Deporte

La Liga más multinacional aspira a lograr 4.500 millones en ingresos

Los clubes inician otra temporada que será récord en facturación

El fútbol nacional trabaja en ser un contenido de consumo global

Ingresos Liga pulsa en la foto

LaLiga Santander, competición de Primera División del fútbol español, arranca hoy una nueva temporada con dos partidos y en un día de la semana, viernes, que históricamente no ha estado demasiado asociado al deporte rey. Sin embargo, esta será la cuarta temporada consecutiva que comience antes del fin de semana, y como también ha sido habitual en los últimos años, la  primera jornada se extenderá durante cuatro días hasta el lunes.

Los horarios y los días de partido, por la repercusión que tienen para los aficionados, son los elementos que mejor reflejan la transformación que experimentan el fútbol español. En un lustro, éste ha pasado de ser un pozo sin fondo de gastos y deudas, llegando a rozar los 700 millones de deuda con Hacienda, a ser un sector que quiere ser considerado como un actor más de una industria del entretenimiento, en la que no solo compite con otras ligas extranjeras, sino con otros deportes, como la NBA o la Fórmula 1, o con otro tipo de ocio, como el que representan Netflix o HBO.

En ese mensaje insisten desde LaLiga, cuyo presidente, Javier Tebas, no deja escapar ocasión para subrayar que la época en la que el fútbol era una oveja negra ya es pasado: “Se nos ha tratado como a unos manirrotos y somos un sector muy importante para las arcas de este país”, decía hace unas semanas en un desayuno de la CEOE.

En la temporada pasada se superaron los 4.000 millones en ingresos. Para la 2018-2019, el objetivo es estar cerca de los 4.500

Lo que sí constatan los datos es un despegue en los ingresos que generan los clubes profesionales. Desde 2012 se han incrementado en un 80%: de los 2.228 de entonces a los algo más de 4.000 con los que cerraron la temporada 2017-2018, incluyendo ingresos por retransmisiones, patrocinios, días de partido o ventas de jugadores. Una barrera psicológica, la de los 4.000, que quedará atrás en los próximos años. Desde LaLiga se espera que la tendencia de crecimiento vivida en los últimos años, con un ritmo medio del 10% anual, continúe en la temporada que empieza, y los ingresos generados estén en una horquilla entre los 4.300 y los 4.500, fruto de la creciente exposición internacional de la competición y de la revalorización de sus marca en el extranjero.

Sin embargo, el gran salto llegará en la temporada 2019-2020, cuando en vigor los nuevos contratos televisivos. La patronal cuenta con llegar a los 1.260 millones de ingresos anuales por los derechos en España, a los que se añadirán 897 por las emisiones internacionales. La partida televisiva, por tanto, aportará a la suma total unos 2.157 millones al año, 500 más que ahora. La expectativa es estar cerca de los 5.000 millones de ingresos en el año 2020, y que el deporte rey represente el 1,2% del Producto Interior Bruto español.

El incremento de la facturación del fútbol español tiene su origen, sobre todo, en la revalorización de los derechos televisivos, fruto del decreto ley aprobado en 2015 que fijó la venta centralizada de los mismos frente al sistema anterior, en el que cada club negociaba sus condiciones con cada operador. Un gesto del anterior Gobierno como respuesta a los esfuerzos de saneamiento y de reducción de la deuda con Hacienda por parte de los clubes.

La NBA es el espejo en el que la patronal de los clubes, LaLiga, se mira para completar su estrategia internacional

Esta alcanzaba en 2013 los 658 millones de euros, cifra que en 2018 es de 89, y en 2020 será de 54. Las normas de control económico, que fijan un límite de gasto en fichajes y sueldos a los clubes según sus ingresos esperados, han sido el principal motivo para que el fútbol nacional sea hoy solvente y, además, rentable.

El beneficio antes de impuesto de los 18 clubes de Primera que no eran Madrid ni Barcelona, en la temporada 2016-2017, fue de 176 millones de euros, frente a una pérdida de 216,4 millones en el ejercicio 2011-2012. Además, la inversión bruta del conjunto de la Primera División en futbolistas ha crecido un 20%, y en otros activos, como los estadios, un 65%. Saneados los balances, todos los equipos pueden hoy gastar dinero en jugadores e instalaciones, y trabajar en la mayor prioridad que tiene LaLiga: la expansión internacional.

La audiencia global de la competición es de unos 2.600 millones de espectadores en 180 países, y pese a la desventaja respecto a la Premier League en áreas como Asia, en LaLiga creen que aún tienen margen de crecimiento. Para ello se han servido de un espejo claro: la NBA. “Invirtió antes que nadie en estar en todo el mundo. Ahora, son capaces de jugar partidos en cualquier lugar. Ese es el camino”, explicaba hace unos meses el director general de LaLiga, Javier Gómez. La apertura de oficinas comerciales en países como China, India, EE UU, Sudáfrica o India; la estrategia digital, con un mayor peso del contenido en redes sociales, o la experimentación con nuevos formatos de emisión par llegar a un mayor público, son las guías maestras en este campo. Prueba de ello, el acuerdo con Facebook para emitir los partidos en Asia, o el fichaje de un exejecutivo de esta red social, Alfredo Bermejo, como responsable de estrategia digital. LaLiga quiere que se consuma fútbol español a todas horas, en todo el mundo, y en todos los formatos posibles.

La siguiente batalla: un mejor trato fiscal

Competitividad. El siguiente objetivo en materia económica de LaLiga tiene que ver con Hacienda. Hace unas semanas, Javier Tebas ya se quejó abiertamente de que “somos el peor país que trata fiscalmente a los jugadores de fútbol. Esto hará que este talento, que tiene una corta vida profesional, decida marcharse y poner en riesgo la industria”. Tebas reclamó “un mayor interés por parte de las adminsitraciones”. Los responsables de la patronal futbolística insistirán en este mensaje, comparándo la situación española con la italiana, que ha sido capaz de atraer jugadores como Cristiano Ronaldo. “Aquí pagaba el 50% de los ingresos que generaba fuera de España, y allí pagará una tarifa plana de 100.000 euros. ¿Cómo no se va a ir?”, reflexionaba Tebas.

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