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Una Bolsa que avanza en un entorno plagado de riesgos geopolíticos

El enorme bocado sin digerir del brexit y la guerra comercial han representado severos lastres en los mercados

Un vistazo a la evolución de la Bolsa en los dos últimos meses permitiría fraguarse una impresión de solidez y fortaleza que no se corresponde con lo que realmente se ha vivido en el parqué desde que se inició el año. Junio y julio han permitido al Ibex revalorizarse por encima del 4%, una saludable remontada que ha sembrado el júbilo entre los inversores, pero que no ha podido neutralizar las caídas que se registraron en mayo y las pérdidas acumuladas desde enero. Los dos grandes apoyos que han permitido a la Bolsa esta recuperación estival han sido, por un lado, los buenos resultados empresariales y por otro, la disensión –al menos, por el momento– de la ruidosa guerra comercial desatada entre EE UU y buena parte de sus socios comerciales, incluidas China y Europa.

La difícil evolución del selectivo español no ha sido una excepción en un entorno europeo fuertemente marcado por la inestabilidad geopolítica. La UE sigue sin poder digerir el enorme bocado que supone el brexit, más aún cuando sus verdaderas dimensiones –y aún el propio desenlace– siguen sin estar claros. A ello hay que sumar el clima duro y tormentoso en que se han instalado las relaciones políticas trasatlánticas, que ha culminado con una batalla comercial que puede hacer mucho daño a la economía europea y al crecimiento global.

Pese al celebrado acuerdo firmado por el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, y Trump, un pacto que ha favorecido el comportamiento en Bolsa de sectores especialmente sensibles a los aranceles, como el del automóvil, el conflicto no está ni mucho menos zanjado. En el caso del Ibex, parte de las dificultades han venido también por la intención del Gobierno de fijar un nuevo impuesto sobre la banca, un anuncio que han pasado factura a las entidades.
Las previsiones de crecimiento a corto y medio plazo de la economía global juegan a favor de una recuperación en los mercados, pero no son lo suficientemente sólidas como para compensar la marejada geopolítica. Reducir esos focos de riesgo es una tarea compleja, pero también necesaria.

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