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Por qué la prima de riesgo volverá a subir en 2019

La retirada de estímulos del BCE, la inestabilidad externa y un Gobierno débil apuntan al alza

En 2012 la prima de riesgo española llenaba las portadas de los periódicos, los telediarios y las radios. Los ciudadanos te preguntaban en la calle por ella y pasó a formar parte de nuestras vidas. Seis años después, Mario Draghi evitó que Mariano Rajoy llevara a España fuera del euro, lo que habría provocado la crisis de todas las crisis.

Desde entonces, el BCE ha comprado 325.000 millones de euros de deuda española y a través del Banco de España financiamos 400.000 millones de euros en el Eurosistema. Desde 2014, la deuda pública ha aumentado 160.000 millones. Por lo tanto, el BCE ha absorbido toda esa deuda y ha recomprado deuda en manos privadas. La banca española en 2014 tenía el 25% de la deuda pública y en 2018 ha reducido su posición al 16%. Y lo mismo ha sucedido con los bancos internacionales, que han reducido significativamente su posición en bonos españoles.

En 2019 el BCE ya ha anunciado que acabará su programa de compras. Por lo tanto el Tesoro público español tendrá que emitir 220.000 millones de euros en el mercado, el 20% del PIB. Los españoles, gracias a Draghi, nos hemos olvidado de la prima de riesgo, pero no somos muy conscientes de que la deuda externa no se ha reducido y de que la deuda pública y las necesidades de financiación han aumentado.

Los mercados de deuda pública también se rigen por las leyes de la oferta y de la demanda. La retirada del BCE del mercado supone una contracción de demanda de fondos y una caída de los precios. Y las matemáticas financieras nos enseñan que una bajada de los precios de los bonos supone un aumento del tipo de interés. Por lo tanto, en 2019 la prima de riesgo española volverá a aumentar; la pregunta es: ¿cuánto?

Tras más de 20 años analizando los mercados financieros he aprendido a tener empatía para comprender el comportamiento de los inversores y también a ser humilde ya que la capacidad para anticipar ese comportamiento es limitada. Lo primero que hay que entender es que hay libertad de movimientos de capitales y que los inversores tienen 200 países en el mundo para invertir.

Hoy el bono a dos años de deuda pública en EE UU paga el 2,7%. Los inversores ya empiezan a temer que el ciclo expansivo americano está próximo a su fin y la Reserva Federal podría bajar de nuevo los tipos de interés. Y también temen que la Bolsa podría corregir su sobrevaloración. Comprarte un bono que proteja su ahorro de la caída de las Bolsas y además les da una rentabilidad superior a la inflación prevista es una opción atractiva. Esto explica las fugas de capitales y las diferentes crisis que estamos viendo en divisas de países emergentes; desde Argentina hasta Turquía.

Los inversores son procíciclos, en España el empleo crece al 3% y los tipos del BCE seguirán al 0%. Por eso hoy no temen un impago de la deuda, como sucedió en 2012. Pero difícilmente los bancos y fondos de pensiones nacionales e internacionales van a comprar bonos a dos años del Tesoro al -0,3% que cotizan ahora.

El mayor riesgo para España sigue siendo externo y de contagio. Principalmente Italia y la inestabilidad financiera que provoque Trump y su desastrosa política económica procíclica y proburbuja. Pero la crisis económica provocó una fragmentación del voto en España y ahora tenemos una crisis política y un bloqueo institucional.

En 2016 España estuvo sin Gobierno central y sin la posibilidad de aprobar el Presupuesto. En enero de 2017, a cambio de un aumento del salario mínimo y de otras medidas sociales el PSOE, en un generoso gesto de estabilidad institucional, apoyó un ajuste fiscal para evitar la sanción de Bruselas por los sistemáticos incumplimiento de déficit de Rajoy. Los Presupuestos de 2017 se aprobaron en junio de ese año.

Los Presupuestos de 2018 se han aprobado también en junio y tras la moción de censura los va a ejecutar el PSOE, que votó en contra de esos Presupuestos en el Congreso. Y los Presupuestos de 2019 los tiene que elaborar un Gobierno con solo 84 escaños en el Parlamento y que se ha comprometido en Bruselas a presentar unos Presupuestos contractivos con un ajuste de déficit estructural.

Sin detallar ajuste, el Gobierno se ha quedado solo en el congreso para aprobar la senda de déficit. Y el PP ha amenazado, con su mayoría en el Senado, en bloquear y entorpecer todo lo que pueda la acción del Gobierno.

Si no saca los Presupuestos, lo normal es que el Gobierno anticipe elecciones. El problema es que las encuestas no anticipan un Gobierno fuerte capaz de realizar el ajuste fiscal comprometido con Bruselas. Si se prorroga el Presupuesto sin convocar elecciones, la inestabilidad política es susceptible de empeorar. Y si se consigue aprobar el Presupuesto será a cambio de hacer de nuevo una política fiscal expansiva, como hizo Rajoy en 2017 y 2018.

El problema ahora es que con el mecanismo preventivo aprobado en Bruselas en 2011, España puede competir con la Italia de Salvini en ser el primer país al que la Comisión Europea le devuelve el presupuesto al Congreso para aplicar más ajustes.

En 2019 los españoles volveremos a hablar de la prima de riesgo. La duda es si solo en medios especializados como este o si volverá a abrir los telediarios y la gente nos volverá a preguntar a los economistas por ella en la calle. Veremos.

José Carlos Díez es Profesor de Economía de la Universidad de Alcalá

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