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Sabadell pide al Gobierno que “no meta más presión” a la banca con un impuesto

La acción cae un 2,99% por la sorpresa de los resultados, aunque llegó a bajar un 6% Guardiola achaca el descenso de la banca en Bolsa a la pretensión del Ejecutivo de imponer una tasa impositiva al sector

El consejero delegado del Banco Sabadell, Jaume Guardiola, informa en rueda de prensa los resultados económicos del grupo correspondiente a los primeros seis meses del año. EFE

Sorpresa en el mercado y entre los analistas. Los resultados del primer semestre de Banco Sabadell lograron sorprender el viernes a los analistas al presentar un beneficio atribuido de 120,6 millones de euros, lo que supone un descenso del 73,2%, según las cuentas reportadas, según recoge el banco en su informe trimestral, aunque la caída se reduce al 67,2% sin tener en cuenta las cifras de Sabadell United Bank, que vendió en agosto de 2017, Mediterráneo Vida y Mortgage Enhancement de TSB.

Este desplome del resultado es consecuencia del fuerte saneamiento llevado a cabo por la entidad tras la venta de prácticamente todos sus activos inmobiliarios y por la migración tecnológica de su filial británica TSB. La cuenta así recoge un impacto negativo de 226,1 millones de euros por los costes por la migración de TSB (de los que ya se habían dotado 22 millones).

A ello se suman saneamientos de 177,1 millones por “ventas institucionales de carteras”. El banco ha llegado a un acuerdo este mes con varios fondos de inversión, entre los que destaca Cerberus, para vender sus activos improductivos, que ascienden a 12.200 millones de euros brutos, aunque la operación no se cerrará, como en el caso de BBVA, hasta que no se llegue a un acuerdo con el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), al contar gran parte de estos activos (los procedentes de la CAM) con un esquema de protección de activos (epa).

Tras esta operación, llevada a cabo por recomendación del Banco Central Europeo (BCE) que quiere finalizar ya con el lastre del ladrillo en la banca y con la mochila de las ayudas, estos activos solo representarán un 1,7% del balance.

Sin estos extraordinarios, el beneficio neto recurrente de la entidad aumentó un 24,4%, hasta 456,8 millones de euros, gracias a la fuerte actividad comercial, con un aumento del 4,6% en el crédito en España, ritmos de crecimiento que no registraba desde el estallido de la crisis, según explicó su consejero delegado, Jaume Guardiola. Pero pese a este desplome de los resultados el banco mantiene los objeticos de su plan estratégico 2018-2020.

Las dotaciones para insolvencias y otros deterioros sumaban 806,3 millones de euros, en los que están incluidos 92,4 millones provisionados por las futuras compensaciones a los clientes de TSB que se vieron afectados por los problemas de la migración tecnológica. Se han presentado 130.000 quejas. Guardiola considera que bastará con esta provisión para compensar a los afectados, aunque reconoció que este episodio le ha puesto “triste, preocupado y decepcionado”, aunque confía en que pronto el servicio a los clientes en Reino Unido vuelva totalmente a la normalidad. Tras explicar las cuentas y una vez pasada la sorpresa de los fuertes saneamientos realizados, la oleada de ventas de sus acciones se suavizó. Sus acciones cayeron así una caída del 2,99%, tras el desplome inicial del 6% inicial.

El ejecutivo, no obstante, achacó el castigo en Bolsa a la banca de las últimas semanas por el temor a la aprobación del impuesto al sector que afectará a las perspectivas de su beneficio. Pidió así al Gobierno que “no meta más presión” a la banca y se mostró dispuesto a “convencer a quien haga falta” de que una medida de este tipo no tiene sentido económico. 

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