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La patronal Aerco resurge en defensa de una clase media en la construcción

Pide una mayor fragmentación de los contratos de obra pública para facilitar la competencia El colectivo ha salido de la crisis con seis asociadas

Alejandro Llorente, presidente de Aerco.

Aseguran que nunca se han ido, pero reconocen que lo han pasado “peor que mal” y que se vieron obligadas a mantener un perfil bajo durante la crisis, mientras buscaban la supervivencia lejos de España. Son las constructoras medianas especializadas en obra civil, de clara implantación regional, quienes vuelven a reivindicar un papel relevante en la contratación pública. Y lo hacen tratando de revitalizar Aerco, la asociación que fue paraguas para decenas de constructoras durante la segunda mitad de los noventa y la primera década del nuevo siglo.

La Aerco que presidieron los exministros Jesús Sancho Rof y Javier Sáenz de Cosculluela, con casi 40 referencias, llegó a representar los intereses de empresas que sumaban 6.000 millones de euros en ingresos y una plantilla de 100.000 empleados. Entonces era extraña la quincena en que no se producía un roce con las grandes del sector, agrupadas en Seopan, o una declaración intentando influir en las prácticas de contratación del ministerio de las infraestructuras.

Hoy se mantiene en la presidencia del lobby Alejandro Llorente, primer ejecutivo de la vallisoletana Collosa; el vicepresidente es José Javier Dombriz, de la madrileña Abaldo, y en el puesto de gerente sigue José María Izard. La lista de socios ha bajado a seis, con un volumen de ingresos que ronda los 500 millones y un millar de trabajadores.

Con estas nuevas dimensiones, radiografía de un sector prácticamente arrasado, Aerco recupera mensajes como la importancia del arraigo al territorio, la disposición de equipos especializados y de medios de producción propios. Tratan de hacerse imprescindibles, de este modo, ante el auge de los grandes conglomerados especializados en la financiación de infraestructuras.

“Representamos un tejido industrial que permite respuestas rápidas y una gran elasticidad para la movilización de recursos. La clase media de la construcción ha demostrado experiencia y ser altamente competitiva”, afirma el presidente Llorente.

La necesidad de impulso a la competencia en los pliegos de contratación es otra de la reivindicaciones que la asociación pretende trasladar al ministro de Fomento, José Luis Ábalos. Buena parte depende de una mayor fragmentación de los contratos, vigilando las ofertas en baja temeraria, para dar cabida a constructoras de diverso tamaño. “La economía española requiere la existencia de un tejido empresarial estructurado, compuesto por empresas de diversos tamaños para asegurar la diversidad y la libre competencia”, subraya el constructor. Un mensaje que deja entrever que la licitación pública no puede depender de un -cada vez más- exiguo número de contratistas.

Aerco, que dice representar muchas más voces [de empresas en dificultades] que las de sus asociadas, recuerda que el esfuerzo de internacionalización acometido por el sector no corrige el paro local ni reactiva la formación de capital mediante infraestructuras necesarias. Y sentencia que incluso para salir al exterior son necesarias las referencias de ejecución de obra nacional.

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