X
Privacidad y Cookies

Utilizamos Cookies propias y de terceros para ofrecer un mejor servicio y experiencia de usuario.

¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?

Cuando parecerse a Turquía es un problema

Argentina, Sudáfrica, Chile y Hungría son algunos de los países que deben preocuparse

Pantalla de una casa de cambio de Estambul (Turquía).

Parecerse a Turquía es un problema. La caída de la lira ha hecho que los inversores desconfíen de cualquier país emergente que comparta muchas de las mismas vulnerabilidades. Los más similares, como Sudáfrica y Argentina, ya están sufriendo. Pero incluso aquellos con un parecido menos llamativo son vulnerables cuando el capital sale de los mercados de mayor riesgo.

Entre los factores clave están tener grandes déficits presupuestario y por cuenta corriente, reservas inadecuadas de divisas y demasiada deuda emitida en moneda extranjera. Una ratio relativamente alta de la deuda total en manos forasteras es otra debilidad.

En cuanto a las divisas, las reservas de Sudáfrica son menos adecuadas que las de Turquía según el criterio del FMI, que prevé que la deuda en moneda extranjera de Argentina supondrá una proporción aún mayor de la deuda del sector privado y del público que el 58% de Turquía. Indonesia y Hungría también tienen puntuaciones bastante elevadas en este sentido.

A otros países les va peor en otras categorías. El FMI espera que Brasil, India, Argentina, Sudáfrica y China registren mayores déficits fiscales en 2018 que Turquía. Y Hungría, Chile, Polonia y Malasia tienen niveles más altos de deuda externa en proporción al PIB.

El problema de Erdogan es que, sumando todos los factores, Turquía encabeza la lista. La subida del dólar y de los tipos en EE UU exacerba los problemas y hace a los inversores extranjeros más propensos a irse.

Es más, las métricas cuantitativas por sí solas no explican por qué las preocupaciones se convierten en crisis. La escala de la caída de la lira refleja la falta de confianza de los inversores en los responsables turcos, en particular los del banco central, más que un repentino deterioro de los fundamentos económicos.

Los gestores de fondos tienen una posición infraponderada en un punto en renta variable de mercados emergentes. Es un descenso de 44 puntos desde abril de 2018, según la encuesta de agosto de Bank of America Merrill Lynch. Pero todavía hay mucho margen para vender: en 2013, estaban infraponderados en un 31%.

Cuantas más puntos débiles hayan desarrollado Turquía y similares durante los buenos tiempos, más se les castigará durante los malos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.