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Un escenario de inversión que exige prudencia, pero ofrece oportunidades

El análisis, la sensatez y la prudencia son las herramientas imprescindibles para sacar partido al nuevo escenario

Si hay un signo positivo que destacar en la semana de incertidumbre política que han vivido los mercados y los inversores en Italia y España es que la Europa de 2018 no es la Europa de 2012. La terrible tormenta que desató entonces la crisis de deuda soberana pasó como un ciclón sobre el continente, hasta el punto de agrietar severamente la identidad institucional europea y de poner en riesgo la propia supervivencia del euro. Seis años más tarde, la reacción de los inversores, el comportamiento de las Bolsas y la moderada evolución de las primas de riesgo tanto en Italia –que concentra la mayor dosis de incertidumbre– como en España ha demostrado no solo la mayor reciedumbre de las economías, sino también algo más de madurez en el propio proyecto comunitario, que sigue necesitando reformarse para consolidarse, pero que cuenta hoy con la experiencia de haber sobrevivido a una larga crisis económica y a la escisión de uno de sus socios.

Tanto la Bolsa italiana como la española han cerrado la semana con alzas y con las primas de riesgo alejadas de los máximos que alcanzaron el pasado martes. Una vez encauzada la formación de un Gobierno relativamente moderado en Italia y tras el acceso al poder de Pedro Sánchez, con las incertidumbres que se abren sobre el horizonte de la legislatura, es tiempo de echar mano de la prudencia como principio rector de las decisiones de inversión. Una prudencia que no significa buscar refugio en la liquidez o en los metales preciosos, sino buscar oportunidades de forma selectiva y diversificadora, aprovechando los precios interesantes que ofrece la coyuntura. Los expertos recomiendan apostar por sectores tradicionalmente defensivos, como la alimentación, la industria farmacéutica y la energía. También la banca, que ha vivido un castigo bursátil estos días que se suma a varios meses de dificultades, ofrece un elevado potencial de futuro, aunque es importante recordar que se trata de un sector especialmente expuesto a los riesgos políticos.

La incertidumbre que se ha instalado en los mercados y en la arena política no desaparecerá de inmediato. Nos hallamos inmersos en una etapa en la que hay que contar con un plus de volatilidad y tenerlo en cuenta a la hora de conformar las carteras. El análisis, la sensatez y la prudencia son las herramientas imprescindibles para sacar partido al nuevo escenario. No estamos en la Europa de 2012, pero sí en un entorno geopolíticamente complejo no solo para España e Italia, sino para el conjunto de las economías y los mercados.

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