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Neoalgae, microalgas aptas para mileniales, veganos y deportistas

El tirón de lo ecológico y el deporte han sido claves para que el 50% de las ventas de la firma asturiana proceda de productos alimenticios Desde su génesis, la compañía ha desarrollado 16 proyectos de investigación y tiene 3 patentes en el mercado

Al igual que no tardaremos en acostumbrarnos a que los insectos formen parte de nuestra dieta, como ha ocurrido con las algas, las microalgas también se están instalando poco a poco en nuestras mesas y en nuestras vidas.

Cultivar microalgas, o sea, “el plancton de toda la vida”, es la actividad principal de Neoalgae, una empresa asturiana que se atrevió a entrar en este aún inexplorado negocio hace ya seis años. Desconocido para nosotros, porque ya los aztecas y algunos países africanos las consumían antaño para la alimentarse por su alto valor proteico.

Cosméticos, suplementos alimenticios, biofertilizantes, comida para caballos e incluso purés para bebés son solo algunas de las aplicaciones de estos diminutos microorganismos unicelulares marinos.

Aseguran que no existe mayor acicate para emprender que el desempleo, y, si no, que se lo digan a Ignacio Albert, un biólogo que en 2012, tras quedarse en el paro, entró de lleno en este negocio de la mano de su socio Fidel Delgado, cruzando desde el mundo de la consultoría ambiental para obra civil, de capa caída en aquellos años.

Tuvieron que hacer de la adversidad virtud para formarse en este universo marino y poseer buen ojo clínico, porque las microalgas han tenido buen encaje en esa nueva tendencia por todo lo vegetariano, lo naturista y el deporte que domina la sociedad actual. De hecho, de entre todos sus productos, los suplementos alimenticios para vegetarianos y deportistas a base de espirulina y chlorella son lo que más venden junto a los cosméticos ecológicos.

No obstante, la verdadera génesis de esta nueva línea de investigación y del negocio de las microalgas vino de la mano de los biocombustibles. Hasta 2012, la mayoría de los proyectos estaban vinculados al ámbito universitario, recuerda Albert, “pero Rodríguez Zapatero liberó gran cantidad de dinero para las grandes empresas energéticas (Repsol y Endesa, entre ellas), destinado a desarrollar plantas de cultivos de microalgas con el objetivo de hacer biocombustible”.

El cepario, donde se cultivan estos microorganismos con agua marina.

“Muchos de los proyectos se abandonaron por el camino por la baja rentabilidad”, pero Endesa siguió adelante con uno ubicado en Carboneras (Almería) convirtiéndose en el mayor cliente de Neoalgae, que se encarga de la gestión biológica de esta planta de cultivos dentro del agua y otras muchas, hoy uno de sus principales ejes de negocio: la consultoría.

En esta planta de Almería, la entidad tiene destinados a cuatro empleados, que se encargan del control biológico y de proveerlos de nutrientes como el fosfatos, entre otros.

De prototipo a tienda

Sin embargo, “eliminar el salto que actualmente hay entre los desarrollos tecnológicos en categoría de pilotos y la aplicación comercial siempre fue uno de los principales objetivos”, señalan en la empresa. Y de ahí su dinámica actividad de I+D+i. Prueba de ello es que actualmente participa en ocho proyectos de investigación, cuatro de ellos europeos y dos con ayuda financiera del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial).

Desde su nacimiento, Neoalgae ha desarrollado un total de 16 programas y 3 patentes. Precisamente, uno de sus principales saltos vino de la mano de un proyecto de investigación de ámbito europeo, Vopsa, cuyos recursos (un millón de euros de subvención) le permitieron desarrollar la planta que actualmente tiene en Gijón (Asturias) para el cultivo.

Neoalgae ha empezado a desarrollar cápsulas con betacaroteno para broncearse.

El objetivo de este programa era producir aceite de omega 3 y astaxantina para productos nutracéuticos, cosméticos y farmacéuticos. Albert afirma que “lo que quiere la Unión Europea es que la investigación salga del laboratorio y llegue al mercado”.

Un afán que comparte con la UE, y es esa meta de llegar a la cesta de la compra lo que le ha impulsado a desarrollar desde su creación nuevos productos y marcas propias. Productos alimenticios (bajo la marca Vesana Superfood), cosméticos con sello ecológico y vegano (Alskin), biomasa de microalgas (Neoalgae) para acuicultura, complementos nutricionales para caballos (Equialgae), biofertilizantes y aceites para cosméticos y alimentación son algunos de sus desarrollos.

Los principales puntos de distribución de sus productos, además de su web Supersaludables.com, son Amazon, Alibaba y otras plataformas europeas, herbolarios, tiendas gourmet y parafarmacias. Pero su reto a corto plazo es también entrar en los supermercados ecológicos, en las grandes superficies, en el difícil mundo farmacéutico y llegar a otros mercados internacionales.

De hecho, está desarrollando una línea de cosméticos más baratos (Dersia), también con sello ecológico, para conquistar a las grandes superficies, y ha certificado algunos de sus suplementos alimenticios y cosméticos con el sello halal para llegar a los países musulmanes.

Con el fin de ampliar su distribución, la compañía busca en estos momentos apoyo empresarial que le proporcione la red comercial necesaria para expandirse. La espirulina o la chlorella, con alto valor proteico; la astaxantina, un gran antioxidante; el omega 6 y el omega 3, extraídos de las microalgas (libres de los metales pesados), y aceites son la extraña materia prima de esta empresa.

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