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Elisabetta Franchi: “El futuro de la moda pasa por no usar pieles”

La diseñadora italiana abre tienda en Marbella, que se suma a las de Madrid y Tenerife

Es una gran activista de los derechos de los animales y defiende que sus empleados lleven al trabajo sus mascotas

Elisabetta Franchi.

Italia es uno de los países más influyentes en la industria de la moda. Bien lo sabe y defiende a ultranza la diseñadora Elisabetta Franchi (Bolonia, 1968), una de las mejores embajadoras del made in Italy. Toda pasión y diseño, acaba de abrir en Marbella (Málaga) su tercera tienda en España, que se suma a las que ya tenía en Madrid y Tenerife. Asegura que el mercado español es muy importante para su negocio, porque “la mujer en España es la mujer que busca Elisabetta Franchi”, además de por la gran cantidad de turismo que atraen estas localidades, lo que hace que pueda llegar a un mayor número de clientas.

¿Por qué decidió dedicarse al mundo de la moda?

Porque es algo que llevo muy dentro, fue una necesidad para mí desde pequeña. Es algo que siento en el interior y que creo que no se puede aprender. Casi desde que nací, aprendí a diseñar. Era algo que me hacía muchísima ilusión y me la sigue haciendo. Si no hubiera podido trabajar como diseñadora, mi sueño hubiera sido ser estrella del pop, pero en realidad nunca pensé en dejar de lado el mundo de la moda.

¿En qué se inspira a la hora de crear?

Me dirijo a mujeres que no esconden su propia feminidad y no tienen miedo a mostrar su sensualidad. Para todas mis colecciones busco una inspiración concreta. Suele ser una mujer fuerte, que no tiene solo belleza, sino que también es inteligente. Tiene carácter y sensualidad. Para la temporada que se puede ver ahora mismo en las tiendas, el motor fue una actriz italiana muy famosa en los setenta, Monica Vitti.

¿Cómo compagina su trabajo como diseñadora con el cargo de directora general de la marca?

La marca soy yo, así que eso me ayuda a tenerlo todo bajo control y a tener la visión completa de todo el negocio. Mi cabeza nunca deja de pensar, tampoco en el sentido más económico de la moda. Trabajo 24 horas al día los 365 días del año.

Cada vez más marcas optan por no usar pieles en sus colecciones; ¿se está volvien­do más responsable la industria de la moda?

Sí, la tendencia va claramente en esa dirección, hacia no usar pieles animales en las colecciones. Cuando yo comencé la batalla del fur-free [campaña contra la utilización de pieles por parte de la industria de la moda] estaba prácticamente sola. Estábamos la diseñadora Stella McCartney y yo; luego se adhirieron otros, como Versace, Armani, Hugo Boss... y cada vez hay más marcas que trabajan en esa dirección. Yo creo que ese es el futuro de la moda.

¿Todas sus piezas se confeccionan en Italia?

Rotundamente, sí. El diseño y la producción están hechos en Italia, lo único que producimos en India son las lentejuelas, esos pequeños detalles, porque sería imposible hacerlas en Italia. Pero todo lo demás, sí, empieza y acaba en Italia. Es algo que claramente los italianos llevamos en el ADN. Una manera de hacer las cosas de forma muy sencilla, muy artesanal, como una tradición que todos los diseñadores de allí tienen. Entendemos que tenemos la responsabilidad de mostrarle a todo el mundo la importancia y la belleza del made in Italy.

¿Se está perdiendo el valor de lo artesanal en el mundo?

Creo que, desafortunadamente, sí, porque aunque ahora hay muchas marcas italianas que son parte de un grupo mayor, bien francés o bien americano, cuando formas parte de un conglomerado tan grande, se puede perder ese sentido más artesanal. Aunque las marcas italianas son muy potentes, a las organizaciones también les hace mucha ilusión la artesanalidad que siguen teniendo estas marcas y que, como he dicho antes, es algo tradicional que forma parte de nuestro ADN. Debemos permanecer siendo fuertes para no perder lo que aún queda de artesanal en cada marca.

¿Cuáles son los principales retos que tiene por delante esta industria?

No es un mercado nada fácil. Hoy puedes tener el máximo éxito posible, pero, desgraciadamente, puede que eso no sea así mañana. Es un mundo muy diferente a otras industrias como podría ser, por ejemplo, la alimentación, donde si tú tienes una idea, puedes seguir adelante haciendo más o menos lo mismo. Por ejemplo, Barilla es Barilla, pero el mundo de la moda no es así de fácil, tienes que estar siempre muy atento a qué es lo que pide la gente y a lo que tú les estás ofreciendo. Si no, un día puedes estar aquí arriba y al siguiente, fallar.

Como diseñadora, tiene un altavoz muy potente, ¿es también una responsabilidad?

Totalmente; el hecho de ser un personaje público ayuda a las luchas, como puede ser defender los derechos de los animales o el concepto del made in Italy. Hoy en día tenemos los medios de comunicación y las re­des sociales, como Instagram, que yo misma utilizo, para ser todo lo transparente posible con todas las mujeres que me siguen. El mensaje que quiero transmitir es claro: el mundo de la moda hace mucha ilusión, pero no todo es bonito, detrás hay mucho trabajo, mucha dedicación, también mucho sacrificio. Si alguien quiere dedicarse a algo debe tener los objetivos muy claros y saber todo lo que va a tener que luchar hasta llegar ahí.                                  

¿Es cierto que sus empleados pueden llevar sus mascotas al trabajo?

Sí. En 2008 nació el programa Dog Hospitality y desde entonces todos los colaboradores pueden traer a sus mascotas al trabajo. Cualquier mascota, da igual que sean perros, gatos, tortugas..., lo que sea, pueden compartir con ellos su día a día. Yo tengo ocho perros y, afortunadamente, tengo la posibilidad de dejarlos en casa con alguien, pero no todo el mundo tiene esa opción. Además, por lo general, la gente que tiene su mascota cerca se relaja y trabaja mejor.