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Indra ofrece empleo a 3.000 estudiantes con perfiles técnicos

La consultora lanza por segundo año consecutivo el programa ‘Smart Start’ Busca reclutar a jóvenes que estén acabando o hayan terminado la carrera

Una estudiante de la Universidad de Salamanca. Getty Images

En España, casi la mitad de las ofertas de trabajo piden una experiencia laboral previa de tres años, según datos de un reciente informe de Adecco e Infoempleo. Conseguir firmar un contrato se vuelve complicado, mucho más en el caso de los recién titulados, generalmente sin experiencia previa. A esto hay que añadirle lo que en las compañías se conoce como guerra por el talento: escasean los perfiles altamente cualificados, y todas las empresas quieren optar a ellos.

Para hacer frente a esta situación, la consultora Indra ha puesto en marcha el programa Smart Start, por el que pretende reclutar a jóvenes universitarios que estén en los últimos años de grado o que hayan terminado la carrera, y formarles para que pasen a entrar en la plantilla. “Es el segundo año consecutivo en el que llevamos a cabo esta iniciativa”, explica Natalia Fernández, directora de capital humano de Indra. En el pasado curso, fueron 1.500 las plazas que la consultora dispuso. Esta vez, el programa quiere llegar a un total de 3.000 jóvenes, de los que 2.000 estarán en España, “que es donde realizamos la mayoría de nuestros trabajos”, prosigue Fernández.

Las razones del aumento son varias. Una de ellas es la falta de perfiles formados en las ramas STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés). “La escasez en formación tecnológica, ingeniera o matemática es cada vez mayor. Somos muchos los que estamos buscando el mismo perfil, y acercándonos nosotros a los estudiantes podemos conseguir que se decanten por nuestra compañía”, explica. Así lo hizo, en la edición del pasado año, Pilar Aldama, de 25 años e ingeniera industrial: “Estas iniciativas son de agradecer, porque como estudiantes nos dan la oportunidad de acercarnos a una empresa de primer nivel y entrar en el mundo laboral con fuerza”.

Esa es, precisamente, una de las fortalezas de las que habla Fernández: “Lo más atractivo de Indra son los proyectos en los que el universitario puede participar, como defensa, transporte, Administración pública o servicios financieros”. En estos seis meses, por ejemplo, Aldama ha trabajado en el departamento de tecnologías digitales, en un proyecto con un cliente de primer nivel de la industria hotelera en España.

El programa incluye formación, para salvar la brecha entre universidad y empresa

Otro de los puntos fuertes, recalcan desde la consultora, es el programa de formación dedicado a los estudiantes, apoyado en hack days o bootcamps. En las universidades, la transferencia de conocimiento suele ser positiva, “pero aún sigue habiendo un salto importante entre aula y empresa. Por eso les ayudamos a desarrollar habilidades más concretas”, recalca Fernández. “A mí la universidad me dio la base para enfrentarme a los problemas, pero la parte más técnica la he aprendido estando aquí”, dice Aldama.

No obstante, insiste la directiva, no todos los perfiles que busca la consultora están enmarcados en las ramas tecnológicas e ingenieras. “También vamos a por filólogos y creativos, por ejemplo, ya que las últimas tendencias nos llevan a la convicción de que cada vez son más necesarios los equipos multidisciplinares”. La brecha de género, tan marcada en las ramas STEM, tampoco se queda fuera de los objetivos de la consultora, que quiere contribuir poco a poco a igualar la balanza. “En Indra no salimos mal parados en el ratio de presencia femenina, teniendo en cuenta el porcentaje de mujeres que salen de estas titulaciones”, asegura Fernández.

De los jóvenes incorporados en 2017, el 22% era femenino, un porcentaje cercano al número de mujeres que salen de estas carreras en España. El objetivo de este programa es que los estudiantes se queden en la empresa tras su periodo de prácticas. Más de la mitad de los jóvenes incorporados el pasado curso sigue trabajando en la compañía actualmente, aunque en la consultora son conscientes de lo difícil que es fidelizar a las nuevas generaciones de profesionales, con más tendencia a cambiar de trabajo pasados los primeros años.

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