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La jornada intensiva de verano para los abogados es posible…con matices

El horario debe adaptarse a las necesidades de los clientes La tendencia de los despachos es apostar por la flexibilización

Estar a disposición del cliente dificulta que los abogados se ciñan a un horario laboral fijo. GETTY IMAGES

Con la llegada del mes de julio muchas empresas comienzan a aplicar la jornada intensiva a sus empleados. Una medida que parece imposible de establecer para los abogados, ya que adaptarse a las necesidades de los clientes es uno de los fundamentos del ejercicio de la abogacía. La implicación y la disponibilidad que deben regir su actividad provocan que las jornadas laborales se extiendan y no encajen en un horario fijo de ocho horas, y menos aún de entre 6 y 7 horas diarias, propio de los meses de verano en algunas compañías.

Sin embargo, existen excepciones como la del despacho Ejaso ETL Global, en el que todos sus profesionales, incluidos los abogados, disfrutan de jornada intensiva durante los meses de julio y agosto y la primera semana de septiembre. Catalina Sánchez, directora de Recursos Humanos de la firma, explica que durante los meses de verano disponen de un horario fijo, que en julio y septiembre es de 8:30h a 15:00h y en agosto de 9:00 a 14:00h. No obstante, no se trata de una imposición rígida sino que, como aclara Sánchez, "cada abogado puede adaptar y ampliar su jornada en función del volumen de trabajo, ya que todos ellos asumen que atender las necesidades de los clientes es lo primero".

La aplicación de esta medida se valora muy positivamente desde el departamento de recursos humanos de Ejaso ETL Global, a la que califican como resultado de la política que sgiuen basada en "alinear los objetivos empresariales con los objetivos vitales de los abogados para crear un clima de confianza". Entre otras cosas, destacan que su implantación "demuestra que la conciliación de la vida laboral y personal para los abogados es posible y es también un punto a favor de la firma para retener el talento". Y es que, ese equilibrio entre trabajo y tiempo libre es una demanda cada vez más extendida en todos los sectores de la sociedad en particular por las generaciones más jóvenes.

Es más, como apunta Ignacio Gomá, abogado y técnico en el Congreso de los Diputados, se trata de una reclamación, que al contrario de lo que a veces se piensa, "no afecta a sólo a las mujeres sino que también incumbe y preocupa a los hombres y tampoco se trata de trabajar menos sino de manera mejor y más eficiente".

Flexibilidad

Por tanto, disfrutar de una jornada intensiva en verano para los abogados es viable, más aun teniendo en cuenta la escasa o nula actividad judicial que hay en agosto, que es además el mes en el que la mayoría de los profesionales del sector, y también sus clientes, disfrutan de sus vacaciones.

En este punto, Almudena Álvarez, abogada y socia fundadora del despacho Álvarez Lentner, matiza que esta práctica no puede suponer la implantación de horarios fijos y que en todo caso, debe tener como componente esencial la flexibilidad que permita al profesional adaptarse a los horarios del cliente. En su opinión, tanto para los meses de verano como para el resto del año, "lo más lógico es una distribución irregular de la semana". De manera que, si por ejemplo una semana el abogado trabaja 45 horas, otra semana tenga la libertad de reducir sus horas de trabajo a 35 según le convenga por razones organizativas.

Otra de las medidas en favor de la conciliación más extendidas y con mayor éxito en las empresas y cada vez más en los despachos es el teletrabajo. En la actualidad el acceso a las herramientas de trabajo desde fuera de la oficina para profesiones como la abogacía es una realidad. Por ello, Adrián Carriedo, abogado del despacho especializado en derecho sanitario Lex Abogacía, insiste en que para impulsar la armonía entre vida laboral y personal es fundamental "aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías pero también cambiar la mentalidad social, lo cual puede hacerse a través de la legislación".

Hasta ahora, el tema de la conciliación no ha sido una prioridad política y en concreto en el sector de la abogacía no ha ocurrido nada a nivel de legislación. Sin embargo, Miguel Fernández, abogado y técnico en el Congreso de los Diputados, piensa que el momento político actual es el idóneo para el impulso de una regulación en esta materia por tres motivos: "porque hay un nuevo gobierno con ganas de cambiar las cosas, se está superando la crisis económica y las reivindicaciones por la igualdad de género, también relacionadas con la conciliación, tienen más fuerza que nunca".

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