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Los desafíos del mercado laboral

La precariedad, el exceso de temporalidad y el modelo productivo son los retos del nuevo Gobierno

Aunque haya cambiado el Gobierno, tras la moción de censura al Ejecutivo de Mariano Rajoy, los problemas no cambian por sí solos. Ahora lo que queda son los desafíos para el reciente Ejecutivo ya que nuestra sociedad tiene todavía muchos problemas pendientes por resolver.Reducir el déficit público, intentar resolver el problema territorial o la reforma de la Constitución y reducir el desempleo se encuentran entre los problemas fundamentales. Precisamente, es este último desafío el reto más importante que afronta la nueva titular de Trabajo, Magdalena Valerio, al menos, para la gran mayoría de la sociedad española (63,6%), según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).Las cifras son incontestables. Hoy existen en España más de 3,7 millones de parados (el 16,7% de la población activa, la más elevada de la Unión Europea, tras Grecia). De ellos, 1,8 millones (el 51% del total), de larga duración, difíciles de recuperar lo que supone un drama social ya que constituye una situación injusta e indeseable y amenaza, si no se toman medidas adecuadas, con apartarlos indefinidamente del mercado laboral con la consiguiente pérdida de capacidades profesionales y que repercute en un deterioro del capital humano de España, sobre todo, en personas con más de 50 años ya que más del 35% son desempleados de larga duración, agudizándose todavía más a mayor edad, con efectos devastadores tanto a nivel físico como psicológico.

El aumento en la permanencia en el desempleo se acompaña de una pérdida de los derechos de indemnización, que se traduce en una degradación de la situación personal, de las personas en desempleo. Así, la tasa de cobertura de las prestaciones por desempleo ha bajado del 69,5% en 2011, hasta el 56,3% actualmente (disminución de más de 13 puntos porcentuales).En este sentido, aún no hemos recuperado los niveles de empleo previos a la crisis. Ahora tenemos 1,8 millones menos de empleos, equivalente a una tasa de empleo de 5,7 puntos porcentuales inferior, lo que dificulta alcanzar un nivel adecuado de equilibrio que garantice la sostenibilidad de nuestro sistema de protección social.La precariedad laboral es otra de las asignaturas pendientes. En estos 10 años ha habido tres reformas laborales: nada se ha arreglado. La temporalidad sigue enquistada en el mercado de trabajo.España tiene el dudoso honor de tener la tasa más alta de la Unión Europea (UE) en empleos temporales, con un 26,8% de los empleados con este tipo de contrato (la UE el 14,3%), según datos de Eurostat. Y lo que es peor, tres de cada cuatro jóvenes empleados tiene un contrato temporal (73,3%), muy por encima del 43,9% de la UE.

La contratación temporal es la nueva característica de los nuevos puestos de trabajo. La temporalidad ya no es una opción elegida libremente por el trabajador sino, directamente, el modo de vida de cada vez más personas. Los contratos temporales han aumentado en más de seis millones. En concreto, en 2011, había en España 13,3 millones de contratos temporales y, seis años después, esta cifra se sitúa en 19,5 millones (+ 46%). Así, el 90,7% del total de contratación, en 2017, fueron contratos temporales. Sin embargo, hay que destacar que este tipo de contrato no es útil para conseguir posteriormente un puesto de trabajo fijo. Según la Comisión Europea, en España solo el 8% de los contratos temporales terminan convirtiéndose en indefinidos, en los doce meses posteriores (24% en la UE). Otro factor que influye negativamente en la calidad del empleo se refiere a la duración de los contratos registrados: cuatro de cada diez son inferiores a un mes. El empleo a tiempo parcial involuntario (desearían tener un empleo a jornada completa) representa el 57% de la totalidad del empleo a tiempo parcial (doble que la media europea), es uno de los factores fundamentales de la disminución de la calidad del empleo. Han aumentado en más de 184.000 personas (+14%).

Tampoco ayuda nuestro actual modelo productivo, basado principalmente en sectores como el turismo (hostelería) y la construcción, y buena parte del sector servicios. Todos ellos requieren de un mayor número de trabajadores y/o contratos temporales. Así, casi un 60% de los contratos registrados son empleos de escaso valor añadido con remuneraciones en el segmento inferior de la escala salarial (inferiores a 1.000 euros), como refleja la encuesta de salarios del INE. Ello genera menos ingresos a la Seguridad Social para poder atender las pensiones. Con todo, el gran reto son los jóvenes en edad laboral. En concreto, su tasa de paro (37%) es la más elevada de los países miembros de la UE, tras Grecia, más del doble de la media de la UE, que los sitúa en peor posición que el resto de colectivos. Esperemos que el nuevo Gobierno sepa y pueda dar respuesta a los desafíos del mercado laboral y que la inestabilidad deje de ser la regla de nuestro mercado de trabajo. La política existe para resolver los problemas de la gente. Para ello, hay que apostar por las personas junto con un crecimiento con calidad y equidad ya que la recuperación económica y de empleo está convirtiendo en estructurales dos situaciones incompatibles con un crecimiento sostenible y justo: la precariedad laboral y la desigualdad económica.

Vicente Castelló es Profesor Universidad Jaume I y miembro del Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local

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