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La crisis turca sitúa en la diana a los países emergentes: ¿fin de la época dorada?

El alza de tipos de EE UU y el discurso de Trump afloran las debilidades de Turquía, Rusia o Argentina La evolución a corto plazo de las divisas turca y rusa depende ahora en gran medida de su relación política con EE UU

A las economías emergentes se les acumulan los problemas. Al aumento de los tipos en EE UU y la fortaleza del dólar se suma la guerra comercial, el riesgo político interno y los desequilibrios económicos propios de cada país. La crisis que vive Turquía, agravada en las últimas horas, fue la gota que colmó el vaso. Con la lira cayendo un 41% en el año, los inversores empiezan a mirar de reojo a los emergentes, los mismo que hasta hace unos días eran vistos como la gran promesa de inversión.

El temor es que la inestabilidad que vive la economía otomona tenga un efecto contagio en el resto de emergentes. Los analistas creen que es muy pronto para generalizar. No obstante, a finales de julio antes de que estallara la crisis en Ankara los analistas de Lombard Odier señalaban en su estrategia de inversión que “en un escenario de apreciación continuada y sustancial del dólar, a las economías emergentes les resultaría bastante difícil escapar del círculo vicioso de los flujos de salida de capital, la debilidad de la divisa, los mayores ajustes en las políticas y el menor crecimiento del PIB”.

Desde Renta 4 afirman que esta idea cobra una fuerza especial en los países muy dependientes de la financiación exterior. Turquía es el mejor exponente en un momento en el que el mercado de deuda en dólares lleva cerrado desde el pasado mes de abril. Según datos de Reuters, el 33,4% de la deuda pública turca está en dólares, el 4% en euros y el 2,1% en yenes. Aparte estaría la deuda de bancos y empresas.

Pero no solo Turquía y su divisa viven una situación crítica. También Rusia y el rublo ( que cae el 15% en el año) atraviesan horas bajas. Ankara y Moscú coinciden en sufrir las sanciones que ha decidido imponerles el presidente de EE UU. En los últimos días, coincidiendo con el recrudecimiento de su política proteccionista, Donald Trump ha intensificado su castigo por causas políticas. Al alza de las tarifas sobre el acero y el aluminio turco, se añade la limitación de las ventas de determinados bienes a Rusia a partir del 22 de agosto.

El derrume de la lira turca está aproximando al país a un escenario como el que vive Argentina. Las alzas de tipos fueron insuficientes para frenar el desplome del peso y el país acabó por solicitar el pasado mes de mayo un rescate al FMI.

Los analistas de ING afirman que la evolución a corto plazo para el rublo depende de la ley que prepara el Senado por la injerencia rusa en las elecciones de 2016. Desde Macroyield apuntan que es poco probable que la normativa para multar a Rusia salga adelante. Esto no impide, no obstante, que persista la presión sobre los activos rusos.

En el caso de Turquía los expertos de ING remarcan que la solución está en manos del Ejecutivo. “El esperado discurso del presidente Erdogan sobre el nuevo modelo económico para Turquía terminó causando más daños en los mercados financieros”, afirma Aneeka Gupta, analista de WisdomTree. De las declaraciones del dirigente turco se desprende un sentimiento nacionalista y un desafío a los mercados. “Los inversores esperaban un alza de las tasas de interés de Turquía de al menos 300 puntos básicos”, explica Gupta.

Rafael Romero, director de inversiones de Unicorp Patrimonio, se muestra cauto y cree que los últimos movimientos se han visto amplificados por los bajos volúmenes del mes de agosto. El experto considera que la crisis turca y la inestabilidad que viven otras divisas como el yuan (-5% en el año) puede acelerar la salida de inversores de los emergentes en un escenario de aversión al riesgo. El dólar, por contra, actuaría de activo refugio.

“Unos mayores tipos de interés en EE UU hace menos atractivos los mercados emergentes, que en estos años han captado fondos desde los países desarrollados en busca de la rentabilidad que no tenían en casa. Pero al final es la solidez de las economías de estos países, su capacidad para repagar las deudas, lo que determina que sean más o menos vulnerables”, sentencia Paula Sampedro, analista de Link Securities.

Si la situación de los emergentes se recrudece, desde ING señalan que la Fed podría tomarse un respiro en el alza de tipos. Eso sí, siempre y cuando no su economía no se sobrecaliente.

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