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La medicina regenerativa salta del laboratorio a la calle

Las clínicas Cres hacen del bienestar su modelo de negocio La compañía se apunta a los tratamientos con células madre

Exterior de una de las clínicas Cres en Madrid.

En el año 2014 y en pleno despegue de la medicina regenerativa, Juan Carlos de Gregorio fundó la red de clínicas Cres. Un concepto de salud cuya filosofía es la de recuperar el estado saludable de cualquier persona que lo necesite, ya sea por dentro o por fuera.

Para ello, el modelo de negocio de estos centros de salud se basa en tres pilares: la medicina estética convencional, el origen de las clínicas; la nutrigenética, una rama en la que la compañía es pionera gracias a los test genéticos aplicados a nutrición y dietética, y también los tratamientos celulares para la recuperación, por ejemplo, de articulaciones dañadas, técnica basada en los avances en este campo, que permiten la extracción de células madre de la grasa abdominal.

“Somos una empresa basada en la ciencia y creemos en la innovación para que las personas se encuentren mejor”, dice Juan Carlos de Gregorio. Precisamente, la obsesión del directivo ha sido la de “trasladar a los pacientes los avances médicos que están en los laboratorios y que en nuestro país, en la mayoría de ocasiones, mueren en los cajones por falta de presupuesto”, comenta.

En base a esto, trabajan codo con codo con el Hospital Puerta de Hierro de Madrid y con el equipo de investigación del doctor Vaquero. “En regeneración de tejidos con células madre llevamos un año y medio trabajando y casi todos nuestros recursos van hacia allí. La sociedad demanda este tipo de medicina, ya que más del 50% de los mayores de 60 años presentan problemas de artrosis”, comenta el fundador y presidente de la compañía.

Juan Carlos de Gregorio, fundador y presidente de la compañía.

Ya son más de 20 años de investigación en este campo, pero la aplicación médica de los compuestos celulares es algo que está reciente. La técnica consiste en la extracción de grasa abdominal y en el mismo acto quirúrgico, previa selección de las células madre, se inyecta en la zona afectada. Este tipo de compuesto celular permite a los cartílagos regenerarse y, en muchos casos, el paciente además recibirá algún tipo de factor de crecimiento para ayudar a la multiplicación de esas células.

“Los estudios que realizamos nos confirman que, a los tres meses, la mayoría de pacientes tratados con sus propias células madre están recuperados y son pocas las ocasiones en las que hay que volver a tratar”, asegura el directivo.

Peso de la estética

Mientras continúa el ascenso de la medicina regenerativa, los resultados económicos de la compañía indican que la estética y la nutrigenómica aún es la rama que más aporta a la facturación. “De los 2,5 millones de euros  facturados  en 2017, el 40% aún viene de los tratamientos estéticos convencionales; el 20%, de la rama de la nutrición, y el resto de tratamientos, de la regeneración celular”, indica De Gregorio.

Laboratorio

La compañía tiene su sede en Madrid, cuenta con seis clínicas por toda España y una planta de I+D en Zaragoza, en la que trabajan para desarrollar más y mejores usos de la regeneración celular. De hecho, “la medicina regenerativa nos consume más recursos, pero es la que más satisfacciones nos produce al contribuir al bienestar de la gente”, comentan en Cres.

La plantilla está conformada por 40 personas, pero el panel de expertos está formado por ocho médicos de alta especialización, como traumatólogos, rehabilitadores e investigadores. Con un precio medio de 6.000 euros para el tratamiento de rodilla, por ejemplo, “destinamos una media del 25% de cada intervención médica a investigación”, destaca el presidente de Cres.

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