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Elecciones históricas en México: ¿cómo afecta a las empresas españolas?

El tono más moderado de López Obrador, gran favorito en los comicios del domingo, ha calmado a los inversores Los expertos descartan medidas rupturistas y sí advierten del gran riesgo que supone el proteccionismo de Trump

El candidato a la presidencia de México Andrés Manuel López Obrador, en su discurso de cierre de campaña en el estadio Azteca de Ciudad de México Reuters

México está muy cerca de iniciar una nueva etapa en su historia política que también tendrá repercusiones económicas. El país celebra este domingo elecciones presidenciales, para las que el gran favorito es el candidato de izquierdas Andrés Manuel López Obrador. Renovará también su Parlamento, en el que la coalición de izquierdas liderada por el partido de López Obrador (Morena) aparece también como favorita para lograr una mayoría absoluta. Un nuevo gobierno arropado por una coalición afín en el poder legislativo se perfila como la fuerza que tomará el relevo por primera vez a los grandes partidos tradicionales.

De producirse la victoria que auguran con claridad los sondeos, la llegada al poder de López Obrador será el punto culminante a una larga batalla política, que incluye otros dos intentos fallidos por alcanzar la presidencia, y que basa su discurso en la lucha contra la corrupción y la violencia, auténticas lacras para el país.

Los comicios mexicanos han sido seguidos con gran interés por las grandes empresas españolas, a las que también llegó el eco de preocupación del empresariado azteca ante la pujanza de López Obrador en las encuestas. Sus propuestas en anteriores candidaturas, que incluían dar marcha a tras a la liberalización parcial del sector petrolero, el control directo del Banco de México o políticas fiscales muy expansivas, habían despertado las alarmas.

Pero López Obrador –ya conocido como AMLO, el acrónimo de sus iniciales– se ha esforzado durante la campaña por tranquilizar a empresarios e inversores, en un mensaje que ha terminado por calar. Se ha comprometido a no realizar nacionalizaciones ni expropiaciones, a mantener la independencia del banco central, la contención del déficit público y la participación privada en proyectos de infraestructuras. “El tono conciliador y las propuestas moderadas de AMLO hacen esperar a nuestros analistas en México una reacción calmada e incluso positiva de los mercados”, explica Roberto Ruiz-Scholtes, director de inversiones de UBS Banca Privada en España.

Víctor Peiró, director general de análisis de GVC Gaesco Beka, coincide en no ver a López Obrador como una amenaza para el mercado. “Sus propuestas se consideran menos ortodoxas y por ello causa menos volatilidad. Es cierto que podrían anunciarse medidas en el sector bancario o energético que pueden crear ruido para los valores más implicados, pero no pensamos que sean muy rupturistas”, explica Peiró. En este sentido, el efecto sería limitado para los valores españoles. “La exposición de la Bolsa española a México es relativamente baja. Aporta aproximadamente el 7% del ebitda”, añade el director de análisis de GVC Gaesco Beka.

BBVA es sin duda el valor español más expuesto a México, donde obtiene el 35% de su beneficio. Le siguen ACS, con un 14% del ebitda de origen mexicano, OHL, IAG, Naturgy y Banco Santander, con porcentajes que rondan el 10%. Pero además de la incertidumbre política, que se ha rebajado a la vista del discurso más moderado de López Obrador, las compañías con intereses en México acusan en especial la inquietud común al resto de los emergentes ante el alza del dólar –que ha provocado la depreciación del peso mexicano– y la oleada de proteccionismo lanzada desde la Casa Blanca, especialmente preocupante para México.

Alrededor de un tercio del PIB del país depende de su vecino del norte y las conversaciones para renegociar al Tratado de libre comercio en América del Norte (NAFTA) están en punto muerto ante las negativas de Trump y pospuestas hasta después de las elecciones legislativas de noviembre en EE UU. “Dada la estrecha relación de su tejido productivo con el vecino del norte, México es el país más vulnerable en una guerra comercial. Probablemente eso acabe siendo más importante para el país que quién gana las elecciones del domingo”, advierte Ruiz-Scholtes.

El propio servicio de estudios de BBVA reconoce que “ante un entorno global cada vez más complejo para los emergentes”, el retraso en la renegociación del NAFTA ha sido un factor de castigo adicional para los activos mexicanos. En cualquier caso, en opinión de Axa Investment Managers, “la economía mexicana sigue siendo resistente y el Banco de México se mantiene vigilante y proactivo”. El PIB mexicano subió en 2017 el 2% pero en la agenda del ganador del domingo queda también resolver la desigualdad y un nivel de pobreza que afecta a la mitad de la población.

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