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Pepsico impulsa Alvalle para convertir su gazpacho en un producto global

Prueba la enseña en Moscú para comenzar a venderla en Rusia Quiere que sea una de las banderas de su negocio de nutrición

Trabajadoras de la fábrica murciana de Alvalle

Hacer del gazpacho un producto que se consuma en todo el mundo, como hoy lo son el guacamole mexicano o el oriental hummus. Ese es el objetivo que se ha marcado la multinacional de la alimentación y las bebidas Pepsico, que en los últimos tiempos está concentrando sus esfuerzos en la categoría de alimentación saludable. Y para hacerlo, echará mano de una de sus marcas con mayor visibilidad y reconocimiento en España: Alvalle.

La marca de gazpacho envasado de origen murciano es propiedad de Pepsico desde 1999, y el año que viene estrenará una nueva fábrica en Alcantarilla (Murcia) que le permitirá ampliar en un 50% su capacidad productiva anual, que en la actualidad es de 29 millones de litros de gazpachos, sopas frías y cremas vegetales. De esa cantidad la mitad ya se destina a exportación, y la marca amplía de forma progresiva su presencia en otros mercados. Un proceso que se acelerará con la nueva fábrica.

“La estrategia de Pepsico es acelerar el crecimiento de sus marcas de nutrición por encima de la media de crecimiento de la compañía. Y Alvalle es un ejemplo claro de producto a expandir dentro de Europa y con una visión global”, afirma Mauro Ribó, responsable de desarrollo de negocio de nutrición para Europa en Pepsico.

En la actualidad, Alvalle goza de una cuota de mercado en España del 30%, en la categoría de gazpacho envasado, su producto estrella. Este se vende, además, en Francia, Bélgica, Suiza, Reino Unido, Portugal o Alemania, y está a prueba en Moscú, a través de grupos de consumidores e influencers. “Si conseguimos que cale en Moscú, significará que entre medias hay aún mucho margen”, explica Ribó. La estrategia de entrada en un mercado es parecida: grupos de consumidores en grandes ciudades donde se sabe qué es el gazpacho, pero donde no hay tradición de hacerlo en casa, y con seguimiento continuo a través de redes sociales. “Es una categoría que no existe en otros mercados, por lo que no robamos cuota sino que creamos la categoría. Hay multitud de oportunidades de mercados a los que poder ir, pero no queremos hacer un desembarco precipitado”, afirma Ribó. De momento,las primeras reacciones en Moscú son “muy positivas”. Latinoamérica y Oriente Medio son otras dos zonas con especial interés para la marca.

Pese a que Alvalle cuenta con otros productos, como el salmorejo, la expansión internacional está siendo solo a través del gazpacho. “La visión del fundador de la marca era hacer del gazpacho un alimento global, como la pizza, el hummus o el guacamole. Igual que hemos creado la categoría en España, la gran visión es hacer lo mismo a nivel mundial”, añade el ejecutivo.

Imagen aérea de las obras de construcción de la nueva planta de producción de Alvalle, en Alcantarilla (Murcia)

Lo que no significa abandonar el mercado nacional, donde el principal rival, pese a la proliferación de marcas, es el gazpacho casero. Otro objetivo es la desestacionalización: el 80% de las ventas del gazpacho Alvalle se concentran en verano. “En ese 20% que se vende fuera de temporada es donde hay margen. La categoría va a seguir creciendo en España”, anticipa Ribó.

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