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La catedral del vino es rosada y está en Cigales

Los senderos del clarete nos llevan a ancestrales cavas subterráneas

Una ruta con muchos sabores y DO propia en el valle del Pisuerga

Bodega tradicional subterránea en Cigales. Cinco Días

Castillos, iglesias, catedrales singulares, monasterios y casonas acogieron a la nobleza castellana en los pueblos del valle del Pisuerga. Una vasta región llena de campos de amapolas y de lavanda entre los que sobresalen viñedos, porque en esta tierra con fama de austera la gastronomía y el vino son palabras mayores.

Ancha es Castilla y León. Más allá de la Ribera del Duero y sus celebrados caldos DO, hay otros vinos regados por su afluente y con su propia DO Cigales. Los senderos del clarete se extienden entre Valladolid y Palencia sobre suelos arenosos y calizos con apenas materia orgánica. Un vino con siglos de historia que mimaban en cavas subterráneas para garantizar su temperatura. Muchas aún se conservan y otras son atractivos restaurantes.

Vides antiguas y que hoy dan caldos de calidad en todas las tonalidades: tinto, blanco y rosado, el clarete de toda la vida, pero en cool y con matices que marcan la diferencia.

Patrimonio e historia, buena cocina y mejor vino resultan una combinación muy tentadora para una escapada que comienza en Trigueros del Valle.

Una ermita del siglo X románica y mozárabe vigila el pueblo vallisoletano desde lo alto de una empinada cima, no se arrepentirá de subir. Es Santa María del Castillo, el edificio más antiguo de esta pequeña localidad.

Llama la atención el cinturón de casas–cuevas que rodean el templo, despobladas desde los años sesenta y cuyo origen data de la Edad Media.

Vista panorámica de Trigueros del Valle. Cinco Días

La ermita está cerrada al público desde hace 20 años, pendiente de rehabilitación, aunque se abre todos los días para dar cuerda a su famoso reloj traído desde Londres en el siglo XIX y que sigue marcando las horas del pueblo.

A los pies del promontorio se extiende Trigueros y destacan su viejo castillo y la fortaleza, reconstruidos en el siglo XVI –se cree que su emplazamiento original estuvo en el lugar de la ermita–. Conserva un antiguo lagar y, probablemente, una de las bodegas más primitivas de la zona.

Otro reclamo turístico es la iglesia de San Miguel, en el centro del pueblo, románica en origen, pero con añadidos renacentistas, góticos y barrocos después. Rehabilitada y abierta al público en 2011, su suelo está formado por antiguas tumbas. Un dato curioso son las marcas en las piedras de sus muros que identificaban a los canteros para cobrar su trabajo.

Vale la pena desviarse hacia el norte para acercarse a Dueñas –en Palencia–, visitar su casco antiguo y entretenerse en la histórica bodega Remigio de Salas Jalón. Una cava familiar, totalmente subterránea.Datada en 1778, es la más antigua de la zona, y conserva viñedos centenarios. Es la única bodega palentina de la DO.

El monumental templo de Santiago Apóstol se financió con ingresos generados por los caldos vallisoletanos

Mucientes es la siguiente etapa. Una serie de murales permanentes del artista Manuel Sierra salpican calles y fachadas con un hilo conductor: el vino. En este pueblo vallisoletano hay más de 200 bodegas bajo tierra –notará la diferencia de temperatura con el exterior–, cuyos orígenes se sitúan en los siglos XVI y XVII y forman uno de los conjuntos excavados en la roca mejor conservados de Castilla y León.

Allí está la Bodega Aula de Interpretación, un museo subterráneo dedicado al vino en el que en cuatro salas se puede contemplar cómo era la vida en las cavas, los útiles que se empleaban, un antiguo lagar de viga y otro de prensa.

Desde México con amor

Cigales, que bautiza la DO, será nuestro final de ruta. Un pueblo de paso y aposento para reyes y nobles, por su cercanía a la corte de Felipe III en Valladolid, durante los primeros años del siglo XVII. La relación de Cigales y el clarete se remonta al siglo XI de cuanto datan las primeras noticias de un vino tinto claro conocido como aloque.

Iglesia de Santiago Apóstol, en Cigales, conocida popularmente como la catedral del vino. Cinco Días

Una tradición y una cultura que nunca se perdería. En el siglo XVI, la localidad contaba con unos 400 habitantes y unas 350 bodegas y el vino era una fuente de ingresos que sirvió para financiar las obras de la monumental iglesia de Santiago Apóstol, y por ello se la conoce popularmente como la catedral del vino.

Por eso y porque su hijo más ilustre, el dominico fray Antonio Alcalde, entonces obispo y benefactor de la mexicana Guadalajara –con quien está hermanada Cigales–, mandaba ingentes cantidades de plata para que el templo tuviera dos grandes torres como las catedrales. Las obras tardaron más de 200 años en finalizar.

Al atardecer, la luz del sol tiñe levemente de rosa las tonalidades ocres de sus muros, el color del clarete.

De bodega en bodega

Viñedos en Cigales. Cinco Días

¿Clarete o rosado? El primero mezcla uva blanca y tinta y la fermentación se hace con los hollejos –piel de la uva–. El rosado es solo uva tinta y la fermentación final se hace sin hollejos.

Catas. Las Bodegas Lezcano-Lacalle, en Trigueros del Valle, son las pioneras del primer reserva tinto DO Cigales. Visita guiada con cata: 12 euros (2 horas). Concejo Bodegas, en Valoria la Buena, es la única bodega que se encuentra en la margen derecha del Pisuerga. Rutas y actividades enoturísticas desde 198 euros con alojamiento.

Dónde dormir. La Posada Real Concejo Hospedería es un antiguo palacio transformado en un hotel con encanto, propiedad de la bodega. Dispone de 14 habitaciones y un magnífico restaurante.

Dónde comer. Mesón Vizconde (Valoria la Buena) ofrece auténtica cocina casera y tradicional de la zona, como lechazo o revuelto castellano. Bodega La Cueva (Mucientes) es un exquisito asador en lo que era una antigua cava bajo tierra. El Restaurante La Venta, en Fuensaldaña, es ideal para cenar de pinchos o raciones. Gastrobar Clandestino (Cigales) propone cocina de vanguardia sin renunciar a las raíces castellanas.