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Qué se espera hoy de un directivo

La coherencia es uno de los valores que cotizan al alza en el perfil del alto ejecutivo El presidente AED, Juan Antonio Alcaraz, dibuja el retrato de los nuevos líderes

Ser directivo es, a partes iguales, apasionante y a su vez complejo. Se dirigen empresas y se lideran personas, “y lo hacemos optimizando los recursos, comprometiéndonos con la competitividad presente y la sostenibilidad futura, en armonía con los stakeholders y actuando conforme a principios, valores y pautas de conducta ética”. Todos estos elementos deben conformar buena parte del desempeño de la clase ejecutiva, en opinión de Juan Antonio Alcaraz, presidente de la Asociación Española de Directivos (AED), a los que se suman la globalización e incertidumbre de los mercados, los cambios sociales y la velocidad e impacto de las nuevas tecnologías. Por todo ello, hoy día “ser directivo sea un auténtico desafío, y no solo el buen hacer, sino la pasión por tu trabajo y la precisión en los detalles, son claves imprescindibles para tener éxito en tu desempeño”.

Se espera además que “seamos transformadores e imaginemos caminos para hacer posible lo imposible”, dice Alcaraz, que recuerda, en este sentido, las palabras del fundador de la citada asociación y presidente de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE) y de la Fundación La Caixa, Isidro Fainé, quien defiende la cualidad emprendedora de la clase directiva. O lo que es lo mismo, según aseguró en el último congreso CEDE, aquel que es capaz de “crear, innovar y transformar, y esta es la habilidad más preciada en el mundo de la revolución digital”. Entre las cualidades que distinguen a un directivo emprendedor, destaca una “visión global y capacidad de análisis y de síntesis, creatividad, experiencia e intuición, buen criterio y sentido de la justicia, además de saber moverse con temple y cautela, porque en ocasiones la vida real pondrá a prueba su estabilidad emocional”.

Si algo se espera hoy día de un alto ejecutivo es que actúe respetando las leyes, pero también con responsabilidad y un amplio compromiso social. “La ética, la integridad, el respeto y la profesionalidad no deben ser ni una opción ni una obligación, sino una convicción, nuestra manera de hacer las cosas”, opina el presidente de la AED, institución creada en 1996, que cuenta con más de 2.000 socios, de los cuales más del 60% ocupan la máxima responsabilidad de gestión en las compañías donde desempeñan su labor.

La gestión del equipo ha de ser prioritario para el directivo, ya que “somos responsables no únicamente de promocionar y canalizar el potencial de las personas que colaboran con nosotros, sino también de promover un entorno laboral y unas condiciones de trabajo que permitan el desarrollo personal y profesional de todas las personas que integran nuestras organizaciones”.
De acuerdo con esta concepción sobre lo que significa ser directivo en la actualidad, cabe señalar una serie de signos que identifican a un profesional coherente. En primer lugar, es importante tener valores y principios, y ejercerlos en todos los ámbitos de la vida, tanto en la empresa, en la familia y en la sociedad. También se requiere una actitud dialogante y estar abierto a otros puntos de vista.

“Hay que evitar el autoritarismo, no caben los malos modos, ni los cambios de temperamento, así como es necesario, huir de la vanidad, esto significa evitar ponerse a sí mismo como ejemplo”, añade Alcaraz. Reconocer errores y saber rectificar también suma, como asumir la responsabilidad en primera persona y estar dispuesto a pedir perdón.

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