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Argentina pacta un rescate de 47.000 millones del FMI

El acuerdo permite el desembolso casi inmediato de 12.700 millones Macri se compromete a recortes de 16.400 millones de aquí a 2021

El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger (i) y el ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne (d), ofrecen una rueda de prensa tras la firma de un acuerdo con el FMI. EFE

Argentina firmó anoche un nuevo capítulo en su tormentosa historia con el FMI. Anunció la firma de un acuerdo a tres años con el organismo que preside Christine Lagarde por 50.000 millones de dólares (47.000 millones de euros), a los que se sumarán 5.650 millones aportados por otros organismos. Un rescate en toda regla con el que contener el derrumbe económico y bajar la inflación y con el que lograr también el equilibrio fiscal.

“Lo que hemos logrado con el apoyo de la comunidad internacional es evitar una crisis y poder continuar con el proceso de crecimiento”, aseguró en rueda de prensa en Buenos Aires el ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne, después de que el FMI anunciara en Washington el cierre del acuerdo. Los fondos estarán disponibles desde el 20 de junio y se prevé que en forma inmediata se concrete el primer desembolso, por unos 15.000 millones de dólares (12.700 millones de euros) que se aplicarán a reforzar las partidas presupuestarias y las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

El Gobierno argentino había solicitado negociar un acuerdo con el FMI el pasado 8 de mayo, a la vista de que las medidas del Banco Central no eran suficientes para frenar el derrumbe de la divisa y la huida de capitales. Argentina se convertía en el ejemplo vivo de cómo el alza de tipos en EE UU y la apreciación del dólar –habitualmente factores de riesgo para los países emergentes– estaban minando a una economía aún frágil.

En los primeros días de mayo, en apenas una semana, el Banco Central argentino había subido los tipos de interés, que ya eran los más elevados de la región, del 27% al 40%. En un mes, el peso argentino se había depreciado casi un 25% frente al dólar, mientras se esfumaban 6.500 millones de dólares de reservas del banco central. Argentina recurría así nuevamente a la ayuda del FMI, firmando un nuevo capítulo en la larga y tumultuosa relación con la institución. Desde 1956, cuando el país ingresó en el organismo multilateral, hasta 2006, cuando Néstor Kichner pagó toda la deuda, Argentina pasó 38 años bajo acuerdos con el Fondo. Los préstamos del FMI son por tanto más la normalidad que la excepción en Argentina, que vuelve bajo su paraguas ante las turbulencias actuales.

Según el Gobierno de Mauricio Macri, el plan económico que se aplicará durante los 36 meses de vigencia del acuerdo es “consistente y sostenible económica, social y políticamente” y buscará una “convergencia más rápida” al equilibrio fiscal y reducir la inflación. El programa establece metas fiscales más ambiciosas: un déficit primario del 2,7 % del PBI este año y del 1,3 % en 2019, equilibrio primario en 2020, para pasar a un superávit de 0,5 % en 2021. Ello supondrá que de 2018 a 2021 Argentina deberá reducir su déficit en 19.300 millones de dólares (16.400 millones de euros), un ajuste que Dujovne no precisó cómo se concretará.

Sí destacó que el acuerdo contiene por primera vez en la historia en un programa con el FMI una salvaguarda que permite incrementar el gasto social si el Gobierno argentino lo considerara necesario. El plan también incluye metas de inflación, con las cuales se guiará el Banco Central dentro de un régimen de tipo de cambio flotante: 17% para 2019, 13% para 2020 y 9% para 2021.
Argentina deberá devolver cada uno de los desembolsos de este préstamo en ocho cuotas trimestrales, con tres años de gracia y con tasas de interés variables, del 1,96% al 4,96%.

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