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Paloma Álvarez y Juanjo Mánez: “No somos el Zara de los ricos”

Después de trabajar para otras firmas de moda, hace dos años abrieron su atelier

Reivindican una vuelta a los orígenes de la costura

Paloma Álvarez y Juanjo Mánez, ambos madrileños, de edad indefinida, dicen, han ido forjando una carrera profesional dentro del diseño del prêt-à-porter de lujo y costura cuyo trabajo ha sido requerido por las firmas de moda española más prestigiosas. Ella, modelo; él, estilista. Se conocían desde el año 2000, y años más tarde decidieron, avalados por este bagaje como diseñadores de costura, crear en 2016 Malne, su propia firma, especializada en prendas de lujo personalizado en ediciones limitadas para clientes prémium. También han desarrollado ideas de imagen y vestuario para artistas internacionales como Kilye Minogue o Enrique Iglesias, así como para numerosas personalidades de la vida social y política. Trabajan en un amplio espacio en el barrio de Salamanca, arropados por un equipo de costureras que cosen puntada a puntada cada prenda, que confeccionan con tejidos nobles, como seda de Filipinas. No escatiman en horas de trabajo: por ejemplo, en una camisa invierten una semana y un vestido no baja de los 15 días de dedicación. Eso sí, en una colección de Malne nunca hay más de 60 prendas.

¿Por qué crearon su propia firma de moda?

Mánez. Lo decidimos por dos motivos. Primero, por necesidades creativas, por una visión propia de la moda y del negocio. Con la crisis del sector, las ventas se polarizan hacia firmas como H&M, Zara, Primark, y otras marcas más de la gama media sufrieron mucho. Y, por otro lado, por el deseo de hacer más costura. Hicimos nuestro primer desfile de alta costura en Qatar.

Álvarez. También hablamos con Cuca Solana [entonces directora de la que es hoy Mercedes-Benz Madrid Fashion Week] y nos dejaron desfilar. Ahora, la nueva dirección da puntuaciones a los diseñadores y es diferente. Es el momento de hablar, no de establecer una guerra, sino de entenderse con los nuevos estándares. Hay que tener un criterio básico de cómo hacer las cosas.

¿Hay talento en la moda española?

Álvarez. Hay talento. Nos gusta ir a ver a otros diseñadores, y creo que estamos autorizados, por nuestra experiencia, a decir que hay mucha calidad en el diseño español. El problema del diseño es que se focaliza demasiado en el low cost. El año pasado, en Arabia Saudí conocimos a una chica francesa que hablaba de slow fashion. Y nos interesó este concepto, ya que es lo que en España se ha hecho tradicionalmente con la artesanía, por ejemplo, con los trajes regionales, con una mano de obra finísima.

Mánez. En Elda se hacen unos zapatos fascinantes, de elaboración artesana. De lo que se trata es de hacer prendas que duren mucho tiempo; de que el cliente, cuando realice una compra, haga una inversión reflexiva. Y es importante que las prendas tengan durabilidad, además de que es importante que un diseñador sepa llevar esa prenda al armario de la vida real.

¿Ustedes hacen ediciones limitadas de sus diseños?

Álvarez. No hacemos tiradas enormes, de no más de diez prendas por cada diseño. La media puede estar en cinco prendas. Nuestros clientes, sobre todo en Qatar o en Kuwait, nos piden exclusividad, no quieren encontrarse con el mismo diseño en una cena. Hemos entrado también en Mónaco, en Shanghái, y no se puede masificar. El cliente de lujo es global, una persona que viaja por todo el mundo y quiere sentirse exclusivo, único.

¿Qué granito de arena quieren poner en el sector de lujo?

Álvarez. El lujo parece algo inalcanzable, pero es algo personal, no viene porque alguien sea millonario y decide invertir en algo especial. El lujo está muy globalizado, y vamos hacia todo lo contrario. El consumidor de lujo pide relación personal, atención. No somos el Zara de los ricos.

Mánez. Estamos aquí para construir, para trabajar a medida, algo que aquí en España se había perdido. A nosotros nos gusta atender personalmente y hacemos que la gente se sienta bien. A nosotros nos gusta rememorar el concepto de atelier, al estilo de Givenchy o Yves Saint Laurent, una vuelta al pasado, a los orígenes de la costura.

La moda es una inversión que genera riesgos porque intenta innovar

¿Se puede vivir de la moda?

Álvarez. Se puede vivir, pero además para nosotros es mucho más que el dinero que se pueda ganar, es magia. Para nosotros es como escribir un libro o pintar un cuadro.

Mánez. Aquí se vive de la moda, pero también es necesario que el capital fluya, y que no se invierta solo en inmobiliario, en aquello que dé el dinero rápido. La moda es una inversión que genera riesgos porque intenta innovar. Es necesario que haya inversores, pero el dinero es miedoso y prefiere invertir en turismo o restauración.

¿Es fácil encontrar costureras en España?

Álvarez. Hay bastantes, pero que lleguen al nivel que nosotros necesitamos no hay tantas. Porque no solo es importante que cosan bien, sino que sepan interpretar lo que queremos hacer. Nosotros lo que buscamos es darle al cuerpo el brillo y el realce que necesita. Queremos sacar el máximo partido de cada persona.

¿Cuánto cuesta una prenda de Malne?

Álvarez. Un vestido de noche puede salir por unos 15.000 euros, pero hay otros que pueden costar unos 1.500 euros, o una chaqueta está en 1.000 euros. Lo hacemos todo a mano, y cada prenda requiere de mucha dedicación.