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Aena contrata ‘low cost’: ¿hasta cuándo?

Debe acabar con las subastas electrónicas y empezar a adjudicar por calidad

Aeropuerto de Barcelona-El Prat.

Nadie duda de que Aena es la gran joya de la corona dentro del sector público industrial, pero es incompatible ostentar esta etiqueta y al mismo tiempo contratar ingeniería low cost. ¿Tiene sentido que una compañía con más de 1.200 millones de euros en beneficios contrate por subasta electrónica los servicios de ingeniería?

El problema adquiere una dimensión más preocupante cuando esta actitud en realidad no es una cuestión de postureo, sino que vulnera la normativa de contratación pública. Acabar con las subastas y empezar a contratar por calidad debe ser por tanto una de las prioridades del nuevo presidente de Aena, Maurici Lucena, y no solo presentar y desarrollar su plan internacional y determinar el futuro de los macropoyectos en torno a los aeropuertos de Madrid y Barcelona.

De momento, el nuevo presidente toma posesión del cargo con un recurso contencioso-administrativo ante la Audiencia Nacional presentado por Tecniberia –y con el apoyo del Foro para la Ingeniería de Excelencia (Fidex), las asociaciones territoriales de ingeniería y la Asociación Española de Dirección Integrada de Proyectos (Aedip)– contra la resolución del Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC), que falló en contra del recurso interpuesto por las ingenierías contra la licitación de Aena de la asistencia técnica de project management de la remodelación y ampliación del edificio del dique sur del aeropuerto de Barcelona-El Prat.

El recurso presentado no solo pretende hacer valer la legislación actual y defender los intereses de las ingenierías, sino que es una muestra de la situación de hartazgo del sector de la ingeniería hacia el abuso continuo e indiscriminado de la subasta electrónica por parte del ente.

Está en manos de Maurici Lucena corregir esta situación y que las relaciones entre Aena y las ingenierías privadas sean fructíferas y provechosas, aplicando con rigor la nueva legislación en materia de contratación pública, que acaba con la preeminencia del precio y otorga más importancia a los criterios técnicos y de calidad.

Pero lo fundamental en este caso particular es que la nueva ley prohíbe expresamente el uso de la subasta electrónica en ingeniería, por lo que la nueva ejecutiva debe de manera inmediata acabar con este modelo de contratación.

Y es que la subasta electrónica tan en boga en Aena es la máxima expresión de la cultura low cost que ha impregnado la manera de contratar ingeniería en España en los últimos años. Es un sistema con el que se contrata a la empresa que haya presentado la oferta más barata, pero, y más pernicioso todavía, incita a conseguir el precio más bajo posible, a ver quién da menos. Y es que las compañias que concurren a la licitación conocen las ofertas del resto de licitadores y se les invita a pujar sucesivamente a la baja, por lo que la rebaja de los importes se sitúa en límites difícilmente sostenibles.

Aena, hasta la fecha, ha hecho oídos sordos a la nueva ley, amparándose en que se trata de trabajos que no son de carácter intelectual, despreciando el hecho de que la nueva Ley de Contratos del Sector Público reconoce expresamente que todos los servicios prestados por las ingenierías tienen precisamente ese componente intelectual como principal característica.

Además, la utilización de la subasta electrónica contraviene la normativa comunitaria sobre la Ley de Contratos de Sectores Excluidos, por la que se rige Aena, una ley que está pendiente de trasponerse al ordenamiento jurídico español y fuera de plazo para hacerlo, por lo que es la norma europea la que impera de momento.

E igualmente importante es que Aena no solo acabe con las subastas, sino que en esta nueva etapa haga una apuesta de verdad por la calidad. Esto significa que en sus licitaciones no debería quedarse en la valoración de la parte técnica en el mínimo que le permite la ley, el 51%, sino elevar su peso hasta al menos el 80% en las decisiones de contratación y adjudicar al precio el 20% restante, siguiendo el ejemplo de las principales economías del mundo y de la propia Comisión Europea.

Por tanto, tan importante para el nuevo presidente es pilotar la expansión internacional de Aena como “aterrizar” la compañía en el nuevo escenario legal de contratación, donde ya están otras entidades como Adif o la Dirección General de Carreteras. No es ningún rumbo desconocido, es el rumbo legal.

Fernando Argüello es director general de Fidex (Foro para la Ingeniería de Excelencia)

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