con otras mejoras salariales y de condiciones laborales.

No obstante, la falta de avances al respecto llevó al sindicato a convocar cinco huelgas desde el pasado 12 de julio, lo que ha provocado, de media, en torno a 20 cancelaciones de vuelos cada día y trastornos a entre 3.500 y 5.000 pasajeros. Ryanair minimizó el impacto de la huelga gracias a que el resto de pilotos de su plantilla en Irlanda, unos 250, hayan acudido esos días a sus puestos de trabajo, pues se trata de empleados contratados a través de agencias o son autónomos.

Además de las huelgas de Ialpa y la convocadas en julio por los tripulantes de cabina de Bélgica, España, Italia y Portugal, otros cuatro grupos de pilotos de Suecia, Alemania, Holanda y Bélgica se  unieron a sus colegas de Dublín para organizar un parón el pasado 10 de agosto, lo que  provocó más de 400 cancelaciones.

Esta movilización colectiva, según Fórsa, contribuyó a que Ryanair volviera a la mesa de negociación, después de subrayar que no aceptaría demandas que pongan en riesgo su modelo de negocio y advertir de que podría reducir sus operaciones y su plantilla con despidos.

La aerolínea presentó el pasado mes un plan encaminado a reducir en un 20 %, de 30 a 24 aviones, su flota en Irlanda a partir de octubre, con la posible supresión de más de 300 puestos de trabajo de pilotos y tripulantes de cabina.

Fórsa consideró que ese plan era una amenaza a los trabajadores y que la "reacción agresiva" era fruto de la "falta de experiencia en relaciones laborales" de Ryanair, que el pasado diciembre anunció su disposición a reconocer, por primera vez en su historia, a los sindicatos independientes.

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