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Las subastas de renovables amplían las oportunidades para la eólica española en India

Nueva Delhi cambia el modelo de primas por concursos El año pasado adjudicó 9,5 GW y este año prevé licitar otros 7 GW

Mientras España avanza con lentitud en la definición de políticas que ayuden a cumplir los compromisos medioambientales asumidos en el Acuerdo de París, otros países van como una bala. Es el caso de India, cuyo Gobierno sorprendió recientemente al anunciar que tenía la intención de elevar sus ya ambiciosos objetivos de generación renovable.

La capacidad instalada de fuentes limpias en el país es de 60 GW, de los cuales 34 corresponden a energía eólica. Nueva ­Delhi se había propuesto aumentar el total a 175 GW en 2022. De ellos, 60 vendrían de aerogeneradores y 100 de placas solares.

Pero envalentonado por el éxito de las subastas realizadas en el último año y medio, el Ministerio de Nuevas Energías comunicó a inicios de junio que la meta sería revisada al alza hasta los 200 GW, si bien no ofreció el desglose por tecnologías.

El objetivo final es que la contribución de las fuentes renovables a la matriz energética india pase del actual 17% al 40% en 2030 (meta bastante más ambiciosa que el 30% fijado por la UE para el mismo año y que España aceptó a regañadientes en mayo pasado) y 49% en 2040.

Detrás está la necesidad del país de reducir su dependencia energética, ya que importa el 53% de los combustibles fósiles que consume de países como Irán.

Al margen de las motivaciones, la decisión es una buena noticia para el medio ambiente (India es el tercer mayor emisor de gases contaminantes después de EE U y China) y una oportunidad de negocio para las empresas españolas del sector, tanto para las ya implantadas allí (alrededor de 20) como para las interesadas en invertir en la tercera economía más grande del mundo.

Vista de un parque eólico de Siemens Gamesa en India.

“Los fundamentos del mercado son muy buenos”, sostiene Juan Diego Díaz, director de marketing de eólica terrestre de Siemens Gamesa, que en abril ganó un contrato para suministrar 143 turbinas a un parque de 300 MW que un grupo local construirá en el estado de Gujarat.

En efecto, el PIB crece a tasas del 7% y la demanda de energía es grande a pesar de que el consumo por habitante es muy bajo comparado incluso con el de otras economías emergentes: apenas 614 kWh frente a los 1.371 de Brasil o 2.029 de China.

“Su consumo per cápita es ocho veces más bajo que el de Europa, pero tiene 1.300 millones de habitantes. Si hay un área del planeta donde las renovables van a crecer esa es India”, coincide Tirso Vázquez, director general de Kintech Engineering, firma zaragozana que desarrolla softwares y sensores para aerogeneradores.

Además, el monzón del suroeste que arranca en la costa de Kerala favorece la disponibilidad de viento, sobre todo en los meses de verano.

Señal de confianza

La agresiva revisión de los objetivos envía también una señal de confianza al sector después de un año de parón debido a cambios regulatorios.

Los incentivos fiscales ayudaron a que India se convierta en el cuarto productor de eólica del mundo, pero en febrero de 2017, el Gobierno decidió que era el momento de abandonar el sistema de primas. En su lugar empezó a organizar subastas y dio permiso a los estados para que organicen sus propios concursos. Desde entonces el Ejecutivo ha celebrado cinco y las regiones, tres, entre todas las cuales se han adjudicado 9,5 GW.

“El problema es que los precios obtenidos a través de este mecanismo han sido tan bajos, un 45% inferiores a los que se consiguen con el sistema de primas, que los estados han intentado rescindir los contratos firmados con el modelo anterior”, explica Nuria Machicot, directora de desarrollo de negocios de la consultora Indversis.

Aerogeneradores cerca de Bada Bagh, un complejo de jardines, en el estado indio de Rajastán. Getty Images

Pese a la incertidumbre generada por el cambio regulatorio, el Gobierno ha seguido convocando subastas y lleva anunciados 7 GW. Indversis estima que este año se instalarán 4,5 GW y el próximo otros 8. Por todo esto, Díaz, de Siemens Gamesa, opina que los objetivos indios a medio plazo “son creíbles”.

La única duda es si las redes eléctricas, que no están del todo conectadas entre estados, serán capaces de absorber y distribuir la nueva energía generada. “El sector eólico va muy rápido y no sabemos si la inversión en infraestructuras será capaz de seguirle el ritmo”, advierte Machicot.

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