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Las plantas de cogeneración, a la espera de alargar su vida

300 fábricas, 2.700 MW de potencia, esperan una reglamentación.

Los expertos recomiendan el impulso de esta tecnología

Planta de Europac de ciclo combinado.

El 11% de la electricidad nacional proviene de la cogeneración. Sistema en el cual se obtiene simultáneamente energía eléctrica y térmica a partir de combustibles fósiles como el gas o el petróleo. Utiliza el 25% de la demanda de gas y el 5% de la electricidad.
Mediante esta tecnología, la industria aprovecha el calor generado durante la fabricación para transformarlo en electricidad que posteriormente se reutiliza en el proceso y cuyo excedente se vierte a la red. De este modo, el rendimiento energético que se consigue es de un 85% a un 90%, asegura Vicente Nomdedeu, presidente de Ascer (Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos).

Su eficiencia ha hecho que sea alabado por el Comité de Expertos sobre Transición Energética y Cambio Climático y por la Unión Europea. Los sabios proponen que su contribución al mix energético nacional se eleve ligeramente, del 11% al 12% de la generación eléctrica en 2030.

En España hay 600 industrias intensivas en consumo de calor que tienen plantas de generación distribuida. Están, entre otros sectores, en el alimentario, químico, papelero, textil, refino, azulejero o el automóvil. Fabrican el 20% del PIB industrial nacional y son grandes exportadoras, muy sensibles al encarecimiento de los precios de la energía.

La vida útil de las plantas de cogeneración está fijada en 25 años. Al cumplir esa edad, las industrias dejan de percibir retribución regulada a la operación en 2014 aunque perciben por la venta de electricidad a la red el precio fijado en el pool. Así, en el sector azulejero, por ejemplo, las plantas que han cumplido la edad están cerrando, ­advierte Alejandra Miralles, técnico industrial de la patronal de la cerámica Ascer.

En cifras

600 industrias, como papeleras, químicas, textiles, azulejeras, alimentarias o automotrices, tienen plantas de cogeneración.

11% de la electricidad del país proviene de centrales de generación distribuida.

20% del PIB industrial son industrias intensivas que utilizan en sus procesos de cogeneración.

La mitad de los cogeneradores –unas 300 fábricas que suman unos 2.700 MW de potencia– esperan una reglamentación que permita seguir operando, planificar nuevas instalaciones, prestar sus servicios a la industria vinculadas a estas y mantener las aportaciones a los consumidores.
“El final de la vida útil regulada de las cogeneraciones amenaza a industrias nacionales muy relevantes que requieren un marco de continuidad con certidumbre y horizonte 2030”, insiste Javier Rodríguez, director general de Acogen (Asociación Española de Cogeneración).

“Desde el análisis coste-beneficio exclusivamente energético y climático de la cogeneración, las aportaciones son netamente positivas para el país y para todos los consumidores”, asegura.
A los ahorros anuales de energía –1,5% de toda la energía nacional–, de emisiones –hasta 8 millones de toneladas de CO2– y por generación distribuida en los puntos de consumo y con garantía de potencia, la cogeneración suma un enorme y poco conocido efecto positivo sobre el mercado mayorista de la electricidad que reduce su precio entre el 10% y el 15% para todos los consumidores españoles.

En un momento realmente positivo para la industria, apoyar un marco de continuidad de estas cogeneraciones estaría en consonancia con el importante papel que la Unión Europea otorga a la cogeneración para el logro de los objetivos de eficiencia energética, reducción de emisiones y competitividad industrial.

La factura eléctrica se incrementaría entre un 8% y un 12% en nuestro país si desaparecieran estas plantas, recuerda Rodríguez. “Los elevados costes energéticos con los que contamos en España nos hacen perder competitividad frente a otros mercados. En un entorno altamente competitivo como en el que nos movemos, donde aparecen continuamente nuevos competidores, mantener y mejorar nuestros costes energéticos supone una necesidad vital para la industria”, insiste Nomdedeu.

Por este motivo, continuamos reivindicado al Gobierno “la recuperación del reconocimiento por eficiencia energética en la retribución a la cogeneración que se eliminó en la reforma energética de 2014. Las plantas industriales están cerca del final de su vida útil y es necesario establecer las condiciones para extender la vida útil de las centrales y planificar nuevas instalaciones, lo que supone una gran inversión por parte de las empresas”, reclama.