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Neumáticos y posos de café se convierten en chanclas y camisetas

La moda sostenible reduce los impactos de la industria El sector textil es responsable del 10% de las emisiones de carbono

Ecoalf convierte las redes y botellas de plástico vertidas al Mediterráneo en prendas de moda. 235 gramos de redes producen un metro de tejido ecológico.

Un informe de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (Unece) advierte de que la moda es responsable de producir el 20% de las aguas residuales mundiales y el 10% de las emisiones de carbono, lo que supera a las de todos los vuelos internacionales y envíos marítimos de mercancías combinados. Además, esta industria es la segunda usuaria de agua a nivel mundial. Y no es de extrañar, ya que para producir una camisa de algodón son necesarios 2.700 litros.

La moda eco intenta reducir los impactos de la industria en el medio ambiente y promover la producción local, al tiempo que trata de acabar con la explotación laboral. “La moda sostenible fija su atención en el cómo y por quién están hechas las prendas, y son confeccionadas con materiales de calidad y durabilidad”, afirma Sylvia Calvo, presidenta saliente de la Asociación de la Moda Sostenible de Barcelona.

Calvo cuestiona cómo pueden ser posibles prendas de seis u ocho euros después de elaborarlas en Asia, etiquetarlas, pasar aduanas y transportarlas. “Debemos preguntarnos quién está pagando por lo que falta”, solicita.

La consultora McKinsey anota que si los mercados emergentes empiezan a consumir de la misma manera que el primer mundo, las emisiones de C02 aumentarán un 77% y el consumo de agua un 20%. Por ello, Paloma G. López, presidenta de la Asociación de la Moda Sostenible de Madrid, afirma que, aunque el concepto de moda que defienden se denomina slow, los que lo integran tienen mucha prisa por cambiar las cosas.

Intentar cambiarlas es el objetivo de Ecoalf. Desde que nació en 2009, su equipo de innovación ha creado más de 250 tejidos propios sostenibles. La empresa madrileña elabora sus prendas en el mismo lugar donde consigue su materia prima y produce los tejidos.

En España trabajan con Signus para convertir neumáticos usados en zapatos y con Ecoembes para transformar la basura del Mediterráneo en hilo de calidad. Desde la puesta en marcha de este proyecto, más de 250 toneladas de plástico han salido de las aguas del Mediterráneo. En Taiwán, los posos de café de la cadena 7 Eleven son mezclados con el poliéster para dotar a las prendas de protección contra los rayos ultravioleta, rápido secado, absorción de olores y otras propiedades técnicas.

Ecoalf elabora chanclas con 100% de neumático y 30% de goma reciclados.

Devolver la producción textil a España es la finalidad de la empresa gallega Latitud. “La producción textil debe volver a realizarse cerca del consumidor para evitar la alta contaminación de los transportes”, afirma María Zambrano. En la actualidad cuentan con una red de siete talleres que producen bajo sus estándares de sostenibilidad y responsabilidad en España, y 10 más que trabajan en procesos sostenibles.

Nuevos proyectos

Numerosos proyectos están surgiendo al calor del auge de la moda sostenible en los últimos años. La firma canaria reDisain convierte pancartas de publicidad, neumáticos, cinturones de seguridad y toldos en bolsos. La zaragozana Paper & Paper crea gafas de cristal graduado o con protección ultravioleta a partir de cómics antiguos, revistas y periódicos.

Sloopy Tunas hace lo propio con dos materias primas clásicas de la moda reciclada: las redes de pesca y las botellas de plástico, al convertirlas en bañadores masculinos. Y de transformar en prendas glamurosas el cáñamo de los sacos usados para el transporte del café se encarga la empresa catalana Sylvia Calvo.

“Para que los talleres españoles puedan apostar por producir para estos pequeños proyectos es necesario que las grandes empresas vuelvan a traer parte de su producción, ya que, al fin y al cabo, son las que aportan seguridad”, demanda Zambrano.

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