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Moisés Amselem: “El esparadrapo de Carmen Sevilla es una innovación estética”

Ha creado técnicas propias en el campo de la belleza, como la de palo de jockey Cerca de un 20% de sus clientes son hombres de negocios

Moisés Amselem.

Es una referencia mundial en el campo de la medicina estética. Moisés Amselem (Melilla, 1968) estudió medicina en la Universidad de Málaga, donde realizó un doctorado en Medicina interna. Después de varios años trabajando como médico de familia y de urgencias, se marchó a Francia donde aprendió la técnica de mesoterapia puntual sistematizada en el campo del color osteoarticular en el Hospital Larrovoisier de París, que posteriormente trasladó a la estética, tras haberse dedicado durante años a la investigación de la artrosis de rodillas y columna. En 2002, se trasladó a Madrid para comenzar en el campo de la medicina estética, donde dirigió durante nueve años la Clínica Francesa. Enseguida empezó a desarrollar técnicas propias y a ser conocido en este campo. Desde 2011, cuenta con clínica propia en un discreto y señorial espacio en el barrio de los Jerónimos de Madrid, donde aplica sus revoluciones estéticas, entre ellas el conocido como palo de jockey, un lifting no quirúrgico en el tercio medio del rostro, o la técnica horaria, que rejuvenece la mirada. Esta primavera abrió otro centro de tratamientos faciales y corporales, esta vez a pie de calle, Urbam Clinic.

Primero se dedicó al área del dolor, ¿qué relación existe con la estética?

Ambas son disciplinas satisfactorias. Quitar el dolor está relacionado también con el bienestar físico. Vi que lo que existía era lo que hacía todo el mundo, y decidí que no había estudiado medicina para hacer lo mismo que hacían todos. Quería cambiar algo la medicina estética. Todo el mundo lo que hacía era rellenar surcos, cuando lo importante era la caída del tercio medio o inferior del rostro. Y encontré como máximas tres cosas fundamentales, que tienen vigencia mundial, y es que cualquier zona que pierde volumen se va a descolgar. Esa zona ante la luz se comporta apagada, además de débil frente al músculo que hay en esa área, con lo cual es ese músculo es el que predomina, el que entra en acción. Cualquier zona de la cara que ha perdido volumen ofrece un rostro triste, apagado y con descolgamiento. Por tanto, lo importante es ofrecer un tratamiento eficaz, no que sea contraproducente.

¿Así nació el invento de palo de hockey?

Es una técnica que sigue vigente, a pesar de que es de 2004, y es utilizada internacionalmente en todos los procesos de rejuvenecimiento facial en 3D. El abordaje del surco nasogeniano se hace desde el pómulo, en el tercio medio de la cara, de manera que se evita un mayor peso sobre la zona de los labios y hace que el rostro quede mucho más relajado. La técnica horaria es periocular, y funciona como las agujas del reloj, atajando la caída de cejas, las patas de gallo y las ojeras, con lo que conseguimos un rejuvenecimiento de la mirada global.

¿Cuál es la última técnica que ha desarrollado?

Tiene que ver con el cuello y con el cuerpo. He desarrollado un cerclaje posterior del cuello, con el que se consiguen unos resultados magníficos. Es la versión médica con ácido hialurónico del famoso esparadrapo que se ponía Carmen Sevilla para estirarse el cuello. Va a ser una revolución estética.

¿Usted comparte toda esta investigación con sus colegas?

Las técnicas en medicina estética no se pueden patentar. Las expongo en congresos, y lo que es bueno para la humanidad no se puede patentar. Lo comparto en publicaciones, con los laboratorios, hago presentaciones, quedárselo para uno mismo es absurdo.

¿Cada cuánto lanza una nueva técnica?

Un médico puede ser activo o pasivo. No me fijo en lo que hacen los demás. Yo me he dedicado a la investigación y al desarrollo porque siempre hay algo que despierta la curiosidad. Cuando estás constantemente trabajando y generas expectativas, pues hay expectativas. Este año era toda una aventura, pero la técnica del cuello está siendo la pera. Los resultados son impresionantes.

¿Qué desea aportar a la medicina estética?

Deseo que la mayor parte de las técnicas que se usen para rejuvenecimiento facial se hagan desde el punto de vista de lo natural, de manera que la gente diga a un paciente qué bien estás, en vez de ¿qué te has hecho? Quiero aportar naturalidad, porque se trata restituir lo que se ha perdido, no de poner lo que nunca se tuvo.

Dicen que quien entra en una clínica de estética ya no sale, ¿es adictivo?

Suele enganchar. Te ves bien y cuesta volver a ser Cenicienta a las 12 de la noche. Te hace dependiente en cierto grado. Además, en las empresas cada vez hay mayor competitivdad, y los profesionales están obligados a sentirse y parecer más jóvenes. Luego está el tema de la vuelta al mercado tras un divorcio. Cada vez tenemos a más hombres, entre un 15 y un 20%, que se hacen tratamientos, y clase empresarial también cada vez más, debido a la competitividad. Otro tema que preocupa son las prejubilaciones, y muchos las temen y por eso quieren sentirse mejor. A los hombres les preocupa envejecer, tardamos más pero lo hacemos de forma más drástica. Preocupa sobre todo la flacidez, el descolgamiento, las ojeras, la perdida de volumen y el barrigón cervecero.

¿Cuánto cuesta un tratamiento?

Si se quiere un rejuvenecimiento, con tres jeringas de un milímetro cada una, son 800 euros. Es un tratamiento para un año, esto son dos euros al día. Una inyección de botox son 400 euros.

Es un sector con intrusismo.

Es necesario regularlo. Es un negocio y se quieren subir muchos al carro. Conviene no arriesgar y ponerse en manos de médicos. Luego tenemos que arreglar desastres que, muchas veces, no tienen arreglo.

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