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La nueva ITV llevará más vehículos al taller

Neumáticos, frenos y amortiguadores son elementos de mantenimiento claves para la seguridad vial

Cuando ya se habla de los coches voladores, se están probando los Teslas autónomos y se está produciendo la transición al coche eléctrico (alguno de hasta 40.000 euros), el mantenimiento de los vehículos sigue siendo una asignatura pendiente en España.

Existe una doble realidad, la de los dueños de coches de más de 12 años de antigüedad (la mayoría) y la de los propietarios de cochazos. Unos y otros tienen la sensación de que les van a clavar en la factura.

“Por motivos económicos y por escasa cultura de mantenimiento, los españoles racaneamos en el taller”, reconoce Javier Llamazares, director general de Fesvial (Fundación para la Seguridad Vial).
Un estudio de Eurotaller recoge que, en los últimos cinco años, los españoles han elevado el gasto en ocio (hostelería) casi el 10%, pero lo han reducido un 22% en poner el coche a punto, afirma el coordinador de esta red de talleres, Álvaro León.

Y todo pese a que está comprobado que la falta de mantenimiento no solo eleva el riesgo de morir en un accidente, sino de sufrir averías más graves y ser multado.

La DGT (Dirección General de Tráfico) ha tomado cartas en el asunto y ya ha puesto en marcha varias campañas para controlar el estado de los vehículos, máxime cuando sigue subiendo el número de víctimas (1.200 en 2017).

Sigue creciendo el número de inspecciones (20,2 millones en 2017) “porque el parque está muy envejecido”, dice Luis Pando Gutiérrez, presidente de AECA-ITV (Asociación Española de ITV), y el volumen de rechazos, que el pasado año afectó al 20,3% de las revisiones.

Daños básicos

“No se entiende cómo muchos conductores llevan el vehículo a la ITV sabiendo que tiene mal las luces, la señalización, los neumáticos o los espejos, claves en seguridad”, añade.

Solo en seguridad, la ITV ahorra 133 muertes al año, lo que supone un coste económico de 330 millones de euros, avanzan en AECA. Y es que cada víctima mortal supone un desembolso de 1,2 millones de euros y cada herido, unos 14.000 euros, destaca un informe del Instituto de Seguridad Vial de la Universidad Carlos III de Madrid.

El encarecimiento de los precios del taller en los últimos años, un 6,4% (más que la cesta de la compra), estimado por la plataforma de automoción MKD Automotive Solutions, es uno de los motivos de que la tónica general de los españoles en el mecánico sea “lo que ve la suegra y era tuerta”.

Y más ahora, aclara Arturo Miguel, responsable técnico de automoción del RACE (Real Automóvil Club), “cuando, dada la complejidad de algunos vehículos, cambiar una simple bombilla requiere reponer el faro entero, que puede costar hasta 300 euros”.

Los precios se pueden elevar todavía más teniendo en cuenta que la nueva ITV entra en la centralita del coche para controlar sistemas como el airbag, ABS (antibloqueo de frenos), ESP (antivuelco), el GR (sistema de anticontaminación del coche), etc.

De hecho, junto a los fallos de los testigos, las averías electrónicas ya suponen el 42% del total, según datos del RACE.

La revisiones de motor (aceite, filtros, etc.) ya cuestan un pico. Solo por poner algunos ejemplos, Miguel afirma que una revisión rutinaria en un Peugeot 508 (aceite, filtros…) cuesta unos 190 euros, y la de un Mazda CX 6, unos 250 euros.

Ante esta panorama, los concesionarios están tomando cartas en el asunto. Ahora llaman directamente a los clientes para que hagan allí la puesta a punto con precios más competitivos.
“El parque móvil en España está muy dieselizado”, y el mantenimiento es más caro que el de los coches de gasolina, pero, además, “los coches más viejos tienden a tener averías de mayor importe”, asegura León.

Aunque el alumbrado y la señalización, los neumáticos y parabrisas son los principales elementos que revisa la DGT, la suspensión y los amortiguadores son clave, ya que, según León, su papel en el grado de adherencia al asfalto es crítico, tanto que el rendimiento de los frenos y de las ruedas se ve muy afectado si se llevan unos amortiguadores deteriorados. La causa de que “llevemos los amortiguadores hasta que se revienten” es su precio. Como mínimo, de 400 euros el par, estiman en el RACE.

Los neumáticos causan tres de cada cuatro siniestros y, así y todo, algunas estimaciones dicen que más de un millón de coches circulan con ruedas defectuosas. Pueden durar entre 30.000 y 40.000 km, pero si no se llegan a alcanzar, hay que cambiarlos igualmente a los cinco años porque se cristalizan, señala Miguel. Aun así, apenas el 26% de los españoles los revisan una vez al año, señala un estudio de Fesvial.

Además, nunca debe rebasarse el desgaste permitido de 1,6 milímetros y es imprescindible comprobar el dibujo y la presión regularmente, pero en Fesvial aseguran que el 22% de los españoles solo la comprueban cuando salen de viaje.

Una forma de comprobar su desgaste es introducir en la ranura una moneda de un euro. Si la goma del neumático está por encima de esa corona amarilla, la rueda está correcta.

Puntos clave

Junto al embrague, la correa de distribución, los amortiguadores y frenos, los neumáticos son los elementos de mantenimiento más costosos. Aunque según los modelos, cambiar las cuatro ruedas cuesta como mínimo 600 euros, con alineado y montaje.

Uno de cada cuatro defectos que presentan los vehículos son por alumbrado y señalización, otra maría del mantenimiento. Según la ITV, en tres años han crecido los defectos graves en alumbrado casi un 20% y leves, más de un 15%. Un elemento “cada vez más caro y complejo, lo que explica que ya no haga falta llevar un juego de repuesto en el vehículo, aclara Miguel. Aunque a priori duran 10 veces más que las normales, el precio, de media 200 euros el par, también se ha convertido en un lastre.

Ahora las luces pueden ser led, xenón, etc. Cambiarlas es difícil y en la mayoría de los casos hay que ir al taller porque son de difícil acceso y algunas desprenden gas.

Los frenos los analiza la ITV y siempre conviene tenerlos a punto. Aunque depende del uso, las pastillas pueden durar entre 40.000 y 50.000 kilómetros y su coste es de unos 90 euros, a lo que hay que sumarle 200 si hay que cambiar los discos.

Asimismo, los filtros del habitáculo tienen también que estar en buen estado para evitar respirar dentro partículas contaminantes “y siempre es más barato hacer revisiones preventivas que llegar a la avería”, explica León.

Y cambiar el cinturón de seguridad tras un accidente también es una operación clave, que recomienda Llamazares, porque se destensa y pierde efectividad.

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