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El ojo con voz que guía a las personas invidentes

Una firma israelí lanza en España un aparato avanzado de visión artificial OrCam MyEye 2.0 reconoce rostros, productos y lee textos al instante

Cierre los ojos e imagine que una voz guía sus pasos diarios. Una especie de subconsciente convertido en un cacharro diminuto, del tamaño de un dedo y de apenas 22,5 gramos, que con solo alzar la mirada identifica que Rafa, su mejor amigo, está enfrente suyo.

Mantenga los ojos cerrados. Ahora coja el periódico, baje la vista y apunte el papel con el dedo, y el aparato comienza a leer desde el inicio. Se le hace tarde, levanta la mano en semicírculo, ese gesto habitual que hacemos para saber la hora (no tiene reloj porque no ve, ¿recuerda?), y el dispositivo le dice, además, el día y la fecha. Asombroso, ¿no?

La firma israelí OrCam Technologies acaba de lanzar una nueva versión de su sistema de visión artificial, que facilita las tareas cotidianas de las personas con discapacidad visual, baja visión o dificultad lectora (por problemas de dislexia, retinopatía diabética o glaucoma), favorece su autonomía y mejora su calidad de vida, comenta Rotem Geslevich, responsable de la empresa para España.

OrCam MyEye 2.0 es una tecnología asistida que, gracias a la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, lee textos en tiempo real que ayudan a situar u orientar a un individuo con estas necesidades. Por ejemplo, percibe los carteles de la calle o el metro, identifica la marca e ingredientes de un productos en un supermercado a través del código de barras (alberga unos 70.000), reconoce la cara de una persona (recuerda hasta 100 rostros por su sistema biométrico), distingue los colores, el sexo, el valor de los billetes y la tarjeta de crédito. “Es como un tercer ojo que tiene la persona”, afirma Geslevich.

Fácil de manipular, este dispositivo, que se coloca en la patilla de las gafas, está disponible en Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia por 4.500 euros. Cuenta con una cámara de 13 megapíxeles (el modelo anterior tenía una de 8) que toma fotos de todo lo que ve, un altavoz –oído solo por el usuario– que transmite al instante lo fotografiado sin almacenar la información, ajustes de volumen y botón de encendido y apagado.

Es inalámbrico, a diferencia del modelo anterior, tampoco requiere internet; es táctil y se carga como un smartphone (la batería dura dos horas si se usa de forma continua). Tiene, además, conexión para auriculares. “Con un toque en el aparato o si apunta con el dedo, comienza a leer; con otro clic o la palma de la mano abierta en señal de stop, se detiene, y con dos toques hace una pausa”, explica.

Este wearable, disponible en 15 idiomas, se vende en 25 países, entre ellos, EE UU, Canadá, Europa y Latinoamérica. La compañía prepara su de­sem­barco en Asia, tras la incorporación en breve del japonés. También agregará Bluetooth para integrar las actualizaciones con mayor facilidad y poder conectar al móvil y a altavoces externos.

Se calcula que 979.200 españoles padecen algún tipo de discapacidad visual, de los cuales 58.300 sufren ceguera total y 920.900 tienen baja visión. En total son más de 250 millones, lo que representa un porcentaje superior al 3% de la pobla­ción mundial, según la Organización Mundial de la Salud. “Nuestra misión es aportar más autonomía a este colectivo para que puedan estudiar, trabajar y vivir con un alto grado de independencia”, ha declara­do el cofundador y presiden­te de la empresa, Ziv Aviram.

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