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Sesderma, la dermocosmética reconocida en más de ochenta países

La compañía valenciana vende sus productos en 80 países gracias a la inversión en I+D El laboratorio ha sido el primero en aplicar nanotecnología a los tratamientos de la piel

Laboratorio de Sesderma.

Casi no les hace falta presentación, ya que no hay farmacia en España (ni farmacéutica) que no haya sucumbido a los encantos de las cremas de Sesderma. La firma de dermocosmética con sede en Valencia y cerca de 30 años de trayectoria vende sus productos en 80 países.

“Sesderma es un sueño hecho realidad. Provengo de una familia colombiana de médicos (mi padre y mi abuelo lo fueron) y desde pequeño tenía claro que yo también quería serlo. Cuando era niño, me encantaba pasar horas explorando los libros de medicina de mi padre. Ahí nació mi relación con la medicina”, cuenta Gabriel Serrano, fundador y presidente de la compañía y al que apodan con cariño el doctor.

Serrano cursó estudios de Medicina en España. En Valencia, y tras los primeros contactos con los pacientes, “constaté la falta de productos específicos para tratar los problemas de la piel”, recuerda, y añade: “Ahí nació la idea de fundar un laboratorio que diera respuesta a esas necesidades concretas. Un laboratorio especializado únicamente en el cuidado de la piel. En la mayoría de ocasiones, las farmacéuticas generalistas desechan ciertos tratamientos por no resultar rentables y Sesderma es fuerte en ese punto”.

El espíritu de la compañía sigue siendo el mismo que cuando nació en 1989: ayudar a las personas a cuidar su piel. “Lo que ha cambiado es el alcance y volumen de Sesderma. Ahora nuestros productos están en todo el mundo, lo que conlleva la profesionalización de la compañía y de los que formamos parte de ella”, señala Serrano.

Nanotecnología

Pero si hay algo que define a esta empresa es la investigación y la innovación. “En Sesderma tenemos la suerte de contar con departamentos propios de I+D, marketing, diseño, medicina… Así que vivo todo el proceso con pasión: desde que surge la idea hasta que se plasma, se distribuye y se comunica”, manifiesta el presidente.

La firma fue el primer laboratorio que introdujo en 2009 líneas completas de productos desarrollados con nanotecnología. “Esto supuso (y sigue siendo) una revolución en el sector, porque la nanotecnología es la mejor forma de garantizar que los ingredientes atraviesen la capa protectora, que es la piel, para poder actuar”, explica el doctor.

Un avance que es garantía de eficacia y que conlleva todo un complejo proceso. “Para lograrlo, encapsulamos los activos en liposomas, unas cápsulas de tamaño nanométrico y cuya composición es análoga a la de la piel. Estos liposomas llegan al origen del problema, donde actúan. Los resultados son espectaculares”, aseguran en Sesderma.

Dependiendo del producto, la idea nace de manera espontánea o bien gracias a los principios activos que, posteriormente, terminarán siendo una crema o un sérum. Como sea, todos los departamentos de Sesderma trabajan codo con codo desde que surge la idea, el concepto de producto, hasta que se eligen los activos con que se formulará, la textura, el packaging, etc. “Es un proceso global que implica a buena parte de la compañía”, asevera.

Cuenta Gabriel Serrano que uno de sus productos más vendidos, C-Vit Radiance, surgió “de forma casual cuando viajaba en avión de Atlanta (EE UU) a Madrid. Viendo amanecer imaginé un producto que fuera capaz de dar ese mismo resplandor al rostro y formulé un fluido a base de vitamina C”. Hoy en día, la línea C-Vit es la preferida de las clientas.

Las líneas de negocio de Sesderma se dividen en dos: Mediderma, que se dirige exclusivamente al profesional médico dermatólogo y estético, que fabrica, distribuye y comercializa productos y tratamientos de uso profesional; y Sesderma, que se dirige directamente al consumidor final, normalmente a través de farmacias y parafarmacias.

Sus líneas de productos y tratamientos dermocosméticos atienden tanto a la salud de la piel como a su belleza. “En el primer caso, hablamos de líneas de productos que ayudan a mejorar la piel con tendencia al acné, seborreguladores, pigmentación o regenerantes. En el segundo, hablamos de productos para la hidratación, antienvejecimiento, solares, corporales o nutricosméticos”, precisa Serrano.

“Al contar con tantos productos, no tenemos un usuario tipo sino muchos. Tenemos clientes profesionales en Mediderma, y consumidores finales de Sesderma. Además, no es lo mismo un paciente adolescente que se trata el acné que una mujer de 40 años preocupada por sus arrugas”, aclara el presidente. Sin embargo, saben quiénes son sus clientes más habituales. “Nuestro público principal son las mujeres de mediana edad”, refiere.

Proyecto de la nueva sede de Sesderma.

Al preguntarle por el éxito de sus cremas, Serrano es tajante: “Si gustan nuestros productos es porque funcionan de verdad. No son cosmética de varita mágica, sino el resultado de la investigación y de la ciencia”. Y tal es el compromiso de la compañía con la comunidad científica que colaboran directamente con institutos de investigación, centros tecnológicos y universidades de referencia. “Juntos desarrollamos estudios y soluciones innovadoras para la piel”, añaden.

Con todo ello, la compañía ha logrado, en casi 30 años de vida, posicionarse como líder de la dermocosmética. No en vano, sus cifras de negocio no paran de crecer y de los 50 millones de euros facturados en 2016 pasaron a los 60,8 millones en 2017.

Además, la valenciana emplea a 670 personas si a los trabajadores de su sede de Rafelbunyol (Valencia) se suman los de las 21 filiales en todo el mundo.

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