Oleofat, la gestora ecológica de residuos de aceite

La empresa de Tudela transforma los subproductos oleaginosos en biodiésel y aditivos alimentarios

Investiga en nuevos productos para nutrición, cosmética y salud que le permitan dar el salto a EEUU, Japón y China

Oleofat
Oleofat convierte las gomas y pastas de refino en biodiésel y aditivos para la industria de la cosmética y salud.

Cuando Oleofat comenzó su andadura, lo hizo en una nave de 900 metros cuadrados. El proyecto, constituido a finales de 2013, surge de la experiencia acumulada por Rafael Lavín, director general, en el sector del biocombustible en España y de la búsqueda de nuevos hitos en la producción de biodiésel según la normativa europea.

Por aquel entonces, la producción de la materia prima en este ámbito en España se basaba en la recuperación de aceite de cocina usado y no existía un proyecto industrial que produjera materias de alta acidez con estándares de calidad dirigidas al sector biodiésel, puesto que ya existía un sector atomizado donde, en muchos casos, la calidad no era del todo homogénea.

Por su parte, las grandes instalaciones se nutrían de materias vegetales, sobre todo de aceite de palma. Esto resultaba contradictorio, ya que en España existen gran cantidad de subproductos con fuerte valor para esta industria. Con todo esto, Lavín se percató de que el sector era endeble y carecía de conexión con el suministro de materias primas en nuestro país. Es entonces cuando nace la compañía para dar respuesta a esta situación.

En sus inicios, la empresa trabajaba únicamente en el aprovechamiento y valorización de subproductos oleaginosos dirigidos a la industria del biodiésel. Pero la generación de recursos ha hecho crecer el proyecto satisfactoriamente. Por esta razón, en un principio se contaba con medios precarios, sin ningún tipo de automatización, incluso se tuvo que recurrir a un depósito para ubicar las oficinas y el laboratorio.

En dos años sus ventas casi se han multiplicado por cinco: ha pasado de dos a cinco millones en 2017 y a nueve en lo va de este ejercicio

Sin embargo, a día de hoy el laboratorio se ha convertido en uno de los puntos estrella de Oleofat. Esto es signo de que la empresa de gestión de aceites y grasas no quiere quedarse atrás. “Cuando echas una mirada al pasado te das cuenta de que con ilusión se hace frente a todo”, señala Rafael Lavín, director de Oleofat.

La aventura comenzó nada más y nada menos que con una plantilla de cinco empleados. En ese momento, eran más que suficientes, pero esta cifra se ha visto impulsada por el éxito que acarrea su sensibilidad con el mundo sostenible, llegando en la actualidad a un total de 37 puestos de trabajo, en los que se incluyen los empleos que se han generado también en las empresas subsidiarias del grupo Oleofat, como Ribera Vapor (limpieza de cisternas y camiones que transportan alimentos), Estractelur (antigua planta de biodiésel reconvertida en biorrefinería) y empresas colaboradoras en el proceso de obtención de nuevos derivados de alto valor añadido, todos ellos destinados a la mejora de la salud.

Oleofat
Ampliación de las instalaciones en Tudela.

Medio ambiente

Otra de las claves de la empresa es su fórmula de producción. El interés por la calidad total y máxima satisfacción de sus clientes lleva a la gestora de residuos de aceite a tener en cuenta aspectos medioambientales y de sostenibilidad.

Así, valoriza los residuos de las refinerías sin generar un impacto medioambiental, puesto que todos los efluentes que se obtienen se derivan a otros usos, como lodos orgánicos para uso de fertilizantes o como sustrato de biogás. Gracias a la tecnología aplicada por la compañía, estos residuos pasan a ser un producto con beneficios para el medio ambiente.

Buena parte del éxito de Oleofat se debe a la compra de la división de productos especiales del grupo Deoleo. Con esta operación, la empresa ha dado un salto cualitativo en el aprovechamiento de subproductos para obtener moléculas de alto valor añadido, tales como el escualeno, los tocoferoles (vitamina E) y los fitoesteroles, todos ellos principios activos utilizados por la industria farmacéutica. El objetivo es que la empresa se convierta a corto plazo en líder mundial en la producción de escualeno.

La cifra

4 millones de euros es la inversión prevista por Oleofat en la construcción de sus nuevas instalaciones en Tudela. Oleofat ha adquirido las instalaciones de Andújar y Alcolea del grupo aceitero Deoleo. Los productos estrella de la nueva división de Oleofat son el escualeno, los tocoferoles y los fitoesteroles. Estos se extraerán en las nuevas instalaciones a partir de la destilación de los subproductos oleosos de origen vegetal que Oleofat manipula en su planta de Tudela.

La compañía ha logrado casi quintuplicar sus ventas en dos años. Han pasado de dos millones de euros en el primer año a cinco en el segundo y nueve en lo que va de 2018. Fruto de ello es que la empresa navarra se haya hecho con una de las instalaciones más innovadoras de España, situada en la Ciudad Agroalimentaria de Tudela y especializada en la producción de principios activos derivados del aceite vegetal.

Las infraestructuras y servicios de gran calidad que ofrece el parque empresarial fueron aspectos muy valorados para la adquisición de estas instalaciones tudelanas.

Asimismo, su ubicación en pleno Corredor del Ebro, así como en el eje que une España con Francia, resulta idónea para la relación logística y comercial de Oleofat con sus clientes y proveedores, que vienen tanto del mercado nacional como de otros países de Europa.

“Estamos muy ilusionados con el crecimiento y ampliación de nuestras instalaciones. Aún es pronto para hablar de resultados, pero confiamos en que estos sean buenos”, señala Rafael Lavín.

Futuro

Gracias a su inversión en I+D+i, Oleofat dispone de un laboratorio privado de última generación dotado de medios tecnológicos que hacen de él el más avanzado del territorio navarro. Allí estudian nuevas vías para el aprovechamiento de estos subproductos y trabajan en la extracción de moléculas de alto valor para la industria de la nutrición, cosmética y farmacéutica.

El proyecto, que contará con ayudas públicas, forma parte de la estrategia de especialización inteligente de la compañía y la convertirá en una de las empresas líderes del ramo en Europa. Además, los nuevos productos le permitirán dar el salto a Estados Unidos, Japón y China.

Todas las cremas de alta gama contienen escualeno

Rafael Lavín
Rafael Lavín, director general de Oleofat.

Marta de Juan

Definir científicamente el escualeno es complicado, pero ¿de dónde procede y con qué fines se utiliza? Esta sustancia se identificó por primera vez en Japón a principios del siglo XX y se obtiene a partir del aceite de hígado de tiburón.

Al descubrirse que se encontraba también en tejidos del organismo humano fue cuando comenzó a adquirir importancia, debido a sus posibles aplicaciones tanto en productos farmacéuticos como en cosméticos. Además, se descubrió que este producto no refinado también aporta beneficios antitumorales y de regeneración neuronal.

Sin embargo, la protección del tiburón ha obligado a buscar nuevas alternativas para lograr el mismo producto sin perjudicar a esta especie. Así pues, se investigaron y encontraron otras procedencias, especialmente de origen vegetal, para el escualeno.

Se ha detectado que esta sustancia, antes desconocida, está presente sobre todo en el aceite de oliva y, en proporciones bastante elevadas, en el de tipo virgen extra. “Se extrae el compuesto de la naturaleza y se purifica mediante destilaciones moleculares”, afirma Rafael Lavín, director general de la empresa. “No se le añade nada. Su obtención procede de métodos físicos”, precisa.

Su tacto oleoso, su suavidad y permeabilidad son algunas de la propiedades que convierten a este compuesto orgánico natural en un producto de lo más atractivo para la cosmética de alta gama.

Lavín indica que el grupo Oleofat está alcanzando acuerdos con distintas refinerías, con el objetivo de avanzar en el proceso de obtención de escualeno en un futuro cercano.

Datos de interés

Oleofat
Nave original de Oleofat.

Clientes. Primeramente se centró en plantas de biodiésel, pero con la diversificación de la producción ha cambiado su rumbo hacia el sector de la industria de piensos para alimentación animal y en un futuro contactará con clientes de la industria de la nutrición y cosmética.

Empleados. Oleofat comenzó con cinco empleados, pero su fuerte impacto en el mercado ha creado la necesidad de ampliar el número de puestos de trabajo hasta un total de 37 en la actualidad.

Reconocimientos. El Gobierno de Navarra ha declarado el proyecto Oleofat como inversión de interés foral porque vertebra la cadena alimentaria, apuesta por la alimentación saludable, promueve la economía circular y contribuye a disminuir el consumo de las energías fósiles.

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