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Directivos con seguro para evitar raptos y extorsiones

Cada vez más empresas contratan pólizas para cubrir accidentes o secuestros Una cobertura de un millón de euros cuesta en torno a los 900 euros anuales

Varios policías federales patrullando una calle al norte de México. Getty Images

Un secuestro no es algo cotidiano, pero sí algo que puede suceder. Más aún en el caso de la alta dirección de las grandes empresas en sus periplos por otros países. Es la razón por la que desde hace unos años, las compañías que mandan a sus profesionales a regiones de alto riesgo, empiezan a cubrirse las espaldas contratando pólizas de seguros especializadas en la gestión de situaciones límite. “Los raptos son sucesos poco usuales, pero hay otras realidades mucho más comunes, como la retención en un aeropuerto, la asistencia sanitaria urgente, las extorsiones o la evacuación por catástrofes naturales, como ha ocurrido en Hawái, que sí requieren de actuaciones expertas”, explica Javier Huergo, responsable de aseguramiento en la consultora Watch & Act.

Esta firma, como muchas otras del mercado, ofrece este tipo de servicios a sus clientes, tanto profesionales particulares que se hacen con estas pólizas para lo que pueda pasar, como grandes multinacionales que mandan a sus trabajadores a países con cierta peligrosidad. “Durante los años más duros de crisis, mucha gente se vio obligada a salir, y la protección de los empleados no siempre se tenía en cuenta”, prosigue. Eso ahora ha cambiado, y en las organizaciones comienza a imperar “el duty of care, el deber de cuidar al profesional”, añade.

El funcionamiento es bastante sencillo, al menos en lo que se refiere a la contratación. El cliente en cuestión explica a la consultora dónde va a viajar su empleado o grupo de profesionales, por dónde se va a mover, con qué objetivos y durante cuánto tiempo. A partir de ahí, desde la firma recomiendan una u otra aseguradora. “Nosotros trabajamos con varias, como Hiscox, AIG o Tokio Marine HCC, entre otras. Cada una de ellas está especializada en diferentes zonas y situaciones, y por eso, dependiendo de los riesgos potenciales del cliente, recomendamos una u otra”. El precio es bastante asequible, señala Huergo, ya que asegurar a alguien por un millón de euros en cobertura, oscila alrededor de los 900 euros al año, “pudiendo bajar el precio si hablamos de grupos de varias personas”.

Las dificultades llegan cuando se produce la catástrofe. Normalmente, las aseguradoras trabajan con agencias con cobertura a nivel internacional. “Suelen tener sede en Miami y Londres, además de en ciudades asiáticas, para poder llegar cuanto antes a lugares de riesgo como México, Honduras y algunas zonas de Oriente Medio, Asia y África”. Sus profesionales son, añade Huergo, antiguos investigadores y agentes de servicios de seguridad y vigilancia, especializados en este tipo de situaciones, ya sean de mediación o de rescate. “Si ocurre algo en México, mandan rápidamente a un negociador afincado en Miami que sabe cómo moverse”.

Cada una de las aseguradoras está especializada en regiones y tipo de conflictos 

En la inmensa mayoría de las ocasiones, todo sale bien, a lo que hay que añadir que el profesional se va de viaje con mucha más tranquilidad. “Muchas pólizas, además, cubren también una posible baja por ansiedad o por accidente, algo que no todas las empresas saben afrontar”, recalca. De lo que tiene que ocuparse el intermediario, en este caso la citada consultora, es de asegurar la confidencialidad de la persona y empresa que contratan estos servicios. “Es un riesgo que esto salga a la luz antes del viaje, porque puede dar una información privilegiada a las mafias”, añade Huergo. Por eso, son acuerdos que suelen firmarse al nivel más alto de la empresa, y así evitar cualquier posible filtración.

También es vital que estas compañías sepan adaptarse a las nuevas formas de extorsión y amenazas, aupadas por el auge digital. Por eso, además de pólizas enfocadas a los ciberdelitos y al robo de información y datos, estos servicios suelen estar equipados con formación en cuanto a la protección y a la confidencialidad de las empresas. “Llevamos algo más de un año con estos servicios y ya tenemos 25 clientes, muchos de ellos grandes empresas. El tema empieza a preocupar”.

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