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Cómo cultivar el humor en las organizaciones

Los expertos consideran que es una herramienta muy eficaz para generar un buen clima de trabajo Los directivos representan un rol fundamental para llevar a cabo esta práctica

El humor es una manera de elegir vivir la vida, también la profesional”, sostiene el director ejecutivo del Instituto de Formación Avanzada (Infova), Gonzalo Martínez de Miguel. Para el directivo y autor del libro Santis y Q3. Más aventuras directivas (Ediciones Infova, 12 euros), un cómic que bromea sobre el día a día en las empresas, el humor es un punto fundamental para el bienestar en las organizaciones.

En este sentido, la desarrolladora de pensamiento creativo en Misstake School Eva Álvarez defiende que es importante tener claro el concepto. “El humor no es hacer el payaso, sino fomentar el desarrollo en grupo de las diferentes personalidades”, reivindica. Una materia que no está reñida con la profesionalidad, sino todo lo contrario. “La broma nunca puede verse como un objetivo, se trata de una herramienta. La clave está en encontrar el equilibrio inteligente, la dosis adecuada para no parecer frívolo y perder autoridad”, alerta Martínez de Miguel.

El director general de Infova considera que quien dirige el equipo tiene también la responsabilidad de establecer el tono adecuado para que el resto sepa a qué atenerse. Una idea con la que coincide Álvarez, aunque para ella no es tan importante que el líder fomente el humor como que no lo limite. “No se puede forzar, es algo que, si no se corta, sucede de manera espontánea entre las personas, lo que no se debe hacer es bloquearlo”, aclara. Por su parte, el psicólogo José Elías, pionero en la risoterapia en España, hace hincapié en que aunque los jefes tienen un rol fundamental, “hay otros departamentos, como es el de recursos humanos, que también pueden buscar fórmulas para recuperar el humor”. El psicólogo recomienda la creación de zonas lúdicas y salas para relajarse con el objetivo de cultivar la relación entre los distintos trabajadores.

Una de las principales ventajas de esta técnica en las empresas es que “ayuda a fomentar el pensamiento divergente, que es algo atrevido y fresco”, comenta Martínez de Miguel. “También es importante no perder el sentido del humor para desdramatizar los errores y afrontar mejor los cambios”, apunta el directivo, para el que, cuando las personas con puestos de responsabilidad utilizan la broma, transmiten serenidad. A este respecto, Elías critica que durante la crisis, las empresas dejaran de invertir en humor, “parecía que sobraba, cuando yo pienso que es todo lo contrario, pues con él, se superan mejor las dificultades y los momentos conflictivos”. Una manera de cohesionar los equipos y acercar a todos los implicados. “Horizontaliza las jerarquías y crea un ambiente más distendido”, añade Álvarez.

El humor también funciona como herramienta para retener el talento, ya que “los mejores empleados prefieren trabajar en sitios con buen ambiente”, comenta el director ejecutivo de Infonova, quien entiende la excelencia como dar lo mejor de cada uno, algo que, a su juicio, se desarrolla mejor en un ambiente distendido. “El esfuerzo continuado exige sentido del humor, si no la gente se agota y se rinde”, sentencia Martínez de Miguel. Por su parte, Elías va un paso más allá y lo considera una cuestión de salud. “Un empleado alegre y feliz produce más, pero además, ayuda a reducir el nivel de estrés y evita que se caiga en la ansiedad o la depresión”, desarrolla el psicólogo clínico.

No obstante, hay que tener cuidado, pues aunque puede ser una herramienta muy útil, no es apta para todas las situaciones. “Las personas con las que se está deben tener también sentido del humor, si no lo perciben como tal, puede generar problemas”, reconoce Elías. Por su parte, Martínez de Miguel hace hincapié en que “el humor efectivo nunca puede resultar ofensivo”, al tiempo que desaconseja el uso de la ironía en el ámbito laboral, pues “es una forma violenta de comunicación”.

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