Más desafíos en la nueva etapa del MAB

Este verano se superó la cota de 100 empresas que cotizan en este mercado

Panel del MAB en la salida de la socimi General de Galerías Comerciales.
Panel del MAB en la salida de la socimi General de Galerías Comerciales. GGC

Este verano andan de celebración en el Palacio de la Bolsa, y no es para menos: el hermano pequeño, “el MAB”, ha superado la cota psicológica de la centena de empresas cotizadas. Esta cota estaba marcada hace tiempo en la hoja de ruta de sus gestores como un punto de inflexión que todos esperamos sirva de impulso para alcanzar nuevos desafíos y éxitos. En este periodo estival del año, en el que el evento deportivo más tradicional es el Tour de Francia, podríamos decir que el MAB ha terminado una etapa, en un recorrido cuya meta final debe consistir en alcanzar unos niveles similares a mercados más desarrollados y con una mayor historia como el AIM de Londres.

Quién nos lo iba a decir al inicio de esta carrera, cuando Zinkia debutó como la primera empresa en el parqué, que casi nueve años después con la incorporación de Testa alcanzaríamos la centena. Ha sido un recorrido duro, en el que ha habido que subir puertos de categoría especial, como la crisis que asoló este país y que afectó con intensidad a la cantera de la que se nutre este mercado: las pymes.

También ha habido etapas complicadas por la climatología, tanto por la falta de estímulos desde las administraciones públicas para los inversores como para los emisores, así como por la desconfianza de los inversores, siempre temerosos de lo nuevo o desconocido y hasta abandonos de empresas que no cumplieron con los objetivos marcados y tuvieron que abandonar la carrera. Lo cierto es que ahora vivimos un momento dulce, gracias a que el mercado está cumpliendo uno de los objetivos para los que se creó: ser una fuente adicional de financiación, diferente de los préstamos bilaterales o de los private equity, de las empresas a través del apoyo de los inversores.

En el MAB las empresas tienen la oportunidad de diversificar sus fuentes de financiación, con una alternativa que reduce el peso de los recursos financieros ajenos en favor de los propios, dando libertad a los gestores para que apliquen sus estrategias de negocio sin interferencias en la gestión del día a día y sin un coste financiero que lastre los resultados corporativos y la capacidad de distribución de dividendos. En definitiva, los directivos y las empresas del MAB se pueden centrar en hacer crecer sus negocios desde una posición de solvencia y tranquilidad financiera, estable en el tiempo.

Los recursos propios captados en el MAB por los emisores, a través de ofertas de adquisición en la salida al mercado o ampliaciones de capital, una vez cotizadas, han sido la principal vía para impulsar el crecimiento y la expansión tanto nacional como internacional de estas empresas. Estos recursos se han incrementado significativamente en los últimos años hasta superar los 1.600 millones de euros desde la primera salida en 2009. Solo en 2017 se han superado los 690 millones gracias al impulso del segmento Socimi.

El motivo es el incremento de la confianza de los inversores en el mercado, gracias a una regulación a la medida de las pymes y de los diferentes actores intervinientes, con la que se encuentran más confortables, lo que ha llevado a una mayor profesionalización del mismo y a unas empresas que cada vez se ajustan más a sus parámetros de inversión.

Las empresas que han tocado la campana en los últimos tiempos en la Plaza de la Lealtad presentan unos fundamentales acordes a las expectativas de los inversores. Un claro ejemplo es Alquiber Quality, última empresa en expansión en incorporarse al mercado en el mes de julio, que cuenta con un equity history de éxito con unos beneficios recurrentes y crecientes durante los últimos años.

Con una estrategia que apuesta claramente por la expansión, con un equipo gestor muy experimentado con un profundo conocimiento del mercado y, sobre todo, que ha venido y tiene previsto continuar abonando periódicamente dividendos, algo fundamental para un inversor institucional y que ante la limitada liquidez del mercado toma, incluso, más protagonismo. Este tipo de empresas siempre encontrará el apoyo de los inversores y el MAB es la plataforma ideal para captar los fondos necesarios para llevar a cabo la estrategia plasmada sobre un papel por sus equipos directivos. La próxima meta que deben fijarse los gestores del mercado es la de atraer a un mayor número de empresas que cumplan con esos criterios que los inversores solicitan para realizar sus aportaciones financieras.

El dinero para invertir y financiar a la pymes siempre ha estado y siempre estará esperando a un buen producto, y en el tejido empresarial español hay muchas empresas que cumplen esos criterios. Entre todos debemos ayudar a romper las reticencias tradicionales de sus directivos y accionistas hacia las empresas cotizadas y lograr que den un paso adelante hacia la expansión a través de la financiación captada en el MAB.

Como resumió el día de su debut bursátil la consejera delegada de Alquiber: “con los recursos captados en el MAB y la confianza de los inversores financiaremos la expansión internacional y quién sabe si daremos el salto al mercado continuo en unos años”. Con el apoyo de los inversores y sus recursos, las empresas del MAB pueden aspirar a cualquier meta, incluso a conquistar los Campos Elíseos vestidos con un jersey amarillo.

Pablo Hurtado March es socio de Deloitte responsable del MAB

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