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Capital riesgo »

Carlyle compra el grupo Codorníu con una valoración de 390 millones

El fondo estadounidense controlará más del 55% del capital La familia menos dispuestas a vender aceptan la operación

El complejo proceso de venta de Codorníu, salpicado durante meses por las diferencias entre las cinco ramas de la familia Raventós que componen su accionariado, llega a su final: el capital riesgo tomará el control de la compañía.

En concreto, será el fondo estadounidense Carlyle el que cierre antes de que finalice este año la adquisición de la mayoría accionarial del grupo bodeguero, compuesto por más de 200 accionistas, con una valoración de la totalidad de la compañía de 390 millones de euros, según confirmaron las dos empresas en un comunicado. En esa cantidad estarían incluidos 90 millones de euros de deuda. Y supone 15 veces los 29 millones de ebitda con los que prevé cerrar el ejercicio.

Ninguna de las partes implicadas confirmó qué porcentaje del capital de Codorníu pasará a manos de Carlyle. Según adelantó el periódico La Vanguardia y confirmó CincoDías, el fondo habría llegado a un acuerdo de compra con entre el 55% y el 60% de los accionistas, después de lograr el visto bueno de los más reacios a la operación, como la presidenta de la empresa, Mar Raventós, la familia Pagés Font y Xavier e Isabel Ferrer Urrutia. Antes de llegar a este acuerdo, la compañía rechazó dos propuestas de Carlyle: una primera en el entorno de los 220 millones y otra de 270.
A inicios del año la familia Raventós contrató al banco AZ Capital para sondear el mercado para su venta. El objetivo era emular a su competidor Freixenet, donde las familias Hevia y Bonet vendieron el 50,7% de la compañía a la alemana Henkell por 220 millones.

Fuentes financieras indican a CincoDías que los Raventós habían reactivado la venta en las últimas semanas y llegaron a recibir hasta cuatro ofertas de compradores nacionales e internacionales, como el fabricante de champán Vranken Pommery. AZ Capital recomendó a los accionistas aceptar la de Carlyle.

El último escollo que dificultó fue la intención primitiva de este fondo de hacerse con una participación cercana al 100%, mientras que una parte de su atomizado accionariado no estaba dispuesto a vender. La banca trabajó con la familia en una solución, ofreciendo al fondo una valoración superior cuanto menor fuese la participación adquirida. Finalmente, Carlyle de­sembolsará entre 215 y 235 millones por ese 55%-60%, aunque fuentes cercanas al proceso no descartan que la mayoría de los accionistas acaben sumándose a la operación.

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