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El diferencial entre el bono a dos y diez años cae a mínimos de 2007: ¿qué efectos tiene en el mercado?

El aplanamiento de la curva de tipos, el paso previo de las últimas recesiones El alza del precio del dinero eleva la rentabilidad en los plazos cortos

Las medidas proteccionistas de Donald Trump retumban con fuerza en el mercado. Hoy entran en vigor los aranceles que se han impuesto mutuamente China y EE UU, pero existe el temor de que esto sea solo el principio de una guerra comercial a gran escala. Día a día las posturas se enconan, alejando con ello la posibilidad de un acuerdo entre ambas potencias que luchan por hacerse con el liderazgo económico mundial.

Las tensiones comerciales están teniendo su impacto en los mercados. Los inversores reaccionan al calor de las declaraciones y mensajes lanzados por Trump, siendo la Bolsa el activo más sensible. Pero la renta fija no permanece ajena. “El temor a una escalada de la guerra comercial marca la pauta en los mercados de bonos globales. El dinero fluye hacia los mercados de bonos del Gobierno, independientemente de las cifras económicas entrantes”, señalan desde Julius Baer.

La búsqueda de refugio en el mercado de deuda tiene su reflejo en el bono americano a 10 años. Después de que el pasado 17 de mayo marcara su máximo en siete años, la rentabilidad de la deuda estadounidense con vencimiento en 2028 ha puesto freno al rally. La recuperación de la barrera del 3% en un momento de fuertes turbulencias y tipos de la eurozona en mínimos ha sido la excusa que muchos han aprovechado para tomar posiciones en los plazos largos de la deuda estadounidense, presionando a la baja las rentabilidades del bono a diez años.

Mientras los tipos de los vencimientos largos caen, los de los plazos más cortos recuperan la tendencia alcista, influenciados por las expectativas de subida del precio del dinero. Y más después de que la Fed confirmara un total de cuatro alzas para los tipos este año (quedan dos por efectuar) y otras tres en 2019.

Con este contexto, la rentabilidad de la deuda estadounidense a dos años se sitúa ya en el 2,56%, muy próxima al 2,84% de la referencia a 10 años. El diferencial entre ambos bonos se reduce a los 28 puntos básicos, su nivel más bajo desde agosto de 2007, un año antes del estallido de la crisis financiera. Estas cotas confirman el aplanamiento de la curva de tipos de EE UU, una señal que, como apunta David Ardura, director de gestión de Gesconsult, en los últimos 40 años ha sido la antesala a una recesión.

Los expertos piden calma y no anticiparte. “Si bien es cierto que en muchas de las últimas recesiones la curva de tipos se invirtió 12 meses antes, también lo es que el actual escenario dista mucho de ser normal. Los bancos centrales han intervenido la economía con sus políticas monetarias ultralaxas y no convencionales y ahora cuando están dando marcha atrás se producen situaciones anómalas”, explica Juan José Fernández- Figares, director de Link Securities. Aunque el experto descarta una recesión a medio plazo, advierte que “una curva de tipos invertida por mucho tiempo termina dañando las expectativas de crecimiento económico y actúa como causa de una potencial ralentización”.

César Pérez, director de inversiones de Pictet WM, apunta que los datos macroeconómicos de
EE UU confirman el buen estado de la economía, con un crecimiento anualizado del PIB en el segundo trimestre del 4,5%. A esto se suman las previsiones de resultados de las empresas, que salvo sorpresa de última hora, arrojarán unas cifras sólidas.

David Ardura, de Gesconsult, se mueve en la misma línea y confía en que las cifras de pleno empleo, la reforma fiscal y la recuperación de la inflación sirvan de impulso a la deuda a 10 años. Aunque hasta la fecha el bono con vencimiento en 2028 no ha recogido el crecimiento económico, Ardura espera que cierre el ejercicio en el 3,25%. El experto retratrasa a 2019 la inversión de la curva de tipos y advierte del coste que supone anticipar la recesión “porque históricamente en los años previos a estos episodios, las Bolsas han registrado un buen comportamiento apoyado en el cuadro macroeconómico y el crecimiento de los beneficios empresariales”.

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