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Los grupos españoles rompen por primera vez la barrera de los 2.000 hoteles en el mundo

Las grandes cadenas suman 450.000 habitaciones, récord absoluto

España sitúa a cinco firmas entre las 50 más grandes del Planeta

La crisis iniciada en 2008 tuvo un efecto devastador en el tejido productivo español. Despidos masivos y cierres fueron el denominador común en la industria, el comercio o la construcción. Una de las pocas actividades que logró esquivar ese tsunami fue la industria hotelera gracias a la combinación de dos efectos: el crecimiento imparable del turismo en el mundo y el elevado grado de internacionalización de las empresas españolas. En 2008 se produjeron 903 millones de desplazamientos en el mundo y en 2017 se ha pasado a 1,32 billones, lo que supone un crecimiento del 46% en esos nueve años o de un 5% anual. Lejos de desacelerarse, las previsiones que maneja la Organización Mundial de Turismo apuntan a un avance aún más rápido en los próximos años: en concreto prevé que habrá 1,4 billones de viajes en 2020 y que la cifra podría llegar a 1,8 billones en 2030.

Al mismo tiempo, las cadenas hoteleras han acelerado su proceso de internacionalización, al orientar su expansión fuera de España, en concreto a mercados emergentes de Asia y América con un mayor potencial de crecimiento al contar con una población mucho más joven y con un elevado poder adquisitivo. Un buen ejemplo de esa tendencia es Meliá, en la que el 85% del negocio procede en la actualidad de otros mercados al margen del español.

En ese contexto, la industria hotelera española ha logrado crecer con fuerza durante los nueve años que han transcurrido desde la crisis y situarse en la élite de la industria mundial. Así se puede comprobar si se analiza el ranking anual que realiza la publicación especializada estadounidense Hotels, en la que desvela las 300 cadenas más importantes del mundo por tamaño.

En la clasificación correspondiente al pasado ejercicio, hecha pública la pasada semana, aparecen cinco compañías (Meliá, NH, Barceló, Riu e Iberostar) entre las 50 más grandes del mundo, siete entre las 100 más grandes (a las cinco anteriores se unen Eurostars y H10) y otras 17 (Grupo Piñero, Palladium, Hoteles Catalonia, Princess Hotels & Resorts, Hoteles Globales, Hoteles Playa, Lopesan, Al Andalus Management, GSM, Paradores, Hipotels, Vincci Hotels, Hoteles Silken, Hoteles Servigrup, H-TOP Hoteles, Playasol Ibiza y Med Playa Management) entre las 300 más grandes hasta sumar un total de 24 cadenas entre las 300 más grandes del mundo. En 2008 (ver gráfico) solo había 16 y en 2013 ya había 24 situadas en el top 300. La diferencia se encuentra en la dimensión de las cadenas, medida tanto en habitaciones como en número de hoteles. Desde el inicio de la crisis, las grandes cadenas españolas han sumado 373 establecimientos a su cartera y más de 104.000 habitaciones. Al cierre de 2017 contabilizaban 2.061 establecimientos y 447.596 habitaciones en todo el mundo, unas cifras inéditas en la serie histórica. El comportamiento, sin embargo, no ha sido homogéneo, especialmente entre las cinco más grandes.

La que más ha crecido ha sido Meliá, con 20.000 habitaciones y 78 hoteles más desde 2008

Meliá: Es la cadena hotelera más grande de España. Al cierre de 2017 contaba con 382 hoteles y 96.596 habitaciones, lo que le aupó a la decimoctava posición del ranking mundial. Una comparación con los datos de 2008, muestra que en esos nueve años, el número de habitaciones ha crecido en más de 20.600 y ha añadido 78 nuevos hoteles. Ha ganado dos posiciones con respecto a 2013, pero ha perdido una si se compara con 2008.

En nueve años, el mayor crecimiento se ha producido en América, donde cuenta en la actualidad con 86 hoteles, con tres destinos con especial protagonismo: Cuba (39 establecimientos), Brasil (14) y República Dominicana (11) a la cabeza. La hotelera dirigida por Gabriel Escarrer ya ha mostrado mucho interés por el proceso de apertura económica en Cuba, ilustrado con el nombramiento de Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente en sustitución de Raúl Castro, ya que es la compañía española con más presencia y prevé hasta siete aperturas este año. Todo ello siempre y cuando la temporada de ciclones no tenga un efecto devastador como sucedió con el huracán Irma el pasado otoño. En el futuro, la hotelera también se concentrará en seguir creciendo en Asia, donde aún tiene una presencia testimonial, con 21 establecimientos.

NH: La compañía dirigida por Ramón Aragonés se ha situado en la vigemoséptima posición de la clasificación mundial y ha perdido dos puestos respecto a 2013 y seis respecto a 2008. No obstante ha ganado tamaño durante la crisis, aunque lo ha hecho con menor intensidad que sus competidores nacionales. En 2008 contaba con cerca de 50.000 habitaciones y 341 hoteles y nueve años después dispone de 58.926 habitaciones (8.926 más, menos de la mitad del crecimiento que Meliá) y 380 hoteles (39 más, también la mitad que Meliá). Ese crecimiento más moderado ha tenido mucho que ver con una situación financiera muy delicada, en la que se juntó por un lado la compra de activos poco rentables (entre ellas destacan los 65 hoteles comprados a la holandesa Krasnapolski por 728 millones de euros en 2000 o los 53 establecimientos a la alemana Astron por 130 millones en 2002) y el crecimiento imparable de la deuda, que se situó en el entorno de los 1.000 millones de euros entre 2008 y 2012. Frente al resto de cadenas que optó por salir de compras, la política aplicada por NH durante el período posterior a la crisis ha sido la de rotación de activos, entendida como la venta de los poco productivos y la compra de aquellos con buenas perspectivas. En sus presentaciones con analistas, la hotelera destaca que cuenta con 1.200 millones en activos con los que puede ganar tesorería en cualquier momento. Así estuvo a punto de suceder a finales de 2017, cuando puso en el mercado el hotel NH New York Jolly Madison Towers, con cuya compra pretendía obtener 100 millones de euros. Finalmente no tuvo que hacerlo y de hecho anunció a principios de 2018 una inversión de 50 millones de euros para reformarlo y actualizarlo frente a la competencia.

Barceló: En 2008 estaba en el selecto club de las 30 hoteleras más grandes del mundo y en 2017 ha permanecido en esa lista. En concreto ocupa la vigésimonovena posición, con 244 hoteles y 53.668 habitaciones, muy por encima de los niveles precios a la crisis (186 hoteles y 47.000 habitaciones). En ese período también procedió a vender un gran número de establecimientos no rentables (entre 2008 y 2013 perdió casi 40 hoteles y 10.000 habitaciones), aunque lo compensó más que de sobra con la operación de recompra de la gestora norteamericana de hoteles Crestline Hotels & Resorts. En 2002 la compró y en 2013 se desprendió del 60% para posteriormente recomprarlo en abril de 2017. De este modo incorporó 112 hoteles a su cartera. En la actualidad, más de la mitad de sus hoteles están en EE UU, cumpliendo con el proceso de internacionalización de las grandes cadenas españolas. La siguiente parada en el itinerario es Emiratos Árabes Unidos, donde tiene previsto abrir en septiembre el tercer hotel en la región. La hoja de ruta pasa por tener hasta siete establecimientos en la zona en el corto plazo.

Barceló regresa al top 30 tras incorporar 112 hoteles de la compra de la gestora Crestline

RIU: Ocupa la trigésimoquinta posición, con 98 hoteles y 44.226 habitaciones. Entre 2008 y 2013 experimento un crecimiento sin precedentes: ganó 7.710 con tan solo tres hoteles más, lo que da a entender una política de compra de grandes infraestructuras, muy centradas en el segmento vacacional de lujo. Algo que se puede comprobar en las características de su planta hotelera: la mitad de sus hoteles tienen una categoría de cinco estrellas, el 73% funcionan con el régimen de todo incluido y el 93% son de carácter estrictamente vacacional. Frente al proceso de concentración que se está viviendo en el sector (con una integración fallida entre NH y Barceló), la cúpula directiva de la hotelera descarta cualquier fusión e incluso la salida a bolsa para ganar músculo financiero. “Tenemos un bajo endeudamiento y eso nos permite crecer de forma sana”, apuntó pepe Moreno, consejero directivo de RIU. De hecho prevé alcanzar un récord inversor en 2018, pese a haber cerrado el anterior con 600 millones de gasto. El objetivo para 2018 llega a 650 millones hasta completar un gasto de 2.500 millones hasta 2022.

Iberostar: Es la quinta cadena española por tamaño. En el ranking anual que publica la revista especializada Hotels, aparece en la posición 44, con 110 hoteles y 37.100 habitaciones. Desde el inicio de la crisis ha ido perdiendo posiciones: en 2008 ocupaba la trigésimo segunda, en 2013 la cuadragésima y en 2017 retrocedió otros cuatro puestos. Ha añadido a su cartera tan solo diez hoteles en nueve años y el principal objetivo de la compañía es reinvertir sus beneficios en la reconversión de sus hoteles. La compañía destaca que en los últimos seis años ha dedicado más de 500 millones de euros en reformas y adquisiciones y prevé invertir otros 800 millones más hasta 2022. “Gracias a este ambicioso plan de inversión, el 70% de nuestros establecimientos ya han sido renovados”. Buena prueba de ello es la apertura en mayo de tres hoteles (Iberostar Marbella Coral Beach, Iberostar Alcudia Park e Iberostar Fuerteventura Palace), que pertenecen al segmento de hoteles de playa y que han recibido una inversión de 66 millones. Al mismo tiempo encara este año un ambicioso plan con 15 nuevas aperturas en España, Montenegro, México y Cuba.

EE UU y China se disputan el cetro

Marriott. Es la mayor cadena hotelera del mundo y es la primera que ha superado el millón de habitaciones. En 2008 ocupaba la tercera posición, por detrás de IHG y Windham, y en 2017 tenía el primer puesto, al haber prácticamente duplicado el número de hoteles y de habitaciones.

Sorpasso. En 2008 había ocho cadenas estadounidenses entre las diez más grandes del mundo. Nueve años después solo hay cinco y las tres que han desaparecido han sido sustituidas por empresas chinas, que no figuraban en la lista previa a la crisis. La más grande es Shanghai Jin Jiang, con cerca de 6.000 hoteles y más de 600.000 habitaciones.

Accor e IHG. La representación europea en el top-10 mundial sigue estando conformada por la británica IHG y la francesa Accor. IHG era la más grande del mundo en 2008 y ha retrocedido a la tercera posición, pese a haber elevado el número de hoteles y habitaciones. Accor creció en términos similares (1.000 hoteles nuevos y 100.000 habitaciones nuevas) a los de IHG, lo que no le ha servido para mantener su status, bajando de la quinta a la sexta posición.