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El Tesoro supera la primera subasta de la era Sánchez con tipos más altos

Paga el 1,419% a 10 años frente al 1,382% de hace tres semanas, con fuerte demanda El encarecimiento se explica por el alza de la prima de riesgo tras la crisis italiana

El Tesoro ha salvado sin apuros la primera subasta de deuda pública del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez. Ha adjudicado hoy bonos a 10, 3 y 5 años con rentabilidades superiores a las de las subastas previas a estos mismos plazos, si bien ese incremento del coste de financiación está condicionado por el incremento de la prima de riesgo en las últimas semanas, coincidiendo con la crisis política italiana que ha reactivado de nuevo los temores del inversor internacional hacia los activos de la Europa de la periferia.

El Tesoro ha colocado en total 4.517 millones de euros en deuda a largo plazo, incluido un bono ligado a la inflación a 5 años.  Ha emitido 1.073 millones de euros en bonos a 10 años con un tipo marginal del 1,419%, frente al 1,382% de la subasta anterior, realizada el pasado 17 de mayo. Entonces, la prima de riesgo estaba en los 77,3 puntos básicos, frente a los 97 puntos de hoy. La demanda ha superado en 2,2 veces la oferta.

El tipo pagado por el Tesoro también sube ligeramente en los bonos a cinco años, con vencimiento en 2023, que pasa del 0,461% al 0,478%, después de que la demanda haya superado en 2,9 veces a la oferta a ese plazo, con una adjudicación de 558 millones de euros. La colocación de bonos a 3 años, con vencimiento en 2021, ha sido a un tipo marginal del -0,018%, que también se encarece frente al -0,138% de la subasta anterior del 3 de mayo, cuando la prima de riesgo rondaba los 70 puntos básicos.

El Tesoro también ha colocado 2.168 millones de euros en un nuevo bono a 5 años ligado a la inflación con un tipo marginal del -0,752%. 

El rendimiento del bono español a una década ha descendido tras la colocación. Comenzó el día en el 1,511% y se ha relajado al 1,45%, desmarcándose de las alzas que siguen disfrutando la gran parte de bonos de deuda europea, animados por la expectativa de retirada de estímulos lanzada ayer desde el BCE, que anunció que se debatirá sobre el fin de las compras de deuda en la reunión de la próxima semana.  

Los expertos prevén que el BCE anuncie, bien en su reunión de junio o ya en la de julio, la fecha de finalización de las compras de deuda, que podrían extenderse a diciembre y reducirse de forma gradual a partir de septiembre. Esto supondrá un paulatino encarecimiento del coste de financiación para el Tesoro, que en sus previsiones contempla que el rendimiento del bono a 10 años termine 2018  en el 1,6%. La tensión que inyectó en el mercado Italia con su crisis política ya llevó al bono español a esa cota la semana pasada, aunque la posterior formación de gobierno contribuyó a calmar los ánimos. El cambio de Ejecutivo en España también ha sido un elemento de incertidumbre para la inversión en España, aunque de mucho menor calado. De hecho, la prima de riesgo española ya ha descendido a los niveles previos a la presentación de la moción de censura contra Mariano Rajoy el pasado 25 de mayo. 

Nadia Calviño, la nueva titular del ministerio de Economía -del que depende el Tesoro-  se encuentra con casi la mitad del objetivo de financiación para 2018 cumplido. Así, con datos a 3 de mayo, el Tesoro había emitido ya el 46,7% de todo lo previsto para el año en deuda a medio y largo plazo, un total de 128.300 millones. El anterior ejecutivo había contemplado que un eventual ahorro en el coste de financiación de la deuda, facilitado por la mejora del rating soberano por parte de las principales agencias de calificación, que permitiera financiar parte del coste de la subida de las pensiones, según avanzó el exministro de Hacienda Cristóbal Montoro. El proceso de reducción de estímulos monetarios, sumado a las recientes turbulencias políticas en Italia y su contagio a España, suponen sin embargo un obstáculo para lograr tal ahorro. 

Aun así, el nuevo Gobierno llega al poder en un momento de mercado favorable para la deuda española. Los inversores valoran el buen momento que atraviesa la economía del país y el mensaje de compromiso con la estabilidad presupuestaria lanzado por Sánchez, aunque prometen mostrarse vigilantes con las primeras medidas que tome el nuevo Ejecutivo y especialmente sensibles hacia lo que pueda suponer un desvío del objetivo de déficit o de reversión de reformas anteriores. 

 El Tesoro está ahora dirigido por Fernando Navarrete, nombrado hace apenas dos meses para el cargo y al que llegó, procedente de la presidencia del ICO, en sustitución de Enma Navarro, quien a su vez sustituyó a Román Escolano en la vicepresidencia del BEI. El cambio de Gobierno hace previsible un relevo al frente de la Secretaría General del Tesoro, como ya sucedió con la llegada al poder del PP en diciembre de 2011 y el nombramiento de Íñigo Fernández de Mesa en sustitución de Soledad Núñez. 

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