Llegó el momento de la transición energética

España necesita un ministerio independiente que apueste por la descarbonización y las renovables

La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.
La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

Nos encontramos en un momento único, en el que tenemos la oportunidad no solo de modificar, sino de desarrollar un nuevo modelo energético acorde con las necesidades de los ciudadanos, de las empresas y del medioambiente. Es, sin duda, una transición apasionante y con dificultades, que exige dedicación, consenso y visión a largo plazo. En definitiva, es un gran proyecto en el que a la Asociación de Representantes en el Mercado Ibérico de Electricidad (Armie), le gustaría participar como uno de los actores relevantes hoy, y uno de los actores esenciales en el cambio del futuro modelo energético.

Venimos de un periodo de inmovilismo y parálisis, en el que no se ha llegado a dar solución a temas tan relevantes como el autoconsumo, la energía nuclear o el carbón. Además, se han convocado de forma precipitada subastas de renovables, cuyos adjudicatarios están encontrando serios problemas para cumplir con los plazos por cuestiones administrativas y de incertidumbre regulatoria, lo que puede desembocar en una nueva burbuja renovable debido a la especulación asociada a los precios de paneles fotovoltaicos, aerogeneradores y reventas de puntos de conexión.

Parece que ahora sí, vamos a abordar definitivamente la tan ansiada transición energética; estrenamos un ministerio independiente del resto de áreas del Ministerio de Industria, denominado Ministerio para la Transición Ecológica, que apuesta por la descarbonización y las energías renovables, y que su titular, Teresa Ribera, en su comparecencia en el Congreso el pasado 11 de julio, inauguró adelantando que el borrador de la Ley del Cambio Climático y Transición Energética estará listo antes de finalizar el año bajo las premisas de transversalidad; medioambiente; economía y empleo; rigor científico y adecuación del sistema fiscal a la realidad climática. En su intervención, expuso otra serie de hitos importantes como la ya mencionada descarbonización de la economía para mitad de siglo; una subasta renovable al año como mínimo; apagón nuclear en 2028; cierre centrales de carbón en 2020 y el cambio en la fijación de los precios del mercado eléctrico.

Cada uno de estos titulares, lleva debajo un trabajo de detalle, en el que ya no cabe sólo la política nacional o europea, sino que precisa de un trabajo técnico en el que será de vital importancia contar con todos los agentes del mercado, entre los que ARMIE debe estar por razones evidentes.
Como pilar básico y fundamental para una correcta transición energética, partimos de la firme creencia de la necesaria existencia de un mercado eléctrico, que sea diseñado para asegurar la competencia y la eficiencia de las tecnologías participantes.

Por lo tanto, uno de los mayores esfuerzos a realizar en esta transición energética, es la de asegurar un mercado en igualdad de condiciones para todos los agentes, equilibrando el impacto en el mercado de los operadores de todos los tamaños a través de una actuación legislativa que favorezca la competencia. El sector eléctrico en España, está caracterizado por la posición favorable de las llamadas empresas tradicionales, empresas verticalmente integradas que son operadores dominantes en todos los segmentos del sector: distribución, generación y comercialización, siendo la actividad de representación la única que, hasta la fecha, amparada por los diferentes reales decretos que han desarrollado las leyes del sector, ha tenido margen para desarrollarse fuera del ámbito de actuación de dichas empresas.

Desde Armie entendemos que es de vital importancia que la actividad de representación se mantenga independiente para seguir favoreciendo que las empresas tradicionales y dominantes entren en competencia con empresas de renovables, cogeneración y residuos (RCR) en igualdad de oportunidades, apoyando la participación de las mismas en el mercado por su base tecnológica, por el esfuerzo en I+D realizado y por su carácter sostenible. Otro pilar para un buen funcionamiento del mercado es la transparencia, es decir, la publicación de información lo más cercana al tiempo real posible, haciendo que la brecha de información actualmente existente entre los diferentes agentes disminuya, contribuyendo así a un mercado más justo.

En línea con Europa

La transición que afrontamos debe, además de lo anteriormente mencionado, alinear nuestro mercado con el resto de mercados europeos y fomentar una actuación de la demanda más dinámica, participativa y plural. Se debe adaptar, por tanto, la normativa existente para que, tanto la generación renovable como la demanda, puedan contribuir a la seguridad del suministro mediante un marco normativo que busque y “exprima” las posibilidades que brinda cada tecnología, con el fin de reducir los costes del sistema. 

Todo ello, hace necesaria una gestión en tiempo real de la demanda tal y como existe actualmente con la generación. La tecnología ya está ahí, sólo hay que definir el modelo de gestión que se quiere. En este punto, también entrará en juego el almacenamiento, por lo que, en cualquier caso, la monitorización y la gestión de la energía, sea cual sea su configuración final, debe realizarse teniendo en cuenta las tres actividades (generación, demanda y almacenamiento).

Tampoco hay que olvidarse de la certificación de la energía renovable, pues cada vez más, los consumidores están demandando de manera creciente suministros de energías renovables. Esto hace necesario revisar el mecanismo de garantía de origen de la energía, actualmente gestionado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Afrontar una transición energética es el titular de nuestro nuevo Ministerio y exige compromiso, diligencia y profesionalidad de todos y cada uno de los protagonistas. Una emocionante transición hacia un futuro sostenible que va a exigir lo mejor de todos y cada uno de los implicados.

Belén de la Fuente es presidenta de la Asociación de Representantes en el Mercado de Electricidad (Armie)

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