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Dándara, la moda femenina que quiso volver a ser española

La marca madrileña dio marcha atrás en su estrategia de deslocalización para aprovechar el auge del ‘made in Spain’

Cuenta con 90 tiendas de ropa ubicadas en España, Italia, Alemania y Rumanía

La empresa confecciona el 75% de sus prendas en España.

La industria textil fue pionera en la industrialización de España. Miles de familias vivían de un sector que llegó a generar el 10% del PIB del país. Pero para nadie es desconocido que con la entrada de los años ochenta comenzó a perder potencia, un camino que en los noventa se hizo insostenible para cientos de fábricas, que tuvieron que cerrar sus puertas debido a la deslocalización hacia los países asiáticos.

Las empresas que sobrevivieron no pudieron aguantar la crisis económica y, si en 2008 quedaban 26.785 compañías, según el INE, en 2013 ese número se redujo un 26,2%, hasta las 19.763. En este contexto, los responsables de Dándara decidieron volver a elaborar sus prendas en España.

¿La razón? Además de la pérdida de atractivo de China, por la fuerte subida de salarios, la apreciación del yuan y el incremento de los costes de transporte y arancelarios, la necesidad de “ser capaces de renovar con rapidez las prendas según los gustos del mercado y crear colecciones más cortas y pequeñas que lo que permite China”, explica Ángel Burgueño, director general de la compañía. “Si aquí tardamos 15 días en renovar por completo nuestra línea, en China tardábamos cinco meses”, pone como ejemplo.

Dándara echó a andar a principios de los 2000, año en el que Ángel Burgueño, que por entonces era propietario de seis tiendas de confección en Madrid y Castilla y León llamadas Zona Natural, se unió a José María Municio y Pedro Manzanares, propietarios de Merletti, fabrica textil de Inditex, Cortefiel o El Corte Inglés.

Si en España nos lleva 15 días renovar nuestra línea, en China tardábamos cinco meses

Ángel Burgueño, cofundador de Dándara

El primer paso fue unificar parte de las plantillas y contratar nuevo personal que pudiera encargarse de todo el proceso de diseño y confección. Después vino la elección del nombre. Tras un estudio, en el que se pidió la colaboración de todo el personal, eligieron Dándara, que en árabe significa reunión de mujeres.

Durante los primeros años la apuesta por la fabricación en España fue la clave: el 60% de sus prendas se elaboraban en el país. Pero poco a poco y atraídos por los bajos precios de Asia fueron trasladando parte de su producción, sobre todo a China. Una estrategia que interrumpieron en 2008, momento en el que la producción exterior había aumentado hasta el 70%.

Dándara prepara el lanzamiento de una nueva línea de vestidos confeccionados con tejidos reciclados.

“La decisión fue difícil porque la cruda realidad es que la deslocalización había acabado con gran parte del sector y volver a fabricar aquí era complicado, pero la pérdida de atractivo de China, sumado al valor que comenzaron a tener las prendas made in Spain, terminó por convencernos”, afirma Burgueño.

Ahora fabrica el 75% de su colección en España y espera aumentar ese porcentaje en los próximos años. El 25% restante se confecciona entre India, China y Bangladés.

Comenzaron a andar con las seis tiendas que tenía en propiedad Burgueño y en la actualidad cuentan con 90, 18 propias y 72 franquiciadas, un canal de venta al que hay que sumar el comercio online y el multimarca. Los dos primeros canales representan el 85% de sus ventas, mientras que el tercero supone el 15%. Juntos sumaron una facturación de 13,9 millones en 2017.

Líneas de confección

Dándara fabrica prendas desde la talla XS hasta la XL, con un coste medio de 39,90 euros. “Con Dándara nos dirigimos al sector midult, mujeres con tallas reales que saben perfectamente lo que les queda bien. Nuestras siluetas son limpias y fáciles de llevar, con un patronaje probado y estudiado a lo largo de muchos años de trayectoria, cuya versatilidad permite lucir tanto un look working girl para ir a la oficina, como otro para asistir perfecta a una cena con amigos”, comenta Burgueño.

El segmento midult comprende mujeres entre los 35 y los 55 años, con elevado poder adquisitivo y generalmente olvidadas por las marcas, que suelen centrarse en un público mayor o más joven.

El público milenial encuentra su respuesta en su línea Pati Conde, creada en colaboración con la presentadora de televisión Patricia Conde. Desde las talla XXS hasta la L, se caracteriza por siluetas más atrevidas, estampados más marcados, lazos o volantes. El precio de esta colección se eleva hasta los 65 o 70 euros de media.

Además, la compañía lanzará la próxima temporada otoño invierno una nueva colección de prendas realizadas con tejidos reciclados. “Esta decisión dará respuesta a la alta demanda de productos ecológicos y al intento de la empresa por ser más sostenibles”, concluye Burgueño.

Datos de interés

Patricia Conde tiene su propia línea de ropa.

Empleados. Dándara cuenta con 79 empleados directos, sin incluir los puestos de trabajo asociados a su red de franquicias.

Facturación. En 2000, inicio de su andadura, alcanzaron 1,9 millones de euros. En 2017 lograron que esa cifra subiera hasta los 13,9 millones, 300.000 euros más que en 2016. Su objetivo para 2018 es llegar a los 14 millones.

Pati Conde. Es la línea creada en colaboración con la presentadora del mismo nombre. El año pasado supuso el 5% de sus ingresos. Las prendas tienen un precio medio de entre 65 y 70 euros.

Canal online. Su facturación se ubica, de momento, dentro de la división de tiendas y franquicias y en 2017 fue el establecimiento que más ingresos reportó, al significar el 4,5% de las ventas.

Tiendas. Dándara empezó con las seis tiendas que Zona Natural tenía en Madrid y Castilla y León. Hoy cuenta con 90, 18 propias y 72 franquiciadas. Suponen el 85% de la facturación de la compañía.

Presencia exterior. La compañía posee tiendas en Italia, Alemania y Rumanía. Además, gracias a su venta a través del canal multimarca, está presente en Chile, Costa Rica, Suiza, Rusia y países del este de Europa como Eslovenia, Estonia o Bielorrusia.

El franquiciado, clave de su crecimiento

Interior de una de las 90 tiendas de la firma.

Desde el primer día, Dándara apostó por un sistema de franquiciado. Esta ha sido una de las claves de la expansión nacional e internacional de la compañía. Bajo este modelo están constituidas 72 de sus 90 tiendas.

Fuera de España, donde se encuentra el grueso de sus tiendas, la firma está presente en Rumanía, Alemania e Italia. En junio pasado, por ejemplo, inauguraron en Roma su segundo punto de venta italiano tras la exitosa apertura, hace un año, del establecimiento situado en Perugia.

Para poder abrir una tienda Dándara en régimen de franquicia, la empresa exige al emprendedor disponer de un local de al menos 120 metros cuadrados que esté ubicado en una población de 25.000 habitantes como mínimo.

El precio de entrada a pagar es de 30.000 euros. Con este importe se obtiene toda la decoración del local y se recibe en concepto de depósito la colección que la marca tenga en ese momento en el mercado.

“La ventaja del depósito es que el propietario no tiene que realizar ninguna inversión para adquirir género y siempre tiene en su local las últimas novedades de nuestra marca”, explica Burgueño. “Lo que no se vende lo llevamos a nuestras tiendas outlet”, añade. Bajo estas condiciones, la empresa se queda con el 59% de la facturación de la tienda franquiciada y el propietario, con el 41%.

En los próximos tres años, la compañía prevé abrir 14 nuevas franquicias: diez en Arabia Saudí, dos en Rumanía, una en Guatemala y otra más en Nicaragua.

Además, Dándara espera aumentar sus ventas en Chile, Costa Rica, Suiza, Rusia y mercados del este de Europa como Eslovenia, Estonia o Bielorrusia, países en los que está presente a través de corners en tiendas multimarca.